Categoría: Libros

Una realidad que marea

Qué difícil es profundizar en algo más que los titulares de las noticias. Cuesta leer en el día a día sobre corrupción, machismo, violaciones, abusos a la infancia.. en este nuestro país del primer mundo. No hablo de lo que sucede fuera que ya se escapa de mi comprensión.

Me supera y me noto muy  irritada.

Y a esto tengo que añadir que mis lecturas no mejoran en nada el estado de ánimo.

Se me ocurre ponerme a leer un libro sobre el mal llamado caso Renedo, también caso Marea y que para mi es el Caso Riopedre: el caso de corrupción en Asturias que salió a la luz gracias a una jueza que, tras meterlos a todos en la cárcel, fue inmediatamente separada de él.

El libro lo escribe un periodista que estuvo encargado de las crónicas del suceso en un diario local. Él se describe como el que más sabe del tema. Yo no lo pongo en duda, pero el libro está escrito para salvar la imagen del “insigne” Riopedre y su segunda de a bordo, Otero, muy religiosos ambos, cargando las tintas en Renedo, conocida como “la tacones” que, al parecer, dedicaba el dinero  robado a jugar en  las máquinas tragaperras. Como un relato de novela negra, bastante ameno, nos cuenta, en forma de anécdota, el recorrido de esta mujer pero omite casi todo lo referido a las acciones del  consejero de educación y su directora de confianza.

Hace referencias positivas a él en su trabajo  como el hombre que innovó en educación, que aumentó las horas de matemáticas y lengua en la enseñanza (el resultado fue un índice de fracaso brutal, por cierto). Un hombre “bondadoso” que trató de manera “cordial” temas educativos con el profesorado y padres. Muy dialogante él.  No se sabe bien en base a qué tales afirmaciones pues su etapa fue calificada de “problemática” “con escasas luces y muchas sombras”, antes incluso de que saliera a la luz la  corrupción que ocultaba.

Un hombre que además trabajó en la legalización del PCE en Asturias junto con su amiguísimo Areces (En la historia del PCE que escribe  Gregorio Morán sus nombres ni aparecen). No menciona que nunca  convocó oposiciones porque no “había dinero”, ni la escasez de profesorado, ni el aumento del número de horas lectivas y número de alumnos/as por aula, entre otras muchas cosas que no hizo por la educación mientras estuvo de Consejero.

Y, por si esto fuera poco, un hombre que apenas tiene 2.000 euros en el banco, que alquila una habitación de su casa a una estudiante para aumentar sus ingresos, supongo, y que todo lo hacía (corromperse) “por su hijo, no para él”

Imaginamos la terrible situación económica de un ex Consejero en el Principado de Asturias que tuvo un sueldo alto y, por tanto, una jubilación alta, del que no se conocían cuentas bancarias (donde  le ingresaba el salario mensual el Principado?) y que, ahora que se conocen, está casi en la ruina.

Todos esos son sus méritos, al parecer. Y todo por su hijo.

Qué hace con la, sin duda, abultada nómina de  cargo político jubilado?

También me pregunto  qué hizo con todo el dinero que ganó y con todo lo que recibió, según sentencia, como regalos. Este humilde exconsejero tiene, dicen, un piso en Oviedo, un chalet en Llanes y una nave que  compró para su hijo.

Pobre hombre.

En resumen que el libro es una exculpación  e intento de loa  de un político cuya corrupción quedó manifiesta y sentenciada (está recurrida, si), ignoro a cambio de qué, pero el bienintencionado periodista se vio negro para poder decir algo positivo porque  si lo que dice es todo lo que puede alegar a su favor, no tiene nada. Por eso lo cita tangencialmente y, por supuesto, no menciona el  pasado clerical del menda y su socia.

Supongo que el escritor piensa que nos conformamos con lo que nos cuenta cuando lo que realmente nos da una idea de la realidad es justo lo que oculta. Y hasta  creerá que con su libro tapa la realidad más indecente que, como el silencio del Principado, nos dice en voz bien alta que estamos ante la punta del iceberg  de lo que pasa en la administración, donde ponen su granito de arena determinados personajillos con nombres y apellidos harto conocidos que miraron para otro lado o se mojaron con prebendas, no sé, sin los cuales y sus firmas no es posible hacer el entramado.

Total que con todo eso  en mi cabeza  hoy me miré al espejo y  me vi muy muy  vieja.

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Saturación y hastío

Estaba  leyendo la entrada de Icástico y comparto con él esa sensación de sequía cerebral provocada por tanta política, tanto robo, tanta tomadura de pelo, tanta dictadura, tanta falta de justicia, tanta prepotencia, agotan las neuronas y, ya se sabe,  con los años van desapareciendo y su sinapsis es más deficiente. Sucede que la realidad no la sigo ya por los “mass mierda” sino por la redes sociales que están demostrando ser una herramienta muy adecuada para el pensamiento corto y respuesta rápida, no siempre muy coherente pero, sin duda,  de mucha vehemencia.

