En red ando, en red

amistad en la distancia

uf qué cansancio!

intento ponerme a escribir y resulta que mi cerebro no atina a dar órdenes a mis dedos para que tecleen porque no encuentro las palabras. He borrado ya más de diez amagos de texto. Supongo que se debe al bombardeo de noticias que nos deja sin capacidad de reacción. Nos disparan en forma de abanico hasta que no sabemos dónde mirar y centrar la atención porque cada disparo es más  alarmante que el anterior.

Así y todo sigo pensando que no lo tenemos todo perdido: fueron  15 las  personas que hicieron un homenaje explícito a Franco con el permiso de un alcalde del psoe. Ya ya sé que nos gobiernan, pero eso es otra cuestión, quizá la más importante ,lo admito, y solo deberíamos buscar la manera de quitarlo de ahí, incluso antes de las urnas: conseguir que sea declarado partido delincuente, algo que ya afirmaron policías y jueces, no es que nos lo estemos  inventando.

Pero en realidad no quería meterme en política. Nunca quiero pero….

En este caso yo estaba pensando en el papel de las redes sociales  que, habitualmente, demonizan los clásicos  mass media como el invento  causante de miles de males, tragedias, separaciones matrimoniales, abusos de menores, etc. Como si una herramienta fuera la causa de toda la basura social que nos rodea. Lo mismo pasó con el teléfono, el coche, el tren…siempre que se incorpora alguna utilidad social se demoniza y nos  machacan con las nefastas  consecuencias de su uso.

Yo soy defensora a ultranza de las redes. Incluso de aquellos primitivos chat en los que me he reído, discutido e intercambiado opiniones e ideas buscando siempre la fórmula de expresión más adecuada para hacerme entender sin gestos. No siempre lo consigo, pero me  exige un esfuerzo importante al cerebro y eso, a ciertas edades, es una buena gimnasia mental.

En redes me encontré de todo y ayer lo  comentaba con un amigo. Gente con la que hablaba que encontraron pareja y desaparecieron porque su pareja decía que “lo mismo que  me encontraste a mi, puedes encontrar a otro/a y dejarme”. Nivelazo de por dónde anda la autoestima personal cuando crees que cualquiera puede ser  mejor que tú.  No importa que el interés no fuera conseguir pareja en la red. Todas las personas somos potencialmente peligrosas para la permanencia de la  pareja y más si está  recién formada a través de las redes. Él me comentaba que a la prima de su novia que se chivó a su novia no le gustaba que  intercambiara comentarios y bromas con otra amiga, siendo como era novio de su prima. AYYYY! realmente las redes son un peligro: enseguida nos muestran a la gente como es.

Pero también encontré personas ajenas a toda esa problemática y desde los años noventa hasta ahora seguimos en contacto. A muchas de ellas no las he visto personalmente pero intuyo que , partiendo de la base de que yo me considero normal, son personas normales con las que encuentro cosas en común para compartir.

Ahora nuestras redes son algo más selectivas y eficaces que el chat  para decidir con quien compartir las ideas. De hecho no tengo en mis redes sociales a nadie de mi ámbito más inmediato.  Sucede que ni en el trabajo ni en el pueblo tengo a nadie con quien me interese compartir algo que no sea  hablar del tiempo. Somos mundos distantes sin conexión posible.

Y esta afirmación viene fundamentada porque he tenido gente de mi  entorno en un perfil de facebook y tomé la decisión de borrar el perfil definitivamente. No me gustaba nadie. Solo he salvado 3 personas  y dos de ellas no viven ni son del pueblo ni del trabajo.

En la oficina se habla de las gracias que hacen los niños, de sus problemas  médicos, de cuestiones de hogar y del frío que hace afuera, o no. Haya pasado lo que haya pasado en el mundo, no entra en esas paredes. Vivimos al margen.

Sólo una vez me planteó una compañera “progre” el tema de los titiriteros comentando que le parecía lógico que los metieran en la cárcel… y fue tan vehemente mi respuesta en contra, utilizando los mismos argumentos que después los dejaron libres, que jamás se volvió a mencionar tema alguno . Yo quedé aterrorizada imaginando que si así pensaban la que va de progre, representante sindical del único sindicato de izquierdas que hay,  cómo serían los argumentos del resto, moderada derecha.

