Es hermoso después de todo

Estoy terminando de leer  Telefónica  de Ilsa Barea Kulcsar y me ha metido de lleno en el ambiente del Madrid rodeado por las bombas de las tropas franquistas. He visualizado de manera fotográfica cada frase que describe su entorno y he sentido las sensaciones que trasmite. Creo que escribe mejor que su marido en ese sentido. Me identifico con ella, aunque desde su más temprana juventud está a mil años luz  en experiencia, compromiso social  y conocimientos.

Me gusta dormirme con las imágenes que me deja la  lectura y retraso avanzar para disfrutarla durante más días. Me deja pensativa cada página que leo captando las emociones de aquel momento, teniendo en cuenta que yo sé como acabó todo, pero ella no lo sabía. No dudo que lo presintiera.

No conocía a esta mujer hasta que mi amigo Luis me habló de ella y , además, me envió el libro desde Madrid. Tengo gana de compartir sus impresiones sobre el libro, sobre ella, tras este paréntesis vacacional.

Cuando leí  hace unos días la referencia sobre el libro y ella en Babelia me encontré con unas palabras que  escribió a su amiga al día siguiente de la muerte de su marido, Barea. “Ese algo que nos había juntado instándonos a que hiciéramos algo de nuestra vida, me ha regalado 21 años en común. Al principio yo había pedido sólo diez años, diez años de plenitud y amor, pero más tarde fui más codiciosa. A menudo, Arturo se burlaba de mi modestia anterior. Como decíamos los dos, nadie me puede quitar lo que he tenido. Ni lo que yo sé que ha tenido él. Es hermoso después de todo. Estoy agradecida”  me  quedé sorprendida de la similitud de emociones en la reflexión sobre su vida en común.

Hago mías sus palabras porque cuando nosotros  nos conocimos y seis meses después  vivíamos juntos, desde el principio supimos que  ya no queríamos separarnos,  los dos dijimos “mientras que dure”, sin más. No importaba cuanto. No pusimos fechas. Creímos en aquel momento que merecía la pena.

Y vaya si mereció la pena! La mereció durante 43 años inmejorables Y, como decíamos los dos, “nadie me puede quitar lo que he tenido”.  y yo también añado ahora “Ni lo que yo sé que ha tenido él.”.

Es hermoso después de todo. Estoy agradecida.

Si lo estoy.

Fui muy afortunada. Aún lo soy.

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