Si no se para el mundo, yo me bajo

De verdad alguien cree que podemos hacer algo en un mundo que de manera global se mueve en la ignominia? A quien denunciamos tanto horror? a nuestros verdugos y asesinos? a quien consiente y lo apoya para obtener pingües beneficios? qué organismo no está contaminado por las políticas más abyectas de los que dominan el mundo? Nuestras voces no son ni zumbido de moscardón en sus oídos,  son apenas un rumor vago para la sordera institucionalizada.

Hace mucho que pienso en bajarme de aquí. No sé que sentido tiene nuestra presencia. Me siento inútil y con privilegios. Esta noche soñé que era una refugiada en una cadena de esclavismo y que  permanecía amontonada con otras personas dentro de una red, física, que nos transportaba en cargueros. No, no suelo ver películas ni reportajes de refugiados desde hace años, pero se ve que las imágenes se quedan grabadas y otras  son fruto del imaginario global, supongo.

Mas de 50.000 niños y niñas, solo en Sudán, son hijos de las violaciones.  Carne  para los futuros sanguinarios y codiciosos  salvadores que sucederán en sus fechorías a los actuales. Tiene que haber repuesto por ambas partes y la de los salvadores ya lo tienen asegurado.

Me iré sin dejar detrás de mi ninguna huella. Nunca quise dejarla y si alguna vez se me pasó por la cabeza que había cometido un error, cada día me confirma que he hecho bien. Al menos he hecho lo que quería y quiero.

Y es que nunca me gustó el mundo ni sus reglas más cotidianas, pero ahora la náusea se ha instalado de un modo permanente

Habrá algo más inútil  que permanecer aquí mirando nuestra basura mundial?

Lo único que no deja de sorprenderme cada día es la música que me  cobija y permite flotar por encima de la realidad

http://www.nazanin.es/

http://www.elviejotopo.com/articulo/un-caos-controlado-entrevista-a-nazanin-armanian/

 

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Quien protege a la infancia de sus protectores?

Se acabó el entramado de las ong, incluida unicef , ( la mejor ong para atender a los niños, se publicita) y el montaje de protección a la infancia con el que juegan para hacernos sentir culpables y partícipes de las fechorías de los gobiernos y su venta de armas, mientras apoyan y financian organizaciones salvadoras a la par que nos exigen también nuestra financiación y  compromiso con ellas, no con la infancia, porque les parece poco la que les dan los gobiernos?

 Algo culpables somos cuando cerramos los ojos a la realidad más brutal de la que forman parte estas instituciones, o lo que sean.

La indignación es una palabra que en realidad no define lo que siento. Ni todos sus sinónimo oficiales juntos: ira, enfado, irritación, cabreo, enojo. Voy a a tener que inventarme un término y pedir a la RAE que lo acepte, porque cualquiera de los existentes  no alcanzan a reflejarme.

Hace mucho, muchísimo, que desconfío de las ong gubernamentales de siempre,  Unicef  la primera  y todas las demás que funcionan enmascaradas en la protección de la infancia.

Yo pienso, es puedo estar equivocada y ojalá lo esté, que lo de proteger es un eufemismo que esconde el horror. Pero, evidentemente, no tengo pruebas. Tras el destape de INTERMÓN , no creo que sea casual el momento, podría abrirse la caja de Pandora de la corrupción y el negocio con la infancia. De momento Médicos sin fronteras ya se ha adelantado con declaraciones. No sé si se dan cuenta que  esa excusatio,  no pedida, es una terrible punta del iceberg.

Es lo mismo que cuando Camps, en plena “comedia” airada, suelta “alguien se puede creer que si lo que dicen  fuera cierto nadie iba a informar al secretario y presidente de la organización? Efectivamente, nadie se lo cree. Todos sabemos que están hasta más arriba de las cejas de complicidad, pero no terminan de hundirse. Milagros judiciales, sin duda.