Y es que me gusta definirme desde el principio para no perder el tiempo. No soy buena estratega, lo sé.  Aún así lo prefiero a exponerme a la necesidad de controlar el vómito cuando me hablan.

Lo mismo me sucede en las redes desde siempre así que si llega un tipo diciendo aquello de “holamigaquetalestásdedonderes” sin previa provocación, le dejo claro que no me interesa hablar de mi vida. Eso allana el camino al bloqueo del macho profundamente herido en su  virilidad, previo intento de humillarme con su “el día que dios repartió simpatía tú no estabas” que él supuso me dejaría ko.

Ah no, no voy a hablar de machismo que ya corren ríos de tinta al respecto. Solo añadir que fue un buen retrato el que hizo de sí mismo y en cuestión de segundos lo conocí mejor que a gente que trato durante años día a día.  Claro que decía una colega que si después de tantos años de tratarlo,  aún no sabes de que lado respira, va a ser mejor no averiguarlo.Mala cosa.

Y tiene razón.

A este se le veía pelín desesperadico al pobre.

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Abominable

Cuando piensas que esto es un atolladero sin salida suceden cosas que te hacen pensar que igual eres un poco agonías y no es para tanto…

Noviembre parece una mes adecuado para que mueran, también,  asesinos y corruptos, lo cual tampoco está mal del todo. También fue el mes del armisticio de la Primera Guerra Mundial,  donde el asesinato y la corrupción camparon a sus anchas. Vamos, que la cosa viene de lejos Los franquistas se empeñaron en hacer coincidir la fecha de la  muerte del dictador, todos ansiábamos que la comunicaran de una vez pues ya llevaba días dando el tufo, con la del falangista  cuya sombra tanto temía el asesino. Y lo lograron. Parece que al franquismo no se le pone nada por delante porque 42 años después de la muerte del sátrapa, sigue con el poder y la corrupción en su mano. Y lo que es peor, los advenedizos como González, Guerra y demás mandamases  de la “izquierda” se sumaron gustosos al festín, da para todos, y se han hecho millonarios. Se ve que la eliminación de todo tipo de servicios y derechos a la población proporciona buenos dividendos a los que ponen la mano.

Pasaron, vaya si pasaron!!

Sin embargo con todo el ruido que hacen da la impresión de que las cosas no  les van tan rodadas . La gente empezamos a cansarnos y no tragamos cualquier bazofia que se les ocurra. Para ejemplo, ponerle en bandeja un programa a Carlos Herrera, sin más intención que provocarnos, y no lograr la más mínima audiencia hasta el punto de eliminarlo  (y mira que los hay malos porque  con el de Cárdenas no sé a qué esperan). Igual es que nos estamos espabilando sin dar demasiadas voces.

Aún.

Así y todo queda mucho por andar. Lo del juicio de Pamplona, lo mismo que el tema catalán, está sacando mucha basura a la luz. Ya era hora en ambos casos. Tener toda esa mierda enquistada es socialmente insano. Tenemos que saber quien son y que, aunque hacen mucho ruido, no son tantos como nos quieren hacer creer. Tienen poder y dinero, eso si… y compran voluntades descerebradas sin reparo alguno.

Mi ordenador del trabajo no me permite entrar en muchas web, pero si en la prensa. Suelo echar un vistazo rápido a las noticias y pararme en alguna de interés. En el caso de El Diario puedo abrir todos los medios y artículos excepto el de Javier Gallego de “Carne Cruda”. Se ve que quien pone las cortapisas tiene muy claras las razones.

pa abominable…..

En fin, y hoy para rematar me encuentro con que  Arsenio Escolar me llama abominable porque no he lamentado ni un ápice la muerte de un tipo cuya moralidad y carrera profesional está mas que en entredicho…por decirlo finamente.

