La importancia del fenotipo

Una compañera psicóloga de profesión me comentaba que estaba totalmente enganchada al programa  First Dates, y que Sobera está magnifico con sus reflexiones tan acertadas y con esa psicología que despliega ante  las personas que se presentan al programa en busca de pareja: “así que estás buscando el amor de tu vida…”(sic)

Estaría bien que le dijeran que no, que en realidad se habían acercado al programa  a comprar tabaco.

Se justificaba, supongo que ante mi cara de sorpresa, diciendo que van  parejas de todo tipo de tendencias sexuales  y como tiene un hijo pequeño siente que debe  de conocer toda esa casuística sexual porque nunca se sabe. Se maravilló de la apertura de mente de la juventud actual, no como en su tiempo.paulnewman

A mi, mientras  hablaba, se me pasó por la cabeza el tema del bulling  y no conseguí ver ninguna apertura mental de los jóvenes, al menos como algo generalizado. Pero no dije nada y, como no conozco el programa para opinar, intenté salir de mi estupor desviando la cuestión a  cómo cubriríamos una ficha para describir el tipo de personas que nos gustan, destacando mi   imposibilidad de definir características concretas de lo que me gusta,  pues  me resulta más fácil describir lo que  me desagrada.

Supongo que  no me sucede a mi sola,  aunque  a veces no me resulta  fácil entender cómo algunas  personas pueden  cruzarse y permanecer juntas.

fryY no me refiero al físico.

Uno de los hombres, “oficialmente” feo, que conozco y admiro es tan inteligente, culto, interesante, respetuoso, incisivo, brillante, tierno… que me sorprende escuchar que es feo. Feo? no saben lo que dicen!. Stephen Fry, que me encanta, es un ejemplo de ese tipo de personas.

Repasando mi historia  me doy cuenta de que yo soy muy de primer impulso y no sabría participar en programas así, porque eso de “buscar” no va con mi filosofía de vida que tiende  a la pereza y a dejarme llevar… hasta que siento un “clic”, a veces casi a primera vista, de algo que no sé explicar: un gesto casi desapercibido, una actitud… cosas habitualmente imperceptibles que me dejan atrapada.

Claro que, de igual manera,  son otros de esos  “clic”   los que me provocan el  desamor/ desinterés.

Aparte de lo cientos de “refrescos” en mi primera adolescencia -por cierto, de muy variados físicos-, permanece en mi  recuerdo -con absoluta nitidez-  cómo bajo un paraguas surgió mi primer amor a causa de un gesto que me dejó rendida:  un levísimo roce que se convirtió en caricia involuntaria -pero consciente- durante todo el camino bajo la lluvia.

Si su actitud hubiera sido caballerosa nunca se habría producido ese roce, por eso me hizo “clic” alguien que cambió la caballerosidad obligada por un placer mínimo, casi inapreciable,  del que  los dos éramos conscientes aunque jamás lo habláramos.

Éramos muy jóvenes y eran  tiempos malos para expresar el deseo.

Después hubo otros gestos,  otras  conductas, de más personas que también recuerdo. Todos ellos diferentes

Alguien entrañable en mi vida   fue un amigo que luego se fue a vivir lejos.  Cuando apareció el joven Felipe González vi que se parecía a él. Pero solo el físico.

Otro que se marchaba a estudiar fuera y sugirió que le gustaría escribirse con alguna de la pandilla, aunque era la primera vez que lo veía  me estaba gustando y le dije: yo te escribo. Y durante el primer trimestre intercambiamos cartas cada día. Cuando regresó de vacaciones por Navidad empezamos a estar juntos, emocionados de sabernos, pero antes de acabar el año sucedió el “clic” que me desencantó: Trató de demostrar a alguien muy querido que yo era de su propiedad. Nunca más nos vimos.

Considero que en general fueron buenas experiencias. Y eso que era muy joven. Menor de edad para el franquismo

 Con quien comparto mi vida desde hace un montonísimo de años tampoco se parece a ninguno de aquellos chicos en nada. Ni siquiera en altura, que eran mi especialidad cuando yo andaba con supermegatacones.  Lo cierto es que no se parece a nadie que haya conocido antes y ahora. Sin embargo la casualidad nos hizo coincidir, el día que nos conocimos, entorno a un café con más gente alrededor y,  mientras hablábamos, supe que iba a seguir hablando mucho más tiempo. Todo este tiempo.

En conclusión  a mi me resultaría muy difícil cumplimentar una ficha de búsqueda de pareja (al margen de lo que piense sobre el tema) porque solo diría aquello de “que no sea….”, en las características personales, y sería una lista amplia.jeremy

En cuanto al fenotipo no tengo ninguna preferencia especial.

Me gusta la cara de Newman y la de Jeremy Irons

Aunque la de Jeremy Irons mucho más.  Desde la serie “Retorno a Brideshead”. Vértigo

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