Su intención era la contraria:  afirmar que no existe tal corrupción porque sus “jefazos” no estaban enterados y lo estarían si la hubiera. Es genial cuando hablan con conocimiento de causa. Como Catalá afirmando  que van a mejorar  el sistema de corrupción. No, no nos engañan, nos lo dicen a la cara pero miramos para otro lado.

Luego se echan las manos a la cabeza con  el “impuesto revolucionario” terrorista.

Y hablando de terrorismo nadie pidió disculpas por  trato inhumanos (no sé qué definen como torturas) con los presos, demostrado hasta el hartazgo mil veces, sino que ningunean las sentencia y multa  del Tribunal de los Derechos humanos.

No habla de que nuestra policía jamás haría algo asi o, al menos, jamás lo volverá hacer… solo le parece peccata minuta para lo que en realidad hacen. Y es que para terrorismo brutal, quien todos sabemos.

En realidad mi “iracundia” se centra en la pantomima de protección a la infancia que llevamos soportando tantos años sin que las guerras cesen, sin que Israel deje de matar niños, ni se interrumpan los bombardeos de los gobiernos “liberadores” en los países más pobres y con grandes pozos de petróleo  a repartirse. Todos vemos cada día las masacres en las que caen cientos de niños. Curiosamente los medios no se cortan en emitirlo y resaltar el número de niños muertos y/o mutilados con imágenes explícitas porque así, supongo, creen que apelan a nuestra sensibilidad y nos haremos socios de esas instituciones que …¿salvan la infancia?.

No voy a profundizar en el tema porque es un lodazal que nos cubre de mierda a todos, por tanto silencio cómplice, pero no puedo dejar de mencionar otra cuestión que atañe a la infancia, que es el de las boda de niñas con adultos , legal en 27 estados de USA pero también en Alemania, Reino Unido, etc.. Algunas ong denuncian esta práctica en el tercer mundo y apelan a nuestra conciencia para que nos unamos a su condena y, mientras, en la portada del catálogo  comuniones de El Corte Inglés, aparece una niña ¿? supuestamente  vestida para la comunión, pintada como una puerta, con labios brillantes y sugerentes, que más bien parece una novia infantil. No he mirado las fotos del resto de el catálogo por mi salud personal.

Y eso que como sociedad avanzada la infancia es nuestro mayor objetivo de protección y se nos llena la boca  con la palabra.

Y creo que ya he dicho lo suficiente para leer entre líneas. No lo queráis  todo mascado. Que trabaje vuestra neurona, si os parece y si no, para qué leer nada?

Cuando todo es imposible, silba

Cómo cuento yo esto? Tengo la impresión de estar en un relato kafkiano. Me siento como Mastroianni en Ojos Negros cuando, en plan “hombre de negocios,” no pudo firmar un contrato con el gobierno de una ciudad de la estepa rusa por falta de papel y tinta. Su gesto de respuesta ante la realidad aplastante fue un sonoro silbido al aire.

Si yo supiera silbar hoy habría hecho lo mismo.

Me explico: Hace unos días al abrir un paquete de azúcar notamos un olor hediondo, como a cuadra, sucio, que nos hizo plantearnos una contaminación seria porque, además, al abrir otro paquete de la misma azucarera, no olía nada.

El coste del azúcar es menos de un euro así que lo normal es tirarlo a la basura y comprar otro, pero el espíritu ciudadano nos dijo que deberíamos denunciarlo a sanidad por si se tratara de una contaminación de todo un lote y hubiera un problema de salud pública de más calado que un paquete de azúcar maloliente.

Así que a las 9 de la mañana me voy con el azúcar a la oficina de sanidad más próxima y, tras explicarles el tema y olerlo, me dicen que no perciben nada raro (4 personas de la oficina). Les pido que por favor lo huelan bien porque no se trata de un tufillo suave. Entre caras que pretendían ser inexpresivas, con gestos incrédulos ante mi afirmación sobre el mal olor del contenido del paquete, finalmente una de las personas reconoció abiertamente que olía a hostias. Así, con todas las palabras. Los demás seguían reticentes con gesto remilgado. Que si lo habré tenido varios años guardado en un armario, que como ya estaba abierto no iba a ser posible denunciarlo porque yo podía haberlo contaminado, que si no tendría más paquetes de azúcar cerrados con la misma partida (al parecer las personas compramos el azúcar por palés), que si no iba a sacar nada en limpio de la empresa…. pero que bueno, si, podía denunciarlo….