Ay estos progres pero menos me sacan de quicio! el amarillismo se extiende en los medios como una mancha de aceite y, al igual que Macri, a las políticas y saber estar pepero, las apoyan más los medios que el pueblo. A ver si es verdad que ya vamos viendo la realidad de frente y le plantamos cara, massmierda, aparte.

Saturación y hastío

Estaba  leyendo la entrada de Icástico y comparto con él esa sensación de sequía cerebral provocada por tanta política, tanto robo, tanta tomadura de pelo, tanta dictadura, tanta falta de justicia, tanta prepotencia, agotan las neuronas y, ya se sabe,  con los años van desapareciendo y su sinapsis es más deficiente. Sucede que la realidad no la sigo ya por los “mass mierda” sino por la redes sociales que están demostrando ser una herramienta muy adecuada para el pensamiento corto y respuesta rápida, no siempre muy coherente pero, sin duda,  de mucha vehemencia.

A todo el tema político se une el, también político, asunto de maltrato, violación, abusos de poder desde la perspectiva sexual, porque el abuso de poder lo vivimos cada día desde la política, la judicatura, la policía, el empresariado a pesar de lo cual esa situación  parece causar menos escándalo que el abuso de poder desde la perspectiva sexual. Algo que se ha hecho siempre y sin embargo recientemente es un filón de noticias, como si hubiéramos descubierto el Missisipi, que hace fluir ríos de tinta incluso en las revistas mujeriles que aprovechan para mostrarnos fotos  más glamurosas de las víctimas  dejando caer que “algo habrán hecho” si se atreven con esos modelitos que crea la industria para ellas.

Dicen los que conocen a Spacey que es un depredador sexual que si no consigue sus  caprichos sexuales  entonces destroza la carrera cinematográfica de quien,  recién llegado a ella, se los niega. Eso es abuso de poder. Lo mismo que es abuso de poder que unos cuantos políticos intenten despedir a Cristina Fallarás o a cualquier profesional  del periodismo que no les rinde pleitesía. Es un abuso de poder y también jode porque de ellos depende que tengas trabajo o no. A ver si en realidad va a ser todo una cuestión sexual.

Y es que la jodienda no tiene enmienda, dice el refrán, y sigue siendo carnaza y material de escándalo para que nos olvidemos de lo que en realidad importa.

Importa constatar que a un juez se le note nada más empezar el proceso su admiración por una manada de cerdos, que la víctima tenga que narrar varias  veces con todo lujo de detalles lo que pasó (eso es otra violación aún más brutal) y dejar claro que cerró bien las piernas, la boca y el esfínter oponiendo resistencia férrea porque el menor síntoma de relajación presupone consentimiento  y  sería suficiente para un .. “ah!, fue  sexo consentido”. Si, parece que se le nota mucho que van por ahí sus  preferencias desde antes, seguramente, de que se iniciara el proceso. La mujer debe de ser precisa en los detalles más minuciosos y, además, es necesario que unos señores (hombres) con autoridad digan que la víctima no fingía… Lo que ella declare no es suficiente.

También importa mucho que la palabra de las mujeres siga poniéndose una y otra vez en tela de juicio. porque el código social nos define desde siempre como mentirosas, frívolas, calientapollas y sibilinas, de nacimiento.

Y a pesar de la obscena realidad que me rodea  me animo a leerme el “Cuento de la doncella”, con el resultado de que la historia de Atwood, contada y traducida de manera brillante, no me resulta nada, nada, descabellada.  No tengo intención de ver la serie que han hecho. No creo que supere a la   película  de los noventa que vi sin que me dejara demasiada huella.  La lectura del libro es mucho más impactante y estremecedora.

A pesar de que los mimbres con los que se teje la realidad me dejan exhausta me paseo por la redes buscando otra mirada y encuentro que en Twitter, es mi red  favorita, he aprendido a conocer a gente que me parece absolutamente prescindible  sin que necesiten ni los 140 caracteres de rigor para decir lo que piensan. A esa gente la bloqueo sin más. No quiero saber ni que existe ese tipo de personas. Ya sé que están ahí pero al menos yo no las veo y, tal y como están las cosas, considero mi actitud de lo más saludable.

