Los sinónimos del machismo

No es un paréntesis de verano estar sin escribir aquí. Es que, en estos últimos cuatro años, la realidad supera cualquier palabra y refugiarse en sensaciones antiguas, producto de una educación represora que confundía las hormonas con los sentimientos, es un mal refugio porque me lleva a una reflexión sobre la apisonadora formada por la iglesia y el franquismo que nos impidió disfrutar de una juventud sin miedos ni remordimientos. Y es que, allá por los años treinta Soledad Real en el libro de sus memorias reflejaba esa confusión y, cuarenta años después, seguíamos tan desconcertadas sin saber distinguir el batiburrillo de emociones ni su procedencia.

Parece realmente difícil ya que el panorama que se contempla  da a entender que esa apisonadora sigue funcionando  en  las generaciones siguientes, a las que convierte  en transmisores, involuntarios o no,  entorpeciendo un avance que solo alcanzó el lacado  superficial, sin rozar ni de lejos el núcleo.machistayo

Los escasos avances de los años ochenta y noventa se han quedado en historia porque, cuando empezábamos a adquirir un nuevo lenguaje, la apisonadora recuperó la fuerza de su catecismo  a una velocidad pasmosa y lo dejó en apenas un balbuceo. Y es que para avanzar hay que desaprender muchas cosas y cuesta soltar lastre, aunque sabemos que nos impide dar pasos hacia adelante con soltura. En esta ocasión los medios se volcaron con redoblada fuerza y la música, la publicidad, el cine de mayor consumo, los programas y series de televisión, fueron determinantes en las misma línea imponiendo un machismo aplastante.

 No se puede decir de otra manera porque machismo no tiene sinónimos. Ni eufemismos.

IMG-20121205-WA0002La cuestión es que refugiarme en lo que fueron casi etéreas sensaciones adolescentes, al menos en aquel momento yo desconocía sus nombres y alcance, me lleva a fijarme en uno de los aspectos sociales más controvertidos y que más ampollas levanta. Con am, si.

Y levanta ampollas especialmente cuando, en un escaso alarde de transgresión en la misma línea que emplean habitualmente los marchamos masculinos, el vocerío se hace ensordecedor y se llevan las manos a la cabeza escupiendo sobre el supuesto revanchismo de genero como situación cotidiana que, no se lo pierdan,” no ha hecho sino aumentar de forma alarmante la tasa anual de actos de violencia machista al lanzar a las mujeres al choque con machos ignorantes y brutales, hombres que -nunca olvidemos esto- han sido gestados, amamantados, criados y formados por mujeres. Bestias educadas por féminas, bárbaros que, más tarde o más temprano, caerán sobre ellas de forma implacable.”(Enrique Lynch[1] en El Pais en 2009). Vamos que la culpa es nuestra, otra vez más: educamos, amamantamos y gestamos bestias brutales!!!!Ah, la eterna Eva! La Iglesia nunca deja de hacer daño.

Menos mal que  no lo  debe de leer nadie y yo lo descubrí casualmente, porque de forma manifiesta se dedica a tergiversar  la realidad, a la que mira por un solo ojo, ya que los actos cotidianos, las frases, los anuncios cargados de testosterona, no los percibe  porque los tiene asumidos, pero se desgañita hablando de resentimiento y actitudes revanchistas  citando películas como Thelma y Luise, como ejemplo de situación  habitual en la que nos vemos  envueltas las mujeres.

Al parecer no es una película, es el catecismo del resentimiento. Parece ignorar el final que les depara el director a las revanchistas.thelma y louse

No, no hemos avanzado nada porque hay una parte muy importante de la población que considera pérdida de derechosno tener . la dominación sobre la familia, el derecho de pernada, la toma unilateral de decisiones en la convivencia, etc. Y esa parte de la población es la que tiene el poder y el mando, algo que no piensa ceder bajo ningún concepto. Si hubiera cambiado algo, no estaríamos leyendo cosas como las del articulista al que le dan el poder de expresar públicamente su infamia mental en artículos por los que le pagan.

Ignoro si se llama suerte pero a pesar de la que está cayendo jamás he tenido que soportar, ni en la época que bailaba bajo un paraguas, situaciones personales faltas de consideración. Sera mi  sexto sentido pero solo tengo buenos recuerdos de mis hombres.

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[1] http://elpais.com/diario/2009/11/19/opinion/1258585204_850215.html

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