Estará pasando ahora?

No puedo resistirme. Es imposible ignorar lo que nos está aplastando. Es como un alud imparable, una bola gigantesca de acero que nos deja sin defensas.

ya está rodando

Personalmente me siento bajo una apisonadora.

Vivo con alguien que es un enamorado de la historia y, concretamente, del franquismo, parte del cual le tocó vivir. Ha recopilado una documentación gráfica sobre los años cincuenta y sesenta  para su “exposición del franquismo” y ya es un monstruo de grandes dimensiones devorador de espacio. De impacto.

Por si fuera poco en nuestra biblioteca hay viejos periódicos, revistas, tebeos, publicaciones de la iglesia,.. no sé,  un pco de todo lo que, supuestamente, refleja a los primeros años de la dictadura.

viñeta de Ferránmartín

Y digo supuestamente porque ayer él buscaba en un montón de viejos papeles alguna referencia al hambre, a la época del racionamiento con el fin de aclarar una serie de datos que se le escapan y me dice “puedes creer que no encuentro ni una sola referencia al hambre? Ni lo mencionan!” y añade: “estará pasando lo mismo ahora?” Supongo que estás haciendo una pregunta retórica”, fue mi respuesta. Y se quedó pensativo.

Y es que no se había visto tanta unanimidad informativa en  tantos  medios de descomunicación: radio, televisión, prensa. Da igual. TODOS se centran en lo anecdótico pero ni mencionan lo importante. Una consigna que llevan a cabo de manera casi instintiva. La han asumido como propia y solo repiten consignas

Que Iglesias use tèrminos como “me la sopla” es un escándalo y los bienpensantes reprueban ese lenguaje que usamos  todos cada día. Que Rajoy se pase por el forro los informes de los letrados  en contra de sus políticas ilegales, eso no es noticia.  Ni se comenta. No es lingüísticamente censurable y además lo hace a escondidas. Como el desmantelamiento de nuestros hospitales.

Además los de a pie desconocemos que existan esos letrados y para qué sirven.

Tampoco se comentan las voces insultantes a Cañamero pidiéndole que se vaya.

A nadie parece extrañarle que se juzgue por reírse de un asesino sangriento, como si esta fuera la dictadura  del 74 y sus habituales  estados de excepción.

Por no hablar del tratamiento al terrorismo cuando se produce en nuestras civilizadas ciudades. La reina creo que  se acuerda de las víctimas en su rezos

Hay tantos ejemplos que sería interminable.

Igual todo lo que a mi me parece importante solo son frívolas anécdotas en nuestra historia que al final se quedara en lo que diga Cercas, Muñoz Molina, Reverte o el mismo Vargas Llosa.  Ellos se están encargando de remodelarla junto a historiadores como  Moa, Casanova, Anes, Eslava Galán e, incluso, el ex(?)cura Santos Juliá….  todos  serán los portavoces que dejen los escritos pertinentes sobre lo que está pasando hoy, y un día alguien hará la misma pregunta  “estará pasando ahora?” porque me temo que esto ya entró en la vorágine del fascismo sideral  que pensaba sería solo una leyenda, después del 82 .

Ilusa de mi

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Let it be…

Como la poesía aparece cuando no la buscas, incluso, hoy me apetece compartir una de las más bellas que conozco y, además, escucharla de nuevo.

Es una filosofía de vida que comparto por completo y Mikel Laboa uno de mis  poetas  favoritos. Hay que  escucharla en la musicalidad del euskera.

Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado.
Pero así,
habría dejado de ser pájaro.
Y yo…
yo lo que amaba era un pájaro.
hegoak ebaki banizkio
neria izango zen, ez zuen alde egingo baina nonela, ez zen gehiago txoria izango
eta nik, txoria nuen maite

Tralalalalalalalalalalalala..

 

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let her go, let him go…

Me llena de felicidad pensar que te ha quedado un buen recuerdo, algo que mereció la pena vivir aunque fuera en unos tiempos en los que mantener una relación era muy complicado, al menos así lo percibo  ahora intentando explicarme mis reacciones contradictorias. Todo el tiempo luchando con un  tsunami que arrasaba, mientras  intentaba contenerlo con todas mis fuerzas.