Se que bloquearlas no es solución porque al final leo solo lo que me gusta y quiero leer pero pensando que durante más de cuarenta años estuve leyendo únicamente lo que no quería -mentira sobre mentira hasta que la verdad no importe si llega a descubrirse- y estoy saturada, ya es tiempo de buscar exclusivamente lo que me gusta de gente que me gusta lo que dice y eso me lleva a dejar fuera a todas las cadenas de TV, el 98% de la prensa y  toda la radio, menos Radio3.

Antes veía “El Intermedio” y desde que ni paso por allí noto que he ganado en salud. He descubierto que no los soporto tampoco. A los documentales de los bichos en ocasiones tengo que eliminar  el sonido porque los guiones son obscenos: hablan de asesinos crueles, sumisión y dominio con criterios humanoides y me sacan de quicio.

Si,  estoy hiperhastiada, muy quemada. Agotada diría ya a estas alturas. Definitivamente no veo ninguna salida, solo huir encerrándome en mi propio espacio.

Cobarde? no lo sé.  Me da igual la etiqueta. Tengo suficientes años para permitirme ser lo que me da la gana.

Desaprender estereotipos

El caso de Weinstein ha hecho que Hollywood se rasgue las vestiduras como si se tratara de una novedad nunca vista. Cuando tenía 13 años leí El Valle de las Muñecas , una de las muchas novelas que devoré en aquella época,  y me pareció un mundo absurdo, lejano y muy ajeno a mi vida.  Como un relato de adultos que daba miedo, aunque no entendía muchas cosas, así que no le di más vueltas. El horror también era una constante en los cuentos infantiles.

Hubo una película a finales de los sesenta, pero si la vi no la recuerdo.

Años mas tardes escuchas anécdotas como que Marilyn, contrato en mano, dice a gritos “esta es la última polla que chupo”… o que Katherine Hepburn  estuvo con el nefasto Howard Hughes, como muchas otras mujeres bellas, inteligentes y buenas actrices. Sería casualidad… o amor, claro.

En España se rumorea que había también mucho “ambiente” pero nuestra cultura del día a día nos hizo imaginar que el tema era propio de “ese mundo” y, por supuesto ellas, todas mujeres de vida alegre que en nada se parecía a nosotras, que solo padecíamos el acoso del jefe con comentarios con segunda intención, muy de los setenta, que obviábamos para que las cosas no pasaran de  ahí. En realidad no creíamos que era acoso sino parte de las cosas habituales que hacían los tíos mayores ante una chavala de 18 años con la que convivía 7 horas cada día y a la que le daba órdenes porque era el jefe.

 Me consta que hubo casos de gente que recibía en un hotel a las “chicas” que enviaban el currículum respondiendo a un anuncio de empleo. Era una cuestión de poder en todos los casos pero el mundo de la farándula nos quedaba lejos y no relacionábamos. Así éramos de subdesarrolladas.

Hoy Hollywood cree que tapa el escándalo expulsando a unos de los ricos más cerdos, o viceversa, de su meca, cuando espero que solo se haya abierto la caja de pandora de una vez. Por mucho que Oliver Stone hable de presunción de inocencia.

Y como no hemos salido  del subdesarrollo porque somos incapaces de relacionar lo que supone la fuerza del patriarcado, hay que leer comentarios como:  “así que se tiró a todas esas macizas” “bueno ellas también tuvieron su parte de culpa porque se aprovecharon para triunfar” “y por qué no lo denunciaron antes?”…

Y a una le entra una desolación sin límites porque seguimos fracasando en el intento de romper el estereotipo diseñado para culparnos una y otra vez, logrando que nos tiremos de los pelos unas a otras y nos pongamos zancadillas, mientras los hombres siguen siendo los héroes y, sobre todo, los que marcan nuestra manera de no pensar. Porque no pensamos. Es más  fácil tirar de estereotipo.

Total que hoy me siento hundida doblemente pero me niego a hacer  razonar a quienes en todo este tiempo no han aprendido nada y se siente muy satisfechas de haberse conocido. Hay material suficiente publicado y fácilmente localizable Miguel Lorente, Barbijaputa, Mujeres en red . Vamos, que quien no se entera es porque no quiere y, desde luego, habrá que empezar a aprender a desaprender el pensamiento social imperante de una puñetera vez. O es que además somos idiotas???