Les confirme que sí, que lo quiero denunciar, que quiero que analicen que tipo de contaminación tienen y que entiendan que, por un coste menor de un euro, no he ido con intenciones de aprovecharme de la empresa, sino de evitar males mayores si todo ese lote está contaminado. Al mirar el número uno de los trabajadores se fija en que está medio borrado y que eso es denunciable pues no pueden usar tintas que se borren. Bien ya tengo dos cosas que denunciar.

Volví a reiterar mi interés en continuar con la denuncia añadiendo que, además, iba a escribir a la empresa para decírselo. En vista de que no me habían convencido sus reticencias y continuaba con la misma intención que cuando llegué, se pusieron a buscar hojas de denuncia por la oficina sin saber donde podrían encontrarlas. Uno de ellos localizó una en su PC y la imprimió, pero dijeron que estaban anticuadas. Otro entró en internet y encontró en el Principado un documento para denunciar online.

Después de más de veinte minutos de tiras y aflojas les dije que muy bien, que haría la denuncia por internet y que muchas gracias por la atención.

Cuando iba a salir me dicen “ten cuidado que ahí hay agua y puedes resbalar” Efectivamente había un pequeño charco en el suelo y al mirar hacia arriba vi en el techo unos agujeros por los que caía agua al suelo. Me sorprendió mucho que estuviera la oficina en ese estado. Una de las trabajadoras comentó que se había caído un día y que tuvo que hacer unas sesiones de fisio. Y no denunciaste?, pregunté “pues no, la verdad es que no”… ya, entiendo, no encontraste las hojas de denuncia.

Sin más me fui de allí. Kafka y su Proceso se paseaban por mi cabeza, sobre todo cuando hablaba de los agujeros que había en las dependencias judiciales. El diálogo de besugos que mantuvimos pertenecía a la época de La codorniz

Finalmente cumplimentaré el documento de internet, lo imprimiré para firmarlo y llevarlo a la oficina de registro general, porque en la que estuve tampoco podían registrar documentos pues la persona, auxiliar administrativo, encargada del registro, tenía cuatro días de permiso por fallecimiento familiar.

No me digáis que no son surrealistas los servicios que tenemos! Con una realidad así no es necesaria la imaginación

Be happy, nosotros manipulamos

Cualquier cosa que diga será utilizada en mi contra

Tengo la sensación de estar asistiendo a la caza de brujas del macartismo en su expresión más extrema y perfeccionada.

Y que se están manipulando nuestras percepciones  trazando una linealidad que no se corresponde con la situación tan camaleónica que estamos viviendo. Por momentos cambian los colores de la comunidad y el puritanismo y la intransigencia encuentran su puesto social más alto. Parece que cualquier simpleza vale para izar una bandera. Y a mi me dan repelús las banderas porque se suelen usar para cubrir las vergüenzas y, sobre todo, las desvergüenzas, y para que, o te sumas y te pones debajo de la bandera de turno, o te señalan y quedas fuera de juego. De su juego.

Outside

Es un precio por la individualidad que estoy dispuesta a pagar, y con gusto, si la otra opción son los balanceos banderiles. Se mezclan churras con merinas  aprovechando que el río va revuelto y la intransigencia camina del brazo de la inquisición que, no solo condenan, sino que ejecutan en nombre de una enseña, de un colectivo o de cualquier causa donde haya un grupo que encabece una propuesta donde las opciones son:  conmigo o  en mi contra. Han abandonado los matices por  la famosa moda op-art  del blanco y el negro  perfectamente delimitado por cuadros y rayas cuya visión aturde.

