Una realidad que marea

Qué difícil es profundizar en algo más que los titulares de las noticias. Cuesta leer en el día a día sobre corrupción, machismo, violaciones, abusos a la infancia.. en este nuestro país del primer mundo. No hablo de lo que sucede fuera que ya se escapa de mi comprensión.

Me supera y me noto muy  irritada.

Y a esto tengo que añadir que mis lecturas no mejoran en nada el estado de ánimo.

Se me ocurre ponerme a leer un libro sobre el mal llamado caso Renedo, también caso Marea y que para mi es el Caso Riopedre: el caso de corrupción en Asturias que salió a la luz gracias a una jueza que, tras meterlos a todos en la cárcel, fue inmediatamente separada de él.

El libro lo escribe un periodista que estuvo encargado de las crónicas del suceso en un diario local. Él se describe como el que más sabe del tema. Yo no lo pongo en duda, pero el libro está escrito para salvar la imagen del “insigne” Riopedre y su segunda de a bordo, Otero, muy religiosos ambos, cargando las tintas en Renedo, conocida como “la tacones” que, al parecer, dedicaba el dinero  robado a jugar en  las máquinas tragaperras. Como un relato de novela negra, bastante ameno, nos cuenta, en forma de anécdota, el recorrido de esta mujer pero omite casi todo lo referido a las acciones del  consejero de educación y su directora de confianza.

Hace referencias positivas a él en su trabajo  como el hombre que innovó en educación, que aumentó las horas de matemáticas y lengua en la enseñanza (el resultado fue un índice de fracaso brutal, por cierto). Un hombre “bondadoso” que trató de manera “cordial” temas educativos con el profesorado y padres. Muy dialogante él.  No se sabe bien en base a qué tales afirmaciones pues su etapa fue calificada de “problemática” “con escasas luces y muchas sombras”, antes incluso de que saliera a la luz la  corrupción que ocultaba.

Un hombre que además trabajó en la legalización del PCE en Asturias junto con su amiguísimo Areces (En la historia del PCE que escribe  Gregorio Morán sus nombres ni aparecen). No menciona que nunca  convocó oposiciones porque no “había dinero”, ni la escasez de profesorado, ni el aumento del número de horas lectivas y número de alumnos/as por aula, entre otras muchas cosas que no hizo por la educación mientras estuvo de Consejero.

Y, por si esto fuera poco, un hombre que apenas tiene 2.000 euros en el banco, que alquila una habitación de su casa a una estudiante para aumentar sus ingresos, supongo, y que todo lo hacía (corromperse) “por su hijo, no para él”

Imaginamos la terrible situación económica de un ex Consejero en el Principado de Asturias que tuvo un sueldo alto y, por tanto, una jubilación alta, del que no se conocían cuentas bancarias (donde  le ingresaba el salario mensual el Principado?) y que, ahora que se conocen, está casi en la ruina.

Todos esos son sus méritos, al parecer. Y todo por su hijo.

Qué hace con la, sin duda, abultada nómina de  cargo político jubilado?

También me pregunto  qué hizo con todo el dinero que ganó y con todo lo que recibió, según sentencia, como regalos. Este humilde exconsejero tiene, dicen, un piso en Oviedo, un chalet en Llanes y una nave que  compró para su hijo.

Pobre hombre.

En resumen que el libro es una exculpación  e intento de loa  de un político cuya corrupción quedó manifiesta y sentenciada (está recurrida, si), ignoro a cambio de qué, pero el bienintencionado periodista se vio negro para poder decir algo positivo porque  si lo que dice es todo lo que puede alegar a su favor, no tiene nada. Por eso lo cita tangencialmente y, por supuesto, no menciona el  pasado clerical del menda y su socia.

Supongo que el escritor piensa que nos conformamos con lo que nos cuenta cuando lo que realmente nos da una idea de la realidad es justo lo que oculta. Y hasta  creerá que con su libro tapa la realidad más indecente que, como el silencio del Principado, nos dice en voz bien alta que estamos ante la punta del iceberg  de lo que pasa en la administración, donde ponen su granito de arena determinados personajillos con nombres y apellidos harto conocidos que miraron para otro lado o se mojaron con prebendas, no sé, sin los cuales y sus firmas no es posible hacer el entramado.

Total que con todo eso  en mi cabeza  hoy me miré al espejo y  me vi muy muy  vieja.

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2 comentarios en “Una realidad que marea

  1. La situación actual no da para dar momentos de felicidad…habría que ser idiota para no verlo… Pero a veces hay que encontrar otra visión… seguramente reír te rejuvenezca… Si es que lo necesites, que no lo creo..

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