Mes: junio 2017

No critiques a tus enemigos que a lo mejor aprenden

Murió Juan Goytisolo. A estas alturas ya pasó la noticia y sus restos descansan en Larache, al lado de su amigo Jean Genet. Ambos referentes de mis lecturas. Juan desde 1976 y Jean Genet 10 años después de la mano de mi mejor amigo, Marino. Ambos fueron lectura obligada que llenaron horas y horas de  largas charlas placenteras.

En 1976 revisando la biblioteca de un conocido tropecé con “Señas de identidad” y cuando vio  que yo lo hojeaba interesada me dijo ” Si te apetece  llevátelo, te lo regalo. Me lo trajeron cuando estuve en el hospital y no fui capaz de pasar de la tercera hoja”. Yo tenía referencia del autor gracias a mi maravilloso profesor de literatura de COU, Jose Bolado que , como ya dije, abrió mis ojos y mi mente con su lista de autores españoles imprescindibles (Carranque, Goytisolo, Felipe Trigo, Max Aub, Valle Inclán, Baroja, Sender..) que grabados en mi cabeza los buscaba en librerías, bibliotecas  e, incluso, en las estantería de conocidos. Algunas veces con mucho éxito, como  este primer libro que cayó en mis manos, y desde entonces no pude ya prescindir de su obra. Durante años alrededor de la fecha de mi cumpleaños  salía a la venta un libro suyo y se convertía en el regalo más deseado.

Ahora que Juan ya no está puedo escuchar sus palabras en entrevistas grabadas, leer uno a uno sus libros de nuevo, ver la magnífica serie Alquibla que me puso en contacto con Luis Delgado, su músico, mi músico favorito con quien viví algunas anécdotas divertidas y a quien aprecio profundamente por lo que hace y como lo hace.

O sea que Juan sí que está, sigue aquí. Lo vi por primera vez en los cursos de verano del Palacio de la Magdalena de Santander, en 1982, y fui incapaz de acercarme a él porque no se me ocurría nada medianamente coherente que decirle. Estaba solo esperando la hora de su curso, al que asistí desde fuera del aula, desbordada de gente. Fue toda una experiencia (me encantaba su voz) inolvidable. Para entonces ya había leído varios de sus libros de la primera época.

En 2004 asistí a su conferencia en la Universidad de Oviedo y, por fin pude estrechar su mano  y pedir que me firmara su último libro “Telón de boca“. No era plan llevarlos todos. Estuvimos unos momentos hablando distendidamente  con él y,  mirando a uno de mis amigos, le preguntó si era turco. Guapo Arturo!.

El último libro de Juan Goytisolo, de poemas, me lo regaló, una vez más, Marino “Ardores, cenizas, desmemoria” (2012)

Mi agradecimiento por haber coincidido en parte de su tiempo y proporcionarme textos impagables con su mirada sobre sí mismo y sobre la realidad de nuestro país, no tiene límite.

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