Eternamente niñas

A veces pasan las cosas a mi lado sin ser casi percibidas pero otras, algo que tal vez me  tropecé mil veces, me golpean en la cara con fuerza. O en la neurona. No sé.

ImagenAyer me encontraba tomando café con una mujer profesional y capacitada, concienciada  luchadora por los derechos  y la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y charlábamos de cuestiones profesionales interesantes, temas políticos y reflexiones con fundamento y seriedad, cuando de pronto recibe una llamada telefónica y cogiendo el móvil transforma toda su gestualidad y  su voz se convierte en la de una niña de tres años que dice  “ti?” y sigue hablando con el mismo tono  lleno de mimos diciendo “lo que tu quieras”  “donde tu quieras”..  sin que en ningún momento recuperará su habitual forma de hablar y gestos. Finalmente se despidió con muchos “muas muas muas” y su voz infantil y al colgar, vuelve a sus actitudes  habituales y me dice el nombre del interlocutor, cosa que yo ya no necesitaba saber ante el espectáculo que viví y que tengo la impresión de que ella no fue consciente de haber hecho.

Me dejo pensativa semejante transformación y me quedé pensando si estaba viviendo una historia de amor con alguien a quien le gustaban las niñas y ella se transformaba o es que ella la vivía con un padre.

Ambos son jóvenes, pero con experiencias anteriores, hijos y demás consecuencias habituales en estos casos y a determinadas edades, asi que algo no me encajaba en todo aquello  por lo que una llamada bastaba para transformar a una persona en la niña del exorcista pero en versión disney extremadamente edulcorada. Por supuesto continuamos la  conversación en el tono que teníamos y el paréntesis quedó cerrado sin más.

No sé explicarme estas actitudes que seguro no son  patrimonio particular de mi colega pero no logro imaginar el modelo socioafectivo que desencadena ese comportamiento que, visto desde afuera al menos, resulta cursi, empalagoso y juraría que absolutamente ridículo. No quiero imaginarlos juntos hablando porque me temo que terminaría con una subida de glucosa letal.

A ellos les gusta? les gustan las niñas indefensas? Consideramos que ser una niña infefensa es sexy y deseable? Es malo mostrar tus capacidades, forma de ser habitual y los gestos, sin enmascarar, que te definen, incluso los tiernos y afectivos? No tengo respuestas y me llama la atención dedicarle tanto tiempo, pero es que cuando algo se me escapa sin explicación me ronda una y otra vez y cada vez que la vea y hable con ella pensaré en su “ti?” melifluo y algo chillón.

Y es que esto de estar enamorada,  o lo que sea eso, atonta a las mujeres hasta despojarnos de nosotras mismas.

Me temo que aun queda muchísimo que hacer!!

Lo peor de todo es que esta actitud particular la hago extensible a la sociedad y generalizo y encajo un montón de  situaciones  aberrantes como producto de actitudes particulares. Y es que soy muy  visceral en mis conclusiones.

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4 comentarios en “Eternamente niñas

  1. Ay¡¡ madre del amor hermoso ¡¡ si que es tajante ella ( por eso me gusta) y encima vibra cuando lo cuenta…. y, coñe¡¡¡¡ por lo que más quieras, no me cambies nunca.
    Lo mejor de todo; yo soy muy impertinente y seguro, segurisimo, que hubiese tirado de mi “dichoso” humor para sacar punta a lo escuchado…. o me da un ataque de risa ( eso hubiese sido peor; no sé parar )
    Te abrazo , con fuerza y una carcajada. ( sigo boca arriba y los dientes apretados)

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    1. eso ultimo es lo peor guapa..no sabes como lo siento¡¡ Yo no pude hablar de lo que habia visto y escuchado porque me pondríaa colorá.. asi que seguimos a lo que estábamos.. imposible hacer chiste…

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  2. Pues mi amiga May se puso hecha una fiera leyendo el post y me escribió un mail asi de “caliente” y no le dio nada la risa.
    ————
    ¿De verdad crees que es cuestión de enamoramiento?

    Yo lo veo más grave aún, sospecho que es simplemente deseo de que se nos quiera, como parejas, como trabajadoras, como profesionales y si para eso tenemos que mostrarnos tímidas, sumisas o bobas, lo hacemos sin despeinarnos, ante nuestros chicos, nuestros empleadores o nuestros clientes.

    Ya sé que es una pijada, pero a mi me parece absolutamente sintomático: entrar en cualquier web de una marca de lenceria o detente en el escaparate de una tienda ¿que vez? Fajas, Maripili, fajas ultramoldeadoras, reductoras y opresoras, desde el cuello a la rodilla, oye, que no quede ni un espacio sin achuchar.

    ¿Y lo hacemos por nosotras, para sentirnos mejor con nosotras mismas? Y una porra. Tímida, sumisa, boba y además, estupenda, aunque de vez en cuanto tengas que ir al baño a coger una bocanada de aire para no morir por falta de respiración.

    Somos asombrosas, vamos caminando hacia atrás.

    Y criticamos el burka.

    Hoy estoy arrebatada, como puedes ver.
    ————
    Y yo la comprendo!

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