LAS ESTÚPIDAS CONTRADICCIONES DEL ESTÚPIDO MERCADO

sanidadLos ingleses, mercadistas de enciclopedia de todo a un euro, nos han saltado estos días con su última perfidia: se podrán denegar operaciones no urgentes a pacientes obesos y/o fumadores. Unos dicen que es para mejorar la salud pública y medicina preventiva; otros reconocen que para ahorrar costes.    Vituperado sea quien piense mal.

En una encuesta de 2012 en el propio UK se reveló que “un 67% de los oncólogos conocían casos de pacientes a los que se les había denegado un tratamiento por edad avanzada.” (Eso de “conocer” ¿cómo debe entenderse?).rss-sanidad

   Las sanidades europeas de corte anglófono parecen moverse entre la necesidad de ampliar coberturas, la necesidad de recortar fondos públicos y coberturas, la necesidad de que haya pacientes para tratar u operar y así aprender el oficio de cirujano o comprobar la eficacia de nuevos medicamentos, la necesidad de potenciar seguros médicos privados entre personas sanas de  20 a 30 años que no necesiten casi nada de tales servicios, etc., etc.     

Demasiadas gaitas que templar, como siempre.

Quizá una solución parcial al problema sería establecer una especie de baremacion en la que los niveles máximos de atención sean para gente joven de buena salud que no necesite ser operada o tratada, y máximas restricciones para pacientes necesitados de tratamiento.

Para solucionar el problema de que los cirujanos, todos privados offcourse, aprendan su oficio o se compruebe la eficacia de las novedades medicamentosas podría obligarse a los pacientes de buena baremacion a pasar por quirófano o tratamiento, lo necesiten o no. Que más  da que les quiten el apéndice o la vesícula, ¿mejor, no?

Y a callar todo el mundo.

privatizacion-sanidad_edicrt20130113_0001_3En tal caso, a los jubilados de más de 65, los obesos, los fumadores, los ateos y rojos, los enfermos crónicos, etc, la sanidad pública solo facilitaría el acceso a aspirinas y otros calmantes similares, fuera gastos inútiles.

Esta propuesta no es original, se menciona ya en las novelas de ciencia ficción de los 50.

   La penosa fragilidad del ser humano ante el brutal mercado, cuyos efectos colaterales producen pobreza, ignorancia, enfermedad, vejez prematura, cansancio físico y psíquico, lesiones crónicas, obesidad, etc., no  van a solucionarla ni el puto mercado, ni los economistas domésticos, ni los recortes.

Lo que quede tampoco van solucionarlo (si es que queda algo) porque todo ámbito de mercado no tiene solución ni paliativos.

                                                                                      (by manolo 2016)

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