El Perfume

El otro día volví a tropezarme con un viejo conocido que pulula por casa y se me apareció de pronto tentándome a cogerlo en  las manos y empezar su lectura. Me envolvió. Soy adicta a los olores y cuando leí el libro, allá  a mediados de los ochenta, lo devoré . Y no había vuelto a tenerlo en las manos más que para colocarlo de nuevo en una estantería cuando hago mudanza. Ese  volumen lo leyó todo mi entorno de amigos y conocidos porque era la época de estudiantes  y bastante hacíamos con tener libros de las materias. Libros que en su mayoria ya han desaparecido de mis estanterías por obsoletos. Dinero más tonto nos han hecho gastar!

 

Sin embargo, éste sigue conmigo y vuelve a embriagarme de nuevo y he leido sin parar mientras mi nariz se movía en ocasiones como en aleteo. Cuando empiezas esta historia es casi imposible dejarla a un lado y no querer  seguir  sintiendo palpitar la vida en Paris entre sus palabras. No he visto la película porque tengo la sensación que no podrá trasmitirme la intensidad de las emociones que me trasmite su lectura. Es imposible atraparla en imágenes. Así que ignoro si es una película que debería ver o no me aportará nada nuevo. Yo me inclino por lo segundo. Este si que es el poder de la palabra por encima de las imágenes.

 

 

Así comienza El Perfume:

 

 

"En el siglo XVIII vivió een Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales. Aquí relataremos su historia. Se llamaba Jean-Baptiste Grenouille y si su nombre, a diferencia de otros monstruos geniales como De Sade, Sain-Just, Fouché, Napoleón, etcétera, ha caído en el olvido, no se debe en modo alguno a que Grenouille fuera a la zaga de estos hombres célecbres y tenebrosos en altanería, desprecio por sus semejantes, inmoralidad, en una palabra, impiedad, sino a que su genio y su única ambición se limitaban a un terreno que no deja huellas en la historia: al efímero mundo de los olores.

 

En la época que nos ocupa reinaba en las ciudades un hedor apenas concebible para el hombre moderno. Las calles apestaban a estiércol, los patios interiores apestaban a orina, los huecos de las escaleras apestaban a madera podrida y excrementos de ratas; las cocinas, a col podrida y grasa de carnero;los aposentos sin ventilación apestaban a polvo enmohecido, los dormitorios, a sábanas grasietnas, a edredones húmedos y al penetrante olor dulzón de los orinales. Las chimeneas apestaban a azufre; las curtidurías, a lejías cáusticas; los mataderos a sangre coagulada. Hombres y mujeres  apestaban a sudor y a ropa sucia; en sus bocas apestaban los dientes infectados, los alientos olían a cebolla y los cuerpos, cuando ya no eran jóvenes, a queso rancio, a leche agria y a tumores malignos. Apestaban los ríos, apestaban las plazas, apestaban las iglesias y el hedor se respiraba por igual bajo los puentes y en los palacios. El campesino apestaba  como el clérigo; el olficial de artesanos como la esposa del maestro; apestaba la nobleza entera y, si, incluso el rey apestaba como un animal carnicero y la reina como una cabra vieja tanto en verano como en invierno, porque en el siglo XVIII aún no se había atajado la actividad corrosiva de las bacterias y por consiguiente no había ninguna acción humana, ni creadora ni destructora, ninguna manifetación de vida incipiente o en decadencia que no fuera acompañada de algún hedor·

(El Perfume. Patrick Süskind, 1985)

 

 

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6 comentarios en “El Perfume

  1. es de una genialidad absoluta
    consigue que te emparanoies
    y todo, absolutamente todo te huela a algo
    me ha encantado
    y el final es sublime
    un abrazo y una sonrisa

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  2. Yo tambien la lei más o menos por aquellas fechas. Me dejo un  tremendo gusto amargo en la boca, un desasosiego en el alma y el asombro en mis huesos. Maldita la hora en que fui a ver la pelicula; ¡¡que desastre ¡¡ Fijate, Anyi, llegue a pensar que el director no la había leido, que en todo caso se la contó algun desmemoriado. Ni se te ocurra ir a verla. La destrozan.
    Un beso… con olor amistoso ( tambíen huele la amistad)

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  3. Es una novela fuera de lo común, tiene la capacidad de hacerte oler a gloria bendita en un ambiente de podredumbre, sórdido y sucio, es magistral. Con respecto a la película ufffffff…. nada que ver con el libro, como suele ocurrir con las adaptaciones al cine. Hala! a seguir leyendo que me han dicho por ahí que ahora tienes tiempo…jé. Besillos desde el sur.

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  4. Excelente novela, la peli me dejó un poco insatisfecho, aunque suele pasar en casi todos los casos en los que se pasa al celuloide una novela.
    El perfume es de lo mejor que he leído en mi vida, un libro fantástico, de esos que no se olvidan jamás.
     
    Muchas gracias por tu recomendación, me tomo nota del título¡¡
     
    Un besico.

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  5. Puess…como tú, creo que yo leí El Perfume el mismo día que lo pusieron en los estantes de la librería, hace de eso una eternidad. Después lo he releído al menos dos o tres veces porque yo soy de las que insisten. Si un libro no merece una segunda lectura, probablemente no merecía ya la primera.
    En cuanto a la película, puess…te diré que si te abstraes de pensar que es una adaptación, no está nada mal. Sinceramente, se puede ver.   Eso sí, en cuanto la comparas con la novela, es imposible relacionar a Jean Baptiste Grenouille con ese aprendiz de psicópata que protagoniza el film.
    Yo hace ya años que dejé de ver novela y película como una solución de continuidad. Es como si pretendiese comparar todas las versiones que se han hecho de cada tema musical de la historia. Son mundos distintos, diferentes ópticas, medios opuestos, así que he conseguido que pueda llegar a gustarme una película aunque le dé una puñalá trapera a la novela original (que suele ser en casi todos los casos) y viceversa: novelas que me han dejado absolutamente indiferente, en manos de un buen director y se han convertido en excelentes películas.
    Además, qué coño! ¿desde cuando te dejas tú guiar por lo que opinemos ninguno de nosotros, bruji?
    Hale, un achuchón dominical.
     

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  6. Yo, al igual que Kit recomiendo dejar de lado el recuerdo de la lectura
    de una novela cuando vemos su adaptación al cine; es la mejor manera de evitar
    frustraciones. Además, suelo defender a estos realizadores que se atreven a hacer estas
    adaptaciones; pensad que deben asumir esa empresa con la batalla casi perdida de antemano.
    Normalmente salen muy mal parados, pero muchos de ellos han hecho genialidades.
    Sin embargo en el caso de El Perfume me parece una temeridad. El cine tiene recursos descriptivos,
    pero no tantos.
    Anyi, ¿sabes de qué me entraron ganas nada más terminar la lectura de la novela?…de comprar otro
    ejemplar y  regalarlo. Lo hice el mismo día.

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