Y si como moda fue  de una belleza más que discutible. como tendencia social es el horror.  Y son cientos las propuestas que se mezclan para distorsionar nuestra perspectiva hasta hacerla incomprensible para  que, si un día nos damos cuenta, ya no importe porque es demasiado tarde. La iglesia debe de estar frotándose las manos porque los colectivos, incluso los, en apariencia, más anticlericales  y con las ideas claras, enarbolan cada vez más el estandarte de la intransigencia inquisitorial más virulenta. En breve Fahrenheit 451 volverá para hacerse realidad gracias a la santa censura de las personas bien pensantes. Hagas lo que hagas o digas lo que digas siempre va a haber uno o más colectivos que se van a sentir ofendidos.

Y aunque mi pensamiento no se centraba en este tema de los libros de Celine, me he encontrado con la noticia sobre su publicación y me ha dejado un profundo malestar. Yo he leído  Viaje al fin de la noche  y lo recomiendo sin fisuras. Es, sin duda, apasionante, terrible y magnífico. Que dejen de tratarnos como menores de edad y encasillarnos en lo políticamente correcto desde su manipulación reaccionaria, porque quién decide qué es lo políticamente correcto es siempre quien tiene más poder y ya sabemos en manos de quien está y cuales son sus intereses: La uniformidad y el pensamiento único que no los cuestione.

Cuando me puse a escribir esto yo estaba pensando más bien en el #metoo,  en el escrito firmado por Deneuve y  30 mujeres más,  interpretado y juzgado mucho antes de que lo pudiéramos leer (curiosamente no lo encuentro más que en francés),en la estatua de Woody Allen y el rasgado de vestiduras de quien parece haber descubierto ahora mismo el mediterráneo.

No me gustó el mensaje ni la parafernalia de negro de Hollywood (no me gusta Hollywood). Las palabras de Oprah Winfrey  me resultaron vacías, muy panfleto american way of life, aplaudido sin reparos por los medios más conservadores y considero que todo ese espectáculo está tapando una realidad social del día a día, enmarcada en la complacencia del sistema, de abusos y crímenes contra las mujeres que nada tienen que ver con los “mejores y peores vestidos de la gala de los Globos de Oro”. Se están adueñando también del discurso que lucha por la igualdad de derechos y empoderamiento de las mujeres y lo moldean, cual plastilina, frivolizándolo.

A mi su discurso y sus gestos no me representan, desde luego. Ni me han gustado.

Mientras mi impresión es que caminamos de puntillas por el lenguaje ( acabo de borrar “nos la cogemos  con papel de fumar” por la, más correcta, de las puntillas), el poder roba y ejerce de atila social sin que nadie  se lo impida porque estamos muy ocupados en que al subir la cremallera no nos pillemos los pelos del pubis (antiguamente habría dicho “no pillárnosla con la cremallera”). Y en pos de la corrección políticolinguística,  que ni siquiera hemos decidido nosotros, dejamos de aceptar la historia y la literatura tal y como fueron para vestirla con términos, jucios e interpretaciones que en nada  favorecen el conocimiento de la realidad. Tienen que dárnosla bien masticada para que no nos asuste, como un catecismo.

Y también para que no los veamos  manipulando a su antojo y enriquecimiento.

Porque la realidad hace daño y están empeñados en forrarnos de fármacos que nos envuelvan en nubes de algodón. Fármacos que tampoco están pensando para favorecernos, sino para sumergirnos en el  do’nt worry,  be happy  mientras hacen y deshacen a su antojo llevándose nuestros derechos con el dinero, of course, que no quieren que molestemos y decidamos reclamarlos. Si no los conocemos, no se  echan de menos.

Lo están consiguiendo. Tienen el poder en todos los frentes y todas las banderas.

Una realidad que marea

Qué difícil es profundizar en algo más que los titulares de las noticias. Cuesta leer en el día a día sobre corrupción, machismo, violaciones, abusos a la infancia.. en este nuestro país del primer mundo. No hablo de lo que sucede fuera que ya se escapa de mi comprensión.

