el libertinaje de la libertad

Me cuesta entrar aquí a escribir. No quiero hablar de política, pero estoy inmersa, empapada… no quiero hablar de economía pero cualquier día nos ponen el flotador como a Portugal y Grecia.  No hay que dejar que Rubalcaba tenga la más mínima opción de ganar. Tiene que ganar Mariano porque hay mucho en juego. Mucho dinero de patriotas enriqueciéndose con las valoraciones del mercado y,  además, hay que sentar los principios de que la derecha, el mercado, manda. Y a la tercera tiene que ir la vencida o si no se pueden crear precedentes y llegar a considerar que la libertad podría ser posible porque estaría más cerca y, claro, enseguida  nos pasamos al libertinaje más conspicuo. Como en el festival de Mérida…

Pero no, no quería hablar  de economía ni de política (es lo mismo no?). Tampoco de este maldito verano gris que  no nos deja ni un atisbo de sol desde el 1 de julio. Yo he llegado ya a aceptar que no lo veré pero no me quito las sandalias que me dejan todo el pie al aire. Aunque llueva. Es verano y punto.

Entonces de qué quiero hablar? En realidad cada vez quiero hablar menos de todo. No encuentro nada que merezca más que una mirada superficial. El hambre de Somalia, las matanzas de Siria, el expolio de  los diamantes y el coltan a costa de miles de vidas humanas llevan tanto tiempo sucediendo que tenemos callo. El avance de la extrema derecha más asesina (eso suena redundante) en ciudades civilizadas, nos deja con algo de estupor pero todo continúa como siempre. La santa madre iglesia sigue expoliándonos con la ley en la mano y ante la pasividad de nuestros gobernantes, ocupados  en los insultos y el “pues anda que tú”, mientras  nosotros pagamos por aclamar a un pederasta confeso que concluye que antes eso no estaba mal visto (cuando antes?) con el aplauso de  la jerarquía política de todo signo y, por supuesto, la clerical.

Los políticos más corruptos camp(s)-an a sus anchas y se van cubiertos de privilegios y con las manos llenas de dinero. Los otros también viven igual de bien.

Qué nos queda? Un 20N para confirmarnos que franco sigue vivo.

Pues yo no quiero hablar de todo eso. Quiero escuchar música  y oler tierra mojada.  En cambio veo The Whire subtitulada para confirmarme que la maraña que nos envuelve es global. Me refugio entre MIS libros y MI musica y busco la burbuja salvadora.

Por eso no entro aquí. Para no escribir de lo que escribo… porque siento que no queda nada que merezca la pena, aunque juegue a tener ilusiones con caballos de cartón como el que mi hermano niño dejó sin hocico al darle de beber en un charco.

Esto de tener un blog es para reflexionar…. pero yo ya no quiero.

El Río Negro en marea baja
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