La contra ola

Finalmente se acabó el proceso a nuestro favor. Mis acosadores han perdido la batalla y espero, bueno estoy segura, que esta batalla perdida les ha hecho perder la guerra. Su fuerza estaba basada en la impunidad de todos los años en los que nadie se enfrentó a su caciquismo, en la prepotencia de las amenazas y de los favores supuestos que les deben. Durante este tiempo todo el mundo criticaba pero nadie se atrevió a decir las cosas en alto. Y tantos años de silencio, hacen mucho daño.
Ahora las cosas han cambiado, los trabajadores se atreven a hablar y a decir lo que piensan y apelan a la ley para hacer valer sus razonamientos. Sin prisas, pero sin dejar pasar una sola actitud prepotente. No sé cuanto durará esto,ni si tendrá unos resultados a medio plazo que satisfagan el ánimo, pero lo cierto es que se ha levantado la veda contra el caciquismo sindical, patronal, político… aunque seamos el reducto de Asterix solamente. Me basta con el hecho de no haber perdido la cabeza y haberme enfrentado al acoso  lo más tranquila que supe con la ayuda de un montón de gente que está sufriendo la misma situación precisamente por no seguirles el juego. El hecho de haber ganado en este juicio que era el más importante de todos hace que el resto del camino sea más fácil, aunque siga siendo duro y con algunos momentos bajos como antes, pero ya no serán lo mismo ni por asomo!.
Un año después la ley me da la razón. Y tal y como se presentaba todo lo que pretendían era hundirme en un negro agujero. Qué poco conocen sus fuerzas y sobre todo cómo desconocen las mías!.
Ahora me toca el turno y la contra ola es implacable….sin pausas y sin prisas…con la cautela con que pisan los felinos. Me está enseñando mi abogada y algo aprendo.
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4 comentarios en “La contra ola

  1. A veces hasta la Administración de Justicia (algo totalmente distinto a la Justicia, que tiene nombre de diosa) nos sonríe.
    Tenías razón y, además, te la han dado.
    Besos

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  2.  
      No podía haber sido de otra manera, sabes que nada se obtiene sin esfuerzo.
     
     Al fin, decir lo que se siente y no pedir perdón.
     
     La alegría de Sara para ti.
     
     
     
     
     
     

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  3. Vengo a menudo a verte, pero nunca dejo huella de mi visita. Casi siempre la tecnología… (es eso?) y yo nos llevamos abiertamente mal. Quisiera que esta vez mis palabras quedaran. Al menos para que tengas constancia de que hay más ojos de los que parecen mirándote, acompañándote. Y felicitándote, por esa lucha concreta de la que hablas. Salud!

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  4. No había duda de ello, hermana.
    Tenías la razón y la fuerza (indispensables ambas)
    Un abrazo fuerte, fuerte y muy sincero, ya lo sabes, mi amiga.
    K.
     

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