Me supera y me noto muy  irritada.

Y a esto tengo que añadir que mis lecturas no mejoran en nada el estado de ánimo.

Se me ocurre ponerme a leer un libro sobre el mal llamado caso Renedo, también caso Marea y que para mi es el Caso Riopedre: el caso de corrupción en Asturias que salió a la luz gracias a una jueza que, tras meterlos a todos en la cárcel, fue inmediatamente separada de él.

El libro lo escribe un periodista que estuvo encargado de las crónicas del suceso en un diario local. Él se describe como el que más sabe del tema. Yo no lo pongo en duda, pero el libro está escrito para salvar la imagen del “insigne” Riopedre y su segunda de a bordo, Otero, muy religiosos ambos, cargando las tintas en Renedo, conocida como “la tacones” que, al parecer, dedicaba el dinero  robado a jugar en  las máquinas tragaperras. Como un relato de novela negra, bastante ameno, nos cuenta, en forma de anécdota, el recorrido de esta mujer pero omite casi todo lo referido a las acciones del  consejero de educación y su directora de confianza.

Hace referencias positivas a él en su trabajo  como el hombre que innovó en educación, que aumentó las horas de matemáticas y lengua en la enseñanza (el resultado fue un índice de fracaso brutal, por cierto). Un hombre “bondadoso” que trató de manera “cordial” temas educativos con el profesorado y padres. Muy dialogante él.  No se sabe bien en base a qué tales afirmaciones pues su etapa fue calificada de “problemática” “con escasas luces y muchas sombras”, antes incluso de que saliera a la luz la  corrupción que ocultaba.

Un hombre que además trabajó en la legalización del PCE en Asturias junto con su amiguísimo Areces (En la historia del PCE que escribe  Gregorio Morán sus nombres ni aparecen). No menciona que nunca  convocó oposiciones porque no “había dinero”, ni la escasez de profesorado, ni el aumento del número de horas lectivas y número de alumnos/as por aula, entre otras muchas cosas que no hizo por la educación mientras estuvo de Consejero.

Y, por si esto fuera poco, un hombre que apenas tiene 2.000 euros en el banco, que alquila una habitación de su casa a una estudiante para aumentar sus ingresos, supongo, y que todo lo hacía (corromperse) “por su hijo, no para él”

Imaginamos la terrible situación económica de un ex Consejero en el Principado de Asturias que tuvo un sueldo alto y, por tanto, una jubilación alta, del que no se conocían cuentas bancarias (donde  le ingresaba el salario mensual el Principado?) y que, ahora que se conocen, está casi en la ruina.

Todos esos son sus méritos, al parecer. Y todo por su hijo.

Qué hace con la, sin duda, abultada nómina de  cargo político jubilado?

También me pregunto  qué hizo con todo el dinero que ganó y con todo lo que recibió, según sentencia, como regalos. Este humilde exconsejero tiene, dicen, un piso en Oviedo, un chalet en Llanes y una nave que  compró para su hijo.

Pobre hombre.

En resumen que el libro es una exculpación  e intento de loa  de un político cuya corrupción quedó manifiesta y sentenciada (está recurrida, si), ignoro a cambio de qué, pero el bienintencionado periodista se vio negro para poder decir algo positivo porque  si lo que dice es todo lo que puede alegar a su favor, no tiene nada. Por eso lo cita tangencialmente y, por supuesto, no menciona el  pasado clerical del menda y su socia.

Supongo que el escritor piensa que nos conformamos con lo que nos cuenta cuando lo que realmente nos da una idea de la realidad es justo lo que oculta. Y hasta  creerá que con su libro tapa la realidad más indecente que, como el silencio del Principado, nos dice en voz bien alta que estamos ante la punta del iceberg  de lo que pasa en la administración, donde ponen su granito de arena determinados personajillos con nombres y apellidos harto conocidos que miraron para otro lado o se mojaron con prebendas, no sé, sin los cuales y sus firmas no es posible hacer el entramado.