Era el deseo. El deseo que afloraba y se empeñaba en luchar contra la realidad. Nunca supe encauzarlo y pasaba, sin aviso, de dejarme llevar al miedo. Miedo exacerbado a las consecuencias debido a mi total y absoluta ignorancia. Y eso que leía ávidamente buscando saber, empaparme como una esponja. Pero leía cosas erróneas (te acuerdas del famoso libro del joven? yo aún recuerdo tu estupefacción al recibirlo.)

Si alguien se cree que ese miedo desaparece rápido que me  diga cómo, porque condicionó mis dos mejores años de adolescencia e incluso sobrepasó ese tiempo.

No me cansaré de repetirlo: tanta ignorancia destruyó nuestra juventud. Cuando alcanzamos el control sobre nosotros y hacemos lo que realmente deseamos  han quedado lejísimos aquellos años.

También es posible que deba de  añadir  que yo era lentita y me costara entender lo que me pasaba, porque reconozco que había mucha gente que no se planteaba ninguno de mis miedos y se dejaba llevar por sus impulsos. Parecía que dominaban muchas cosas que yo desconocía en mi  ignorante mojigatería.

Todavía hoy me resulta  imposible hacer algo sin haberlo entendido antes.

Así y todo quedan buenos recuerdos,  buenos momentos que no fueron mejores porque todo alrededor  estaba en contra.  Cuando no era un policía local que nos pedía el carnet por estar besándonos de noche en una esquina donde no pasaba nadie, era un camarero que nos reñía por cogernos de la mano en su local alegando “que hay niños..” o sencillamente nos dejaba una tarjeta con un mensaje invitándonos a dejar de besarnos en un sitio donde tampoco había nadie más que nosotros. El entorno no ayudaba, desde luego, y la sensación de culpa convertía el placer de besarse -que yo acababa de descubrir y me tenía atrapada- en algo reprobable socialmente y todo eso se percibía también en el lenguaje del grupo que frecuentábamos.

Y aprendí mejor a decir lo que debía, lo que  suponía  que se esperaba de mi, que lo que quería. Y lo hacía con toda seguridad, como si creyera realmente que era lo correcto. Tardé mucho en desprenderme de ese lastre. No creo haberlo conseguido totalmente.

Cuando, mucho después, vi películas y leí libros que hacían referencia a este tipo de situaciones, supe que era un atavismo ancestral en las mujeres en el siglo XIX, al que nos trasladó el franquismo y que, en sus últimos años, permanecía  dando coletazos  con idéntica intensidad.

Pero a pesar de habernos mutilado la frescura y la espontaneidad -supe tarde que no tenían razón, que la razón era nuestra- los buenos recuerdos están por encima de todo lo que buscó cercenar aquellas emociones.

Por esa razón me parece maravilloso que tú  también te hayas quedado con  lo mejor, a pesar del tiempo que ha pasado.

Gracias por este regalo inesperado -a menudo pienso que la única que guarda recuerdos soy yo- que interpreto como un  guiño que me haces, mientras mi eterna inseguridad me dice que, a lo peor, solo querías que practicara mi inglés con una canción bonita.

Ahora la diferencia está en que me importa más ser capaz de verbalizar los  recuerdos que ha desencadenado esta canción, que cuestionarme tus motivos.

Es un placer saberte.

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Se repite, y empeora, año tras año

8emeSe cumplieron todas y cada una de las expectativas de la autora aunque hay que decir que, sin quitar mérito alguno a su reflexión, era fácil. Es una situación reiterativa año tras año y sigue aumentado, más si cabe, con esto de las redes sociales, y parece no tener límites

Yo como cada año por estas fechas estoy desolada. Y no sé si es porque soy mas vieja o porque  este año superaron todas mis expectativas o por ambas cosas pero,  socialmente, estoy hecha un guiñapo anímico.

En mi entorno inmediato de trabajo, ni se menciona el Día Internacional de la Mujer (somos todas mujeres) como si no existiera. Bueno, tampoco se mencionan otras miles de cosas más del día a día, así que no debería sorprenderme. Es como si  al entrar en estos despachos nos aisláramos de la realidad, cada una centrada en sus miserias. Y lo peor es que lo agradezco: la última vez que hablamos de algo fue del encarcelamiento de los titiriteros que una trabajadora justificó y sus amigos, todos progresistas y de izquierdas según los definió, estaban de acuerdo con esa  actuación del poder. Yo dije que con esos amigos no necesitaba enemigos. Entendí la inutilidad de discutir  sobre el tema. No va a modificar su postura un ápice, como  demostró ante las cuestiones e interrogantes que le  planteé.