 

 

Los visitantes

Hoy me avisa wordpress que mis estadísticas del blog se han disparado porque hay muchos visitantes.. 98. Qué raro, pensé, como mucho no pasa de 10 que  pierdan su tiempo por aquí así que, sin darle mucha importancia, lo atribuí a que en mi último post cité y copié íntegro un  artículo de un catalán . Eso seguro que llamó la atención de las fuerzas del desorden. Porque otra cosa no me la explico. Pues nada. Habrá que asumir que una es famosa. Igual encontraron términos y frases judicialmente reprobables, vaya usté a saber!. También parece ser que el mayor número de visitantes, me informa wordpress, es de Colombia… mmm Felipe González no tiene esa nacionalidad?  A ver si va a ser eso! que esos del psoe que se sitúan a la izquierda del pp en los mítines pronacionalistaspatrios,  están preocupados por algo y vigilan desde Colombia!. Y eso que yo apenas me meto con ellos de lo poca cosa que me parecen. Así que sigo sin entender la razón pero lo mejor es no darle más vueltas.

Y ya que paso por aquí y que el psoe sale a colación, os dejo el enlace para leer a Millás que, como no profundiza, nos deja esa sensación de que hay que seguir pensando.

Yo he llegado a la conclusión, entre otras, de que si con todos los medios y nuestro dinero a su alcancen los patrioteros dicen que han movido tres millones de personas (al cocer menguan) para ir a Catalunya en plan “somos los mas machos”, somos muchos más los no fascistas. Y solo espero que las urnas lo ratifiquen de una vez porque los que creen que no se necesita su voto, acudan a ellas.

D-E-S-O-B-E-D-I-E-N-C-I-A

Estos días han escrito mucho y bien, con coherencia y reflexiones contundentes numerosos articulistas analizando el instante que estamos viviendo. Puede afirmarse que está todo dicho  y, además, yo no quiero hablar de política en mi blog aunque siempre va implícita en lo que digo. No es algo aparte en mi vida, es una transversal en ella. Por eso no la rehuyo pero intento que no sea mi latemotiv, aunque el día a día deja pocas opciones.

Prefiero ver como me afectó la política a lo largo de mi vida, en cosas tan nimias como qué hacer los domingos por la tarde, y llegar a la conclusión de que no seguir los pasos que venían marcados sociopolíticamente fue un pulso constante con lo que nos rodeaba, pero lo ganamos.Y eso hace que me sienta bien desempolvando sensaciones, recuerdos, emociones que se despertaron y que fueron únicas y para aquel momento, sin quedarme enganchada en ninguna. Estaba creciendo y quiero seguir con emociones y sensaciones únicas. Sin anclajes . Ligera de equipaje intentando imitar al poeta.

Y es que me encanta la desobediencia, ir contra corriente. Mi madre decía que era por la sangre aragonesa de mi abuela.  Los genes tienen su importancia, no cabe duda.

Esto me recuerda a una explicatio non petita pero es que hoy voy a compartir íntegro un articulo de total actualidad con el que me identifico plenamente.  Es largo pero merece la pena.

También me ha gustado el soporte donde escribe  Marc Almodovar:   https://www.elsaltodiario.com

El mayor acto de desobediencia de los últimos 30 años

Ya está. Ya lo vimos. Ya sabemos, por fin, a qué se refería aquello del “¡a por ellos oé!”.

“Actuaremos con toda la inteligencia”, nos había alertado Rajoy. Menudo augurio.

Curioso retrato de la democracia española. En lugar que contar votos hemos estado contando heridos. Y llevamos más de 800. Una persona al borde de la muerte y un chico operado en el ojo por el impacto de una pelota de goma. Aquellos que venían a respetar las leyes, a defender la Constitución y el Estatut, se trajeron armamento prohibido en Catalunya para hacerlo.

Curioso retrato de la democracia española. Policías arrancando urnas.

