Mes: marzo 2019

Los días internacionales

Leemos tan poca poesía que hay que dedicarle un día, de manera internacional, tenemos tan poco en cuenta a las mujeres, la mitad de la población mundial, que hay que dedicarnos un día… y a las personas ancianas, y a la felicidad , al árbol, al orgullo gay…. Necesitamos hacer visible lo evidente a base de días concretos para llamar nuestra atención sobre la tierra, el medio ambiente, la salud… para  dejar de centranos en los días del padre y  de la madre, o de la virgen y santo de turno, cosa que no parece molestar a nadie. Sin embargo los días que no instauró la iglesia se cuestionan siempre por algún sector de la población. Y algunos que persigue igualdad de derechos de las personas, con mayor protesta aún.

Por tantas carencias necesitamos hacer hincapié en los días ….asi que a ver  cuando le dedicamos un día a la dignidad democrática y a la transparencia institucional para que podamos verlas  y ponerlas en práctica todos los días del año

Pero hoy hablamos de poesía.

 

YA VES QUÉ TONTERÍA

Ya ves qué tontería,
me gusta escribir tu nombre,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre;
decir a los niños tu nombre,
escribir a mi padre muerto
y contarle que te llamas así.
Me creo que siempre que lo digo me oyes.
Me creo que da buena suerte.
Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima más que tu nombre.

Gloria Fuertes

 

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La gracia del patriarcado paternal

El título es redundante a propósito.

En los años ochenta, cuando estaba en la universidad, hice varios trabajos sobre el papel de la mujer en distintos ámbitos y recuerdo que en la biblioteca de Oviedo los libros relacionados con mujeres se encontraban en el apartado de “minorías”, mujeres, discapacitados, razas, etc… Siempre me resultó chocante que el 51% de la población mundial se considere minoría a la hora de clasificar los libros que hablan sobre ella. Lo comenté en varios círculos y lo que conseguí fueron miradas de incomprensión hacia mi extrañeza y cambio radical de tema. Han pasado más de 30 años, no he vuelto por la biblioteca pero apostaría que no cambió nada la nomenclatura.

Igual un día lo compruebo.

Todos lo ochos de marzo me dejan resaca. Mucha gente felicita el día de la mujer, a mi han llegado a traerme flores, y se empeña en que es un día de felicitaciones. Si, los de la supuesta izquierda también. Hombres en su mayoría, pero también mujeres. Algunas con cartelitos por wasá que ni he respondido. Todo eso me crea un tsunami interior que me hace estar cual erizo todo el tiempo. Por fortuna no veo a nadie ni hablo con nadie. Voy a nadar y me dedico a mirar el paisaje sin interacción, porque cuando la hay tengo que escuchar que es que yo no tengo solución –Como si la hubiera pedido- de alguien a quien la lucha por la igualdad de la mujer se la trae al pairo, tal y como confiesa. Y la verdad es que no estoy por la labor de escuchar cosas así, pero menos aún de discutir con descerebrados machistas.

Así que hago mutis por el foro y me alejo. Cualquier otra cosa es una pérdida de tiempo.

Cómo puede ser que el hecho de que el patriarcado, ante el escándalo que la situación supone, haya tenido a bien conceder que se nos visibilice un día al año reconociendo,  remolónamente, que la situación de  la mitad de la población mundial se encuentra sin los más elementales derechos básicos  y a expensas de las decisiones de los hombres,  nosotras lo consideremos  un día de fiesta?

El otro día que el bondadoso patriarcado nos concede es para que se hagan visibles  los malos tratos de los hombres que deciden sobre nuestras vidas, pero los gobiernos no mueven un dedo tomando medidas educativas y sociales dotadas de presupuestos válidos para evitar que suceda el maltrato y, las pocas que se atreven a poner en marcha  a bombo y platillo, son como tratar con tiritas y agua oxigenara una operación a corazón abierto.

Y nosotras estamos contentas porque el ocho de marzo salimos a la calle a reivindicar que existimos (no lo van a saber siendo como somos medio planeta¡) y que nos hacemos visibles en la calle, cuando nuestro sitio es la casa.