Desde entonces la sociedad no ha entrado en nuestras oficinas.quien-es-feminista-y-no-es-de-izquierdas-carece-de-estrategia-rosa-luxemburgo-1871-1919

 Lo peor es que últimamente me horroriza aún más la banalidad con que la progresía trata el tema de mujer, a través de carteles infantilizados cuando no  vomitivos, que la chabacanería habitual y conocida de la derecha, que nunca nos sorprende pero puede superar año tras año nuestras peores perspectivas sobre ellos.

Menos mal que acabo de leer el blog de Clara y pienso que, al borde de los 17, esta mujer me hace concebir alguna esperanza en el futuro. Tenue, porque me consta que alguien como ella es muy poco frecuente. Hasta, si me apuras, nada frecuente.

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Argumentos inconsistentes, gritos ensordecedores

forgestrabajoHace un par de días entré en una librería del pueblo porque  no puedo dejar de pasar por allí de vez en cuando a mirar. A pesar del kindle, del e-book me siguen apeteciendo los libros de papel.

Andaba yo  buscando por las estanterías (hay que ver cuanta basura se publica de gente que no tiene nada que decir y lo hace en tomos gigantescos)  cuando llegó una señora con malos modos preguntando por un sorteo que pensó que ya se había celebrado pero la fecha  era en marzo.  Se dio la vuelta farfullando por haberse equivocado y salió como entró: sin saludar ni despedirse.

La dueña de la librería se lamentó de la constante crispación que manifestaban las actitudes de la gente. Yo le respondí que estábamos todos de mal humor, algo comprensible por otra parte, pero que había personas que además de mal humor tenían necesidades y, como aún estábamos a día 8,  no habían cobrado el “paro”, porque los bancos durante 10 días se dedican a sus gestiones de mejorar su rentabilidad con el dinero  que el día 1 se ingresa desde el estado para repartir en las diferentes cuentas de gente que cobra casi limosna. Pero hasta el día 10 no lo cobran. Ese dinero, cuenta  a cuenta es una miseria, pero todas juntas y durante 10 días suponen una importante fuente de intereses (la banca gana siempre).

La falta de dinero contante y sonante (cash que dicen los modernos), ya la había detectado en el supermercado por el que había pasado antes. No había nadie. En cambio el sábado siguiente, 11, estaba abarrotado con carros totalmente llenos.

Por un lado la gente no tiene dinero, está de mal humor y apenas invierte un segundo en saludar ni en eso que llaman educación. Demasiado ensimismada en sus problemas.

La falta de empleo crea ambientes poco amables y hace que nos miremos todos de reojo.

Lo peor es que cuando hay empleo  tampoco mejoran mucho las cosas. El centro de salud mental está a rebosar de empleados/as con tratamiento médico. Ya no es un sitio para locos. Es un sitio para trabajadores que se enfrentan día a día a situacionacosoes  de acoso, malestar, envidias, rencores y todo tipo de zancadillas.

Los jefes siguen, como capataces negreros de época, pensando que gritar y dar ordenes con voz amenazante continúan siendo las señas de identidad del que manda. Sobre todo cuando desconocen por completo la labor de los que creen sus subordinados. Entonces gritan aún más y descalifican  machaconamente la capacidad de trabajo y el saber hacer del personal que es quien, en resumidas cuentas, saca las castañas del fuego. Siendo personas no sería más fácil trabajar?. Pero lo de ser persona es algo que casi nadie consigue, por más que se empeñen en asegurar ” es que yo soy una persona…”.

 Me pregunto qué necesidad hay de arrastrar por los suelos la profesionalidad de los demás para intentar demostrar que ellos sí saben de que hablan. Para mi es el indicativo de justamente lo contrario: no saben de que va el tema y por eso gritan. Como el jesuita que preparaba su discurso y en algunos puntos añadía el comentario: (argumento de escasa consistencia, gritar mucho).

Y cuando los argumentos les  fallan suelen tener la costumbre de ignorar a quien se le ocurre  manifestar libre y públicamente un pensamiento diferente del suyo. Entonces ellos mismos crean sus propios rencores hacia los que se manifiestan de manera diferente.