Curioso retrato de la democracia española. La ley como cárcel. Las urnas como akelarre. Al Estado se le cayó toda careta.

No sé si hace falta resumir la operación policial. Si hace falta hablar de ese policía que salta tres escalones para caer encima de un peligroso hombre sentado en el suelo. O de ese otro que arrastra por las escaleras a una chica y le va rompiendo uno a uno los dedos mientras le mete mano y le lanza comentarios sexuales. O de ese otro que arranca cebollas jubiladas. O de ese grupo de antidisturbios que saltan la valla como poseídos para entrar en un colegio en Barcelona y empezar a repartir. Un avispado tuitero hablaba de “asalto a la valla de inmigrantes ilegales”. O de ese picoleto completamente desbocado que usa la cizalla durante cinco minutos para romper un cristal de una puerta en lugar de para cortar la cadena que impedía abrirla. Ante todas las cámaras.

En el pequeño pueblo de Fonollosa, 80 antidisturbios de la Civil arrasaron con los 70 votantes que hacían cola para entrar a votar. Con ellos y con el Ayuntamiento entero ya que les costó encontrar donde se ponían los peligrosos papelitos.

Ya no hablemos de la imagen de Puigdemont cambiando de coche en un túnel para evitar el seguimiento de los helicópteros policiales y poder votar mientras la civil arrasaba con todo en el colegio donde se le esperaba. Ante todas las cámaras. Con desfachatez. Imágenes de golpe de Estado, señores.

“Proporcionalidad”, no paraban de repetir Soraya desde Madrid, y el delegado del Gobierno en Catalunya, Enric Millo, ejerciendo ya casi como de President interino, desde Barcelona. Proporcionalidad era reventar la cabeza a abuelos, aporrear a votantes estirados en el suelo y lanzar pelotas de goma a diestro y siniestro. Desde luego caló hondo entre las fuerzas policiales el discurso belicista de cierta brunete mediática que no paró de repetir aquello de “los escudos humanos de Puigdemont”. Escudos humanos, repito, para proteger la peligrosa arma de destrucción masiva de unas urnas. De unas urnas cuya hipotética operatividad oficialista había ya sido desarticulada. O eso nos habían dicho.

Mientras tanto, cuando en Catalunya teníamos 800 heridos, una persona en la UCI y otra operada del ojo por el impacto de unas ilegales (estas sí) pelotas de goma, en la portada del ABC se hablaba de seis policías heridos. No es broma. En la portada. En Telecinco se obviaba la actuación policial. Y en RTVE, donde el Consejo de Informativos ha estallado en ira por el sesgo implantado, se repetía una y otra vez la única imagen en que un cordón policial reculaba y les caía una botella de plástico. No pude ver más. Supongo que esa era la cobertura que necesitaba el Estado para desplegarse. Obviaban, sin embargo, que cientos de medios internacionales estaban aquí. Para cubrir precisamente todo esto.

Y mientras Le Monde decía en Francia que esta era la derrota de Rajoy, la CNN hablaba de la vergüenza de Europa y The Guardian hablaba que el estado había perdido, sale Rajoy y dice que hemos sido un ejemplo para el mundo. Ese hombre, que sigue viviendo en una galaxia muy muy lejana es quien efectivamente vive independizado de Catalunya. Él.

No han sido millones de catalanes los que han independizado Catalunya. Ha sido un Estado que ha tratado como colonia a sus gentes. La brecha en la cabeza de muchos catalanes ya no es solo una herida con sangre, es una ruptura emocional y factible que no se arreglará con diez puntos de sutura. Ni mucho menos con los 23 puntos que Mas planteó a Rajoy en 2014 y que aún aguardan respuesta.

Pero no es solo el PP. No nos equivoquemos. El cheque en blanco del PSOE, la dualidad de Sánchez, con esa tacticista equiparación entre Puigdemont y Rajoy, lo hace igualmente responsable. Y lo convierte en estrategia de estado. No es Rajoy quien independiza Catalunya. Es España, su estado y su régimen del 78 sin careta ni cartón, quien lo están haciendo.

