Un mal momento…

Llevo con un borrador abierto sin escribir ni una sola palabra en el blog desde el año pasado. Ya, ya sé que fue ayer, pero suena realmente lejano así escrito.

Y es que me cuesta centrarme, mirar más allá del día a día. El aluvión del horror  que nos muestran los desinformativos es imparable y me provoca un cabreo sordo permanente. Y no, no quiero hablar de Diana Quer ni del abogado de su asesino. Debe de ser muy difícil ejercer la abogacía y no enfangarse. Basta con leer lo que dicen los abogados de la manada y de “el chicle” para  constatarlo. Por cierto que estoy esperando ansiosa la sentencia de la manada porque me temo lo peor.

Tampoco quiero hablar de los que en plan “buenismo” se empeñan en que  se trata de enfermos puntuales que precisan atención psiquiátrica, que es un comportamiento individual no el resultado de un sistema  en el que se gestan asesinos, violadores y maltratadores en cantidades de alarma social, y también  “buenistas” que intentan hacernos creer que fue solo “un mal momento de un individuo” y todos sabemos que “un mal momento lo puede tener cualquiera” y solo es una casualidad que sean  los hombres los que tienen el “mal momento” en el 99,99%  de los casos y en realidad ellos estén pensando que es  “su buen momento”.

Hace unos días me preguntaba de qué hablo cuando no hablo de política y me respondía, casi inmediatamente, que desde que me despierto todo es política. Lo es despertarme sin sensación de frío al salir de la cama, ducharme con agua caliente y secarme con toallas secas. Desayunar, vestirme sin sentir el frío… todo eso es política. Incluso ir al trabajo lo es.

Porque el hecho de que algo tan cotidiano sea un lujo que no está al alcance del  40% de la sociedad en la que vivimos, es por culpa de la política. Y mucha gente se enroca y empeña en afirmar que no entienden de política y que no quiere saber nada del tema. Los programas televisivos en los que se embrutecen también son política y muestran el tipo de políticos que tenemos que, como decimos en mi tierra, llamarlos indecentes es “aponderarlos”. (alabarlos)

Total que una  vez que entras en el engranaje social haces política, eres política, por activa o por pasiva, pero no te libras porque salir de él, también es política. Ser un anti sistema o estar en exclusión  forma parte del funcionamiento del sistema. No podemos huir así que mejor  seamos personas políticas comprometidas y activas en lugar de dejar que nos aplasten los bulldozers de la política.

Y mientras escribo esto acabo de leer que, al parecer, “el chicle” era confidente de la policía y también  que un policía maltratador secuestró a sus hijos.

Seguro que esas son cosas que se hacen en un “mal momento”: que la policía acepta según qué  tipos como confidentes  y la coartada que le proporciona la esposa (desde cuando  es suficiente?) y, como quien no quiere la cosa, van cargando las tintas contra la vida personal, disoluta e impúdica como no se cortaron de relatarnos los medios de desinformación, de la  víctima y su familia.

Y que unos niños hayan sido secuestrados por su padre maltratador, que es un defensor de la lay dispuesto a hacérnosla cumplir “como sea” a los demás, incluso a golpes si es preciso, es otra conducta producto de “un mal momento” puntual que tuvo el buen hombre, no se debe a las políticas educativas, religiosas, sociales, sanitarias, económicas, laborales, organizativas, que nos marcan el paso.

Cuando las imágenes dicen mucho más que las palabras se pueden sacar conclusiones, aún cuando no quieras  “hablar de política”.

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5 comentarios en “Un mal momento…

  1. Y, por todo eso que tan bien explicas, desde la derecha fundamentalmente se desprestigia la política, lo político. No quieren que intervengamos en política, es decir, en cuestiones que nos importan como ciudadanos. ¿No hemos visto con frecuencia cómo un político acusa a otro de “hacer política” para menospreciar su actuación? Y él mismo es POLITICO.
    “Haga como yo, no se meta en política”, dicen que dijo el dictador que con sus políticas asesinó a media España.
    Saludos.
    Luis

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      1. Sí, la realidad es dura. Ya sabes: esto es una lucha (de clases) y llevamos siglos perdiendo.
        Pero, te lo he dicho alguna vez, tu indignación y tu rabia deben servir para algo. Por lo menos a mí me sirve.

        Le gusta a 1 persona

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