Y es que aún no hemos superado el maldito treintayseis y pensar diferente del que manda sigue siendo condenable pero, además, tenemos que aguantar a los  los políticos cada día en sus guerras particulares con el “pues anda que tú”, como todo razonamiento.

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Solo un poco aquí

El horrorLlevo unos días pensando que me cuesta cada vez más sentir sensaciones. Todo transcurre fuera y es como si llenara el espacio completamente. No deja tiempo  ni lugar para las emociones esas que, para bien o para mal, agitan  intensamente el ánimo.

Esta fría mañana al llegar al trabajo nos informan que un compañero muy querido de 57 años se entierra hoy. Rotura de aorta y no superó la operación. Era vital, agradable, generoso, eficiente. Trabajar con él fue  una suerte así que la noticia nos ha dejado sin habla.

Yo pensé en voz alta “con la cantidad de hijos de la gran puta que siguen vivos!”… y no me refiero a los políticos, que también. De esos me sobran el 95%, siendo generosa con los que no considero prescindibles.

Total que si para sentir algo de eso que  te descoloca completamente por dentro es necesario que muera alguien a quien aprecias como persona y compañero, prefiero convertirme en un corcho.

Nada es para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.

Hasta siempre Luis Casillas. Fuiste un soplo de aire fresco entre tanta burocracia.

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El color del cristal con que se mira

ovejas del belén del Centro de Día de Vegadeo elaboradas por sus usuarias/os

ovejas del belén del Centro de Día de Vegadeo elaboradas por sus usuarias/os

Como no quiero hablar de política y me resulta imposible escaparme de las noticias que se suceden como avalanchas de horror en este, supuesto, nuevo año, me acerco a la literatura como refugio y para expresar, en parte,  el malestar que me produce el día a día.

EL CAMALEÓN QUE FINALMENTE NO SABÍA DE QUÉ COLOR PONERSE

En un país muy remoto, en plena Selva, se presentó hace muchos años un tiempo malo en que el Camaleón, a quien le había dado por la política, entró en un estado de total desconcierto, pues los otros animales, asesorados por la Zorra, se habían enterado de sus artimañas y empezaron a contrarrestarlas llevando día y noche en los bolsillos juegos de diversos vidrios de colores para combatir su ambigüedad e hipocresía, de manera que cuando él estaba morado y por cualquier circunstancia del momento necesitaba volverse, digamos, azul, sacaban rápidamente un cristal rojo a través del cual lo veían, y para ellos continuaba siendo el mismo Camaleón morado, aunque se condujera como Camaleón azul; y cuando estaba rojo y por motivaciones especiales se volvía anaranjado, usaban el cristal correspondiente y lo seguían viendo tal cual.

Esto sólo en cuanto a los colores primarios, pues el método se generalizó tanto que con el tiempo no había ya quien no llevara consigo un equipo completo de cristales para aquellos casos en que el mañoso se tornaba simplemente grisáceo, o verdeazul, o de cualquier color más o menos indefinido, para dar el cual eran necesarias tres, cuatro o cinco superposiciones de cristales.

 www.filmaffinity.com/es/film131808.html

Pero lo bueno fue que el Camaleón, considerando que todos eran de su condición, adoptó también el sistema. Entonces, era cosa de verlos a todos en las calles sacando y alternando cristales a medida que cambiaban de colores, según el clima político o las opiniones políticas prevalecientes ese día de la semana o esa hora del día o de la noche.

Como es fácil comprender, esto se convirtió en una especie de peligrosa confusión de las lenguas; pero pronto los más listos se dieron cuenta de que aquello sería la ruina general si no se reglamentaba de alguna manera, a menos que todos estuvieran dispuestos a ser cegados y perdidos definitivamente por los dioses, y restablecieron el orden.

Además de lo estatuido por el Reglamento que se redactó con ese fin, el derecho consuetudinario fijó por su parte reglas de refinada urbanidad, según las cuales, si alguno carecía de un vidrio de determinado color urgente para disfrazarse o para descubrir el verdadero color de alguien, podía recurrir inclusive a sus propios enemigos para que se lo prestaran, de acuerdo con su necesidad del momento, como sucedía entre las naciones más civilizadas.

Sólo el León que por entonces era el Presiente de la Selva se reía de unos y otros, aunque a veces socarronamente jugaba también un poco lo suyo, por divertirse. De esa época viene el dicho de que

todo Camaleón

es según el color del cristal con que se mira.

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