Corre por las redes un meme que pide un minuto de silencio por esos bipolares que odian los catalanes pero no quieren que se vayan.

Pues eso. Minuto de silencio. O un día entero, por favor.

Y el tema central es que, de hecho, ya lo tenían. Tenían su foto. Habían desarticulado por todos los lados posibles el operativo referéndum. Podían apelar, como hacían, a la falta de protocolos homologables, las famosas garantías. Ignorarlo. Atacar luego a los políticos si pensaban darle efectividad práctica, y secesionista, alguna. Tras semanas a la búsqueda de las armas de destrucción masiva, de haber intervenido miles de carteles, millones de papeletas, cerrado webs a diestro y siniestro, asaltado imprentas, redacciones de medios de comunicación, intervenido la economía y casi también la policía catalana. Tras todo eso, la benemérita ocupaba desde hacía 24 horas el CTTI y el CETICAT e impugnaba aparentemente todo acceso al censo o a los sistemas de recuento. Parecía el golpe definitivo. Seguramente les jodía no haber encontrado las urnas, vale. Pero Albiol ya lo había finiquitado con eso de que su mujer guardaba la ropa sucia en una caja muy parecida. ¿O no?

El Govern no sabemos todavía si improvisando o aplicando los planes B, Z u Omega, cambiaba las reglas del juego. A 45 minutos de abrir los colegios, implantaba el censo universal, es decir, votar en todos lados. Desconcierto en las considerables colas que, ya desde las 4:30h, esperaban defender la apertura de los centros de voto. Cuatro horas y media antes. Dispuestos a defender como fuera este akelarre satánico convocado. La gente se votaba, literalmente, encima.

Como decimos, el Estado había desarticulado el operativo del referéndum montado por el Govern. Y fue la gente quien lo defendió. Ocupando colegios por 48 horas, escondiendo urnas en sus casa, organizando las mesas electorales, coordinándose con los barrios, haciendo cordones humanos para garantizar el voto, chavales bajando sus equipos informáticos para sortear el hackeo al censo electrónico y permitir que la gente diese su voto. Y pese a la represión. Pese a los impactantes vídeos que iban llegando. Pese al nerviosismo. Pese a la lluvia. Pese al miedo desenfrenado por una caverna mediática harta de repetir que eso era ilegal. Pese a todo. La gente votó. Votó y se quedó a defender su voto.

El hackeo constante al sistema de voto, así como el sabotaje a las líneas de wifi en algunos centros, ralentizó mucho el proceso. “Quitaos los datos de los móviles”, pedían desde un lado. A cada votante, una marea de aplausos y gritos de “votarem”. Y con la lluvia; impasibles. Y pese a las imágenes que llegaban, la gente se acercaba. “Yo no iba a votar”, me dice un hombre, “pero tras lo visto esta mañana, no podía quedarme en casa”.

Nonagenarios desafiando el miedo y alzando sus papeletas al aire. Éxtasis colectivo. Llamamientos a la paciencia y sobre todo a la calma ante la presencia de secretas. Una amalgama bestial de votantes en las colas. Ya lo he dicho, pero lo repito: que tengamos a miles de anarquistas defendiendo el voto es algo. Unos chavales que parecen más propios de MHYV [“Mujeres y hombres y viceversa”, programa de TV] que de una mani indepe, lanzando gritos en la cola a cada vídeo que iban viendo de las cargas policiales. A su lado, grafiteros de barrio que han pasado la noche defendiendo el colegio y que han sido los primeros en echarse la foto con las urnas y los pies en la mesa. Al más puro estilo 36. Catalanes jienenses destacando la locura vivida los últimos días. A su lado, señoras bien peinadas de claro perfil ANCero. El pueblo, su gente, señores. Con todas sus contradicciones. Esas son las brujas satanistas dibujadas por algunos en la meseta.

Este no fue el referéndum del Govern, ni el referéndum de Puigdemont. Cada uno le dará la lectura que quiera. Cada uno lo contará como quiera. Pero la lección de poder popular, de desobediencia, vivido ayer pese a todo, es enorme. Quizás hayamos visto, estemos viviendo, la mayor acción de desobediencia civil de los últimos 30 años en este rincón de mundo. Porque esto, señores, no va de Catalunya. No va de independencia. Al menos no independencia de los pueblos de la península.