Total que con todo eso  en mi cabeza  hoy me miré al espejo y  me vi muy muy  vieja.

Un mal momento…

Llevo con un borrador abierto sin escribir ni una sola palabra en el blog desde el año pasado. Ya, ya sé que fue ayer, pero suena realmente lejano así escrito.

Y es que me cuesta centrarme, mirar más allá del día a día. El aluvión del horror  que nos muestran los desinformativos es imparable y me provoca un cabreo sordo permanente. Y no, no quiero hablar de Diana Quer ni del abogado de su asesino. Debe de ser muy difícil ejercer la abogacía y no enfangarse. Basta con leer lo que dicen los abogados de la manada y de “el chicle” para  constatarlo. Por cierto que estoy esperando ansiosa la sentencia de la manada porque me temo lo peor.

Tampoco quiero hablar de los que en plan “buenismo” se empeñan en que  se trata de enfermos puntuales que precisan atención psiquiátrica, que es un comportamiento individual no el resultado de un sistema  en el que se gestan asesinos, violadores y maltratadores en cantidades de alarma social, y también  “buenistas” que intentan hacernos creer que fue solo “un mal momento de un individuo” y todos sabemos que “un mal momento lo puede tener cualquiera” y solo es una casualidad que sean  los hombres los que tienen el “mal momento” en el 99,99%  de los casos y en realidad ellos estén pensando que es  “su buen momento”.

Hace unos días me preguntaba de qué hablo cuando no hablo de política y me respondía, casi inmediatamente, que desde que me despierto todo es política. Lo es despertarme sin sensación de frío al salir de la cama, ducharme con agua caliente y secarme con toallas secas. Desayunar, vestirme sin sentir el frío… todo eso es política. Incluso ir al trabajo lo es.

Porque el hecho de que algo tan cotidiano sea un lujo que no está al alcance del  40% de la sociedad en la que vivimos, es por culpa de la política. Y mucha gente se enroca y empeña en afirmar que no entienden de política y que no quiere saber nada del tema. Los programas televisivos en los que se embrutecen también son política y muestran el tipo de políticos que tenemos que, como decimos en mi tierra, llamarlos indecentes es “aponderarlos”. (alabarlos)

Total que una  vez que entras en el engranaje social haces política, eres política, por activa o por pasiva, pero no te libras porque salir de él, también es política. Ser un anti sistema o estar en exclusión  forma parte del funcionamiento del sistema. No podemos huir así que mejor  seamos personas políticas comprometidas y activas en lugar de dejar que nos aplasten los bulldozers de la política.

Y mientras escribo esto acabo de leer que, al parecer, “el chicle” era confidente de la policía y también  que un policía maltratador secuestró a sus hijos.

Seguro que esas son cosas que se hacen en un “mal momento”: que la policía acepta según qué  tipos como confidentes  y la coartada que le proporciona la esposa (desde cuando  es suficiente?) y, como quien no quiere la cosa, van cargando las tintas contra la vida personal, disoluta e impúdica como no se cortaron de relatarnos los medios de desinformación, de la  víctima y su familia.

Y que unos niños hayan sido secuestrados por su padre maltratador, que es un defensor de la lay dispuesto a hacérnosla cumplir “como sea” a los demás, incluso a golpes si es preciso, es otra conducta producto de “un mal momento” puntual que tuvo el buen hombre, no se debe a las políticas educativas, religiosas, sociales, sanitarias, económicas, laborales, organizativas, que nos marcan el paso.

Cuando las imágenes dicen mucho más que las palabras se pueden sacar conclusiones, aún cuando no quieras  “hablar de política”.

El feminismo en imágenes

Mira que es malo leer la prensa! deja un mal sabor de boca horrible

Ayer leo que un ginecólogo le dice a una paciente “este coñito está perfectamente”. Creo que en toda mi vida de revisiones he escuchado nada parecido. Ni de lejos. Ni escuché ningún comentario de otras mujeres  a mi alrededor, aunque no dudo que hubiera casos, pero no se decían y hubiera sido imposible denunciarlo.

