El Proceso

A veces me gustaría escribir con un lenguaje lleno de poesía este cotidiano pasar. No sé, cada vez que me pongo frente a la pantalla querría tener el papel de tela y la pluma de tintero para trazar rasgos de letras dibujadas con mano segura movida por el pensamiento profundo tránsido de emocion, pero la realidad me recuerda más a las notas de la tienda escritas sobre papel de estraza con lápices de punta gastada que me hacía mi madre cuando era niña. Lo curioso es que ahora que pienso es ese papel marrón y el olor del lapicero de cedro  me parecen hermosos como un poema.
 
Albert me pide que vaya al cine, que comente una novela o que vea una puesta de sol, que me aleje de mi monotema que me tuvo presa durante todo el año. Yo querría hacerlo pero me puede la pereza y el hecho de que mi cabeza a duras penas se separa del contínuo trazado de estrategias para seguir avanzando con pausas insumisas, como dice Aute. Aún queda mucho por hacer y por pelear pero se siguen dando los pasos para lograr el total retroceso de quienes abusan de un estatus para amedrentar, abusar y obstaculizar el ejercicios de unos derechos mínimos.
Vinieron a verme el viernes y a exigirme  adhesión inquebrantable a unas propuestas que los jueces ya han determinado como ilegales.
Si pertenezco al sindicato tengo que obedecer esas propuestas.No puedo tener una opinión contraria. Según ese criterio yo no podría haber luchado, como llevo haciendo desde el año 2000 por mis derechos en materia de  salarios, descansos y horarios y que he ganado año tras años gracias a las demandas interpuestas con ayuda de los servicios jurídicos del mismo sindicato cuyos representantes, en mi lugar de trabajo, niegan que lo sean. 
Y quieren que les obedezca ciegamente porque es mi obligación por el hecho de pagar una cuota. En serio creen que ese puede ser un razonamiento viable? Al parecer si sigo siendo díscola y no acepto las propuestas laborales del grupo sindical al que pago mi cuota y que jamás me ha consultado mi opinión sobre los cambios que realizan en el convenio en perjuicio mio y de los trabajadores que  responden al grupo de "laborales", me expulsan del sindicato. Incluso cuando las sentencias judiciales firmes hayan dicho que esas medidas son ilegales y exista un contencioso que va a anular y echar por tierra dichas medidas, tomadas arbitrariamente en beneficio de unos pocos.
 
Es kafkiano. Recientemente vi la película interpretada por Anthony Perkins y Orson Wells, entre otros ,y no me pareció muy ajena a  mi realidad. Me refiero a El Proceso.
 
Supongo que en breve me comunicarán que ya no debo de pagar la cuota sindical pues no he hecho actos de contrición ni propósito de la enmieda sino que he dicho que he puesto una demanda más para que no se me apliquen los cambios realizados no solo sin mi consentimiento, sino en contra de mis derechos adquiridos.
Y es que parece mentira que  hayan heredado en el comportamiento la actitud de "o conmigo o contra mi" tenga razón o no.
Adhesión inquebrantable!. Se les pegó totalmente la actitud de la dictadura contra la que se supone que lucharon.
Lo siento Albert, lo siento amigos. Esto es un trecho largo de mi vida que me ocupa todas las fuerzas porque desde hace un año la persecución es implacable, aunque llevo desde el año 2000 peleando contra la arbitrariedad y la mafia de unos compañeros escudados en unas siglas que luchan por los derechos de los trabajadores pero que, al parecer, están de acuerdo con esa actitud. Y yo que pensaba que es que no se enteraban de lo que hacían los de aquí. No solo están enterados sino que aplauden que sometan y mientan una y otra vez a quienes trabajan con ellos negándoles lo evidente.
 
 
No se me quita de la cabeza.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
                                     
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Acerca de mestiza26

curiosa
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Una respuesta a El Proceso

  1. Ellobo dijo:

    Te podría contar muchas cosas sobre esos temas. Esos que llamas sindicalistas están podridos. Me da igual el sindicato que sea.
    Conozco experiencias parecidas a la tuya y peores. No son sindicalistas. Son simples gestores de intereses, unas veces del capital y otras de los partidos.
    Besos solidarios.

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