 

Ultracuerpos y carcundia

Ayer hablaba con mi profe de yoga de mi juventud cuando sabía lo que no quería de manera muy clara, pero desconocía la alternativa para imaginar lo que  quería. Tenía diecinueve años, trabajaba y, como  soñaba con ser periodista, también estudiaba.

Yo que  había sido una enamorada de las disco y de bailar sin parar, dejé de ir con mis amigas porque odiaba formar parte del “ganado” que bailábamos en la pista mientras los de la barra y el cubata nos iban catalogando. Me daba asco el ambiente y como no podía decir por qué, oficialmente en casa salía con mis amigas pero en realidad paseaba toda la tarde a lo largo de la playa entre matrimonios que caminaban de ganchete mirando al frente mientras él escuchaba la retransmisión del partido con un auricular. Luego critican lo del móvil de ahora, como si fuera una novedad. A veces saludaban a otras parejas idénticas y ellas hablaban de sus cosas mientras ellos comentaban las incidencias futbolísticas con total entusiasmo.

En mi soledad paseante tenía mucho tiempo para observar lo que ocurría a mi alrededor. Calzada con carapijos y un macuto de recluta al hombro con algún libro dentro, me sentía al margen de todo aquello y pensaba que yo no quería un futuro así… pero el resto de las puertas a otro futuro distinto, si es que existía,  parecían estar cerradas.

Esos  fines de semana en los que me refugiaba en la lectura y, en ocasiones en el cine,  llegaba triste a casa, pero más temprano, lo que encantaba a mi padre que no veía bien que estuvieramos en la calle más tarde de las 10 de la noche.  A mi me parecía que nada tenía sentido. No estaba triste por estar sola, que me gustaba y me gusta, sino porque  lo que veía  presente y futuro me  parecía un revulsivo para aceptar que “así  era todo desde siempre”.

Nada de lo que se esperaba que me gustara me atraía. Mis amigas se preocupaban y me animaban a volver a bailar, cosa que alguna vez hice porque estaba segura que la equivocada era yo, pero el regreso a casa era más desolador que el de mis paseos en los que leía, contemplaba el mar y a las parejas  en su ir y venir  modelo   Calle Mayor .

Ese era el futuro que me esperaba? No había nada más? Para eso estaba aquí? Pues conmigo que no contaran.

Hoy, varias décadas después, el modelo social  me ahoga casi tanto como entonces. Digo casi porque ahora además de años tengo  herramientas mentales  para defenderme y ya sé lo que quiero, pero mirando alrededor creo que los cambios del comportamiento social son meramente anecdóticos.  Ni siquiera mucha gente tiene más dinero que entonces, por más que intenten hacernos creer lo contrario.

La carcundia nos invade, como en la película . No hemos sabido crear otros modelos y la gente está plegando velas refugiándose en lo malo conocido, estimulados por el discurso reiterativo de los partidos políticos y el bombardeo de los mass media.

Ahora asumir las viejas reglas se llama ser políticamente correcto

Seguir el ritual está suponiendo a cada vez más gente  entrar en el club de consumo de las farmacéuticas porque la realidad choca con la publicidad de los socorridos coelho de turno encargados de decirnos machaconamente que si no somos felices es porque no queremos y es nuestra responsabilidad lograrlo porque está al alcance de nuestras manos y es culpa nuestra si no lo atrapamos.

Así están de colapsados los servicios de salud mental. Y es que no concuerda lo que dicen con lo que sientes, lo que vives. Y se crean cortocircuitos mentales.

Y  la evidencia de que existe el rodillo que nos deja inermes la tenemos en este retorno  social y gubernamental del franquismo de naftalina y porrazo que, igual que en los setenta, pretende hacernos creer que somos  wonderful mientras nos esquilman, no solo dinero, sin ningún tipo de remordimientos.

Como entonces.

Al final no me hice periodista. Me alegro.