Hoy lo que leo es que un abogado que defiende a un “presunto” violador, que fue absuelto de manera incomprensible de otra denuncia de abusos a una taxista, establece como parámetros de defensa que ” no se puede demostrar la penetración porque si no eyaculó no es demostrable” (?) y “si hubiera sido violada no habría venido al juicio con falda”. He anotado  su nombre para evitar cualquier posibilidad de contratarlo si  un día necesito un profesional del sector. Sus palabras son consecuencia de la falta de argumentos para defender lo indefendible (no deja de ser un papelón difícil), pero que se le hayan ocurrido éstos deja traslucir su criterio personal sobre las mujeres y también sobre lo que es un ataque sexual.

Haya o no penetración es una violación. No es una cuestión de flujos.

Yo soy lectora habitual de Barbijaputa  y veo la noticia de que participó en un coloquio con la cara tapada, lo  que permitió a alguna  feminista buena -como las define Pérez Reverte (me jode citar al energúmeno)-  que en las redes sociales se le llena la boca definiéndose feminista,  escribir para intentar desacreditar todas las aportaciones a la lucha contra el mansplaining (en castellano, condescendencia  en las explicaciones de los hombres hacia las mujeres), asesinatos de mujeres,  acosos y micromachismos cotidianos,  que denuncian los escritos demoledores de Barbi.

Con o sin cara las aportaciones de Barbijaputa son  un  clamor contra la realidad sociopatriarcal que nos envuelve. Yo en su caso no daría explicaciones de por qué hago las cosas, si quieren que participe en los debates desde los parámetros que ella marca, bien y, si no, que no la llamen a  debates.

El argumento de crítica se centra en el tema de la invisibilidad de las mujeres. Algo falaz porque no somos invisibles, somos decorativas y adornamos en toda fiesta y sarao que se precie. En navidá, reyes, carnaval, semana santa o vacaciones la imagen de las mujeres es un permanente adorno en  la publicidad, las pantallas televisivas y cualquier otro medio, especialmente los dirigidos al  público masculino como los diarios deportivos.

No es nuestra imagen la que es invisible sino nuestro trabajo, nuestros escritos ,  nuestros puntos de vista y criterios. Y lo son no porque seamos rubias o morenas, altas o bajas, delgadas o gordas, sino porque lo único que interesa a esta sociedad es, precisamente, nuestra imagen y no lo que queramos y tengamos que decir.

Así que totalmente de acuerdo con la postura de Barbijaputa. Ya hay demasiadas mujeres golpeadas y muertas. Demasiadas mujeres acosadas, menospreciadas por el hecho de serlo. Basta con que, imagen aparte, siga desenmascarando tan certeramente al machismo dominante. Incluso el machismo del  bueno

Tuve un jefe  que  cuando  yo planteaba alguna propuesta  me miraba las tetas mientras  hablaba, llevara escote o cuello de cisne, y solo cuando un compañero  decía lo mismo que yo había planteado, con voz varonil y profunda, le parecía oportuna y aceptable.

Y es que  Luis era considerado como un profesional muy inteligente e incluso brillante. Y los de alrededor asentían.

Yo era la única mujer del grupo en una tarea en la que  todos eran  hombres y no solían tenerme en cuenta. Me veían más bien como una “putada” porque mi presencia “les impedía contar chistes verdes” (sic)

Hablo de los años noventa. Se puede decir que fue hoy.

La imagen es precisamente  la que hace que no nos tomen en serio. Si deciden que estás buena, porque “piensan en otra cosa” (se ve en sus ojos) cuando hablas y si no lo estás porque  piensan “vaya callo”. Ellos son los que  valoran. Sigue pasando.

A ver si, al no vernos, nos escuchan aunque no nos vean y entonces sí nos hacemos realmente visibles.