Nos conceden una fiesta a  la mujer  descontándola de los, habitualmente, miserables sueldos. Ni siquiera nos dejan “disfrutar de nuestro día”. Nos lo penalizan y lo pagamos.

Pero estamos muy contentas de encontrarnos en las calles y nos decimos felicidades. Felicidades? por las migajas que nos concede el patriarcado? Migajas que pagamos con nuestro salario por no ir a trabajar un día…no vaya a ser que nos acostumbremos y queramos pedir también el codo…¡

Hoy todo sigue igual que el día siete de marzo, y que el siete de marzo del año pasado y de todos los demás años. No ha cambiado nada. Y encima se empeñan en que el feminismo sea apolítico. Será apartidista, no digo que no, pero jamás apolítico. Y por si las reivindicaciones de las mujeres fuera poca cosa, se unen a ellas las reivindicaciones de los colectivos LGBT, contra lo que no tengo nada que decir, pero da la impresión que en efecto, la taxonomía de la biblioteca es la correcta.El sitio de las mujeres es junto a las minorías, aunque ocupemos la mitad del mundo.

Y a pesar de todo de las migajas, a muchas personas les molesta incluso  ese día.

La iconografía que se utiliza, muy a menudo infantiloide, es un tema que prefiero no mencionar. Basta con abrir en internet imagenes del 8 de marzo….es un clamor!!

El tiempo, el implacable, el que pasó

El viernes pude ver y escuchar a Pablo Milanés que, con sus 76 años ha demostrado un poder en su voz que dejó a todo el auditorio de pie, con la piel erizada. No hubo bises en su actuación de hora y media e intuyo que su estado no se lo permitía. De todos modos fue una actuación insuperable.

Actuó en el auditorio  de Oviedo cuyo diseño y construcción son más que discutibles, sobre todo por su inexistentes accesos a personas con discapacidad funcional y porque el acceso desde las butacas al escenario se hace a través de dos mamotréticas escaleras con pasamanos de  acero inoxidable, una de las cuales en el medio, dificulta la visión del escenario en algunas butacas de la primera fila del lateral derecho donde me encontraba.

Estos del pp no hacen nada sin cagarla, la verdad y hacer las reformas correspondientes va a costar una pastón. Creo que en lo que no se ve el tema es aún peor.

Estaba allí el “todo oviedo”, alcalde socialista incluido y señora, algún que otro director general y señora y, sobre todo mujeres, de mediana edad muy arregladas. Se oían sus vocecitas de misa cantada cuando entonaban el “yolanda” y “la prefiero compartida….”

Yo me preguntaba si realmente entendían el significado de esa canción, qué opinarían sus compañeros, maridos o lo que sean sobre esa famosa estrofa tan fuera de la percepción social de pareja, en la que los hombres no están dispuestos a compartir, ni jartosjumilla, nada. Ellas tampoco, of course.

Saludé a un mandatario pesoero que conozco y me preguntaba por qué estaba allí y qué podíamos tener en común. Me constaba, porque trabajé con él, que su sensibilidad era nula en el trato, especialmente a sus compañeras de partido, y en la actitud. Cómo podía estar viendo el mismo espectáculo que yo, como podíamos tener emociones compartidas? No cabe en mi cabeza esa idea.

Ha evolucionado con los años mi percepción de esas canciones, sin duda, pero sigue siendo impagable escucharlas de su propia voz y la fuerza que trasmite con todos sus años.

La primera vez que lo escuché en directo fue en 1986 en el teatro Karl Marx de la Habana….fue grandioso. Y a día de hoy, su voz sigue siendo la misma, con  idéntica intensidady emoción.

Eché de menos la canción homenaje a Allende, cuyas palabras no se han hecho realidad a día de hoy  “Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”.

Y tengo la impresión que tardaremos en ver esas alamedas.

Para él y tal vez para la mayoría de los que le escuchaban, esos tiempo tan lejanos ya son ajenos a sus intereses. Creo.

El tiempo, el implacable, el que pasó   estaba en el repertorio, aunque no la cantara

Yo sigo esperando esas alamedas que no sé si veré.

Pablo se irá sin contemplarlas. Seguro