A todo el tema político se une el, también político, asunto de maltrato, violación, abusos de poder desde la perspectiva sexual, porque el abuso de poder lo vivimos cada día desde la política, la judicatura, la policía, el empresariado a pesar de lo cual esa situación  parece causar menos escándalo que el abuso de poder desde la perspectiva sexual. Algo que se ha hecho siempre y sin embargo recientemente es un filón de noticias, como si hubiéramos descubierto el Missisipi, que hace fluir ríos de tinta incluso en las revistas mujeriles que aprovechan para mostrarnos fotos  más glamurosas de las víctimas  dejando caer que “algo habrán hecho” si se atreven con esos modelitos que crea la industria para ellas.

Dicen los que conocen a Spacey que es un depredador sexual que si no consigue sus  caprichos sexuales  entonces destroza la carrera cinematográfica de quien,  recién llegado a ella, se los niega. Eso es abuso de poder. Lo mismo que es abuso de poder que unos cuantos políticos intenten despedir a Cristina Fallarás o a cualquier profesional  del periodismo que no les rinde pleitesía. Es un abuso de poder y también jode porque de ellos depende que tengas trabajo o no. A ver si en realidad va a ser todo una cuestión sexual.

Y es que la jodienda no tiene enmienda, dice el refrán, y sigue siendo carnaza y material de escándalo para que nos olvidemos de lo que en realidad importa.

Importa constatar que a un juez se le note nada más empezar el proceso su admiración por una manada de cerdos, que la víctima tenga que narrar varias  veces con todo lujo de detalles lo que pasó (eso es otra violación aún más brutal) y dejar claro que cerró bien las piernas, la boca y el esfínter oponiendo resistencia férrea porque el menor síntoma de relajación presupone consentimiento  y  sería suficiente para un .. “ah!, fue  sexo consentido”. Si, parece que se le nota mucho que van por ahí sus  preferencias desde antes, seguramente, de que se iniciara el proceso. La mujer debe de ser precisa en los detalles más minuciosos y, además, es necesario que unos señores (hombres) con autoridad digan que la víctima no fingía… Lo que ella declare no es suficiente.

También importa mucho que la palabra de las mujeres siga poniéndose una y otra vez en tela de juicio. porque el código social nos define desde siempre como mentirosas, frívolas, calientapollas y sibilinas, de nacimiento.

Y a pesar de la obscena realidad que me rodea  me animo a leerme el “Cuento de la doncella”, con el resultado de que la historia de Atwood, contada y traducida de manera brillante, no me resulta nada, nada, descabellada.  No tengo intención de ver la serie que han hecho. No creo que supere a la   película  de los noventa que vi sin que me dejara demasiada huella.  La lectura del libro es mucho más impactante y estremecedora.

A pesar de que los mimbres con los que se teje la realidad me dejan exhausta me paseo por la redes buscando otra mirada y encuentro que en Twitter, es mi red  favorita, he aprendido a conocer a gente que me parece absolutamente prescindible  sin que necesiten ni los 140 caracteres de rigor para decir lo que piensan. A esa gente la bloqueo sin más. No quiero saber ni que existe ese tipo de personas. Ya sé que están ahí pero al menos yo no las veo y, tal y como están las cosas, considero mi actitud de lo más saludable.

Se que bloquearlas no es solución porque al final leo solo lo que me gusta y quiero leer pero pensando que durante más de cuarenta años estuve leyendo únicamente lo que no quería -mentira sobre mentira hasta que la verdad no importe si llega a descubrirse- y estoy saturada, ya es tiempo de buscar exclusivamente lo que me gusta de gente que me gusta lo que dice y eso me lleva a dejar fuera a todas las cadenas de TV, el 98% de la prensa y  toda la radio, menos Radio3.

Antes veía “El Intermedio” y desde que ni paso por allí noto que he ganado en salud. He descubierto que no los soporto tampoco. A los documentales de los bichos en ocasiones tengo que eliminar  el sonido porque los guiones son obscenos: hablan de asesinos crueles, sumisión y dominio con criterios humanoides y me sacan de quicio.

Si,  estoy hiperhastiada, muy quemada. Agotada diría ya a estas alturas. Definitivamente no veo ninguna salida, solo huir encerrándome en mi propio espacio.

Cobarde? no lo sé.  Me da igual la etiqueta. Tengo suficientes años para permitirme ser lo que me da la gana.

Fruslerías, futilidades y mentiras

Se acumulan las noticias relativizando su importancia de una hora para otra. Se acumulan las sensaciones, cambiantes en cuestión de segundos. Se acumula la vida,  en resumen, y pasa tan rápida, tan mezclada, que apenas se saborean momentos.

Curiosamente esa sensación de futilidad desaparece cuando lees un libro. Entonces te metes dentro y te quedas hasta la última página, saboreando todas y cada una de ellas. Y  eso me gusta.

Según la horas estoy en uno u otro libro. Por la tarde en la playa estuve con Baricco y su Emaús compartiendo momentos de adolescencia impregnada de la inflexibilidad del dogma católico que me dieron mucho que pensar.

Por la noche continúo con la lectura de Chirbes “La larga marcha” con palabras y escenas que penetran en mi propia memoria, también  de los años sesenta y setenta, en otro contexto.

En ambos casos comparto emociones y otras las reconozco en el ambiente y las  veo reproducidas en el entramado social que vivíamos.

Y en el medio,  las noticias pasajeras del día a día casi olvidadas cuando éste se acaba.

Muchas me trasladan a las historias de Chirbes. No hace falta escarbar mucho para ver que el pasado está a la vuelta de la esquina y no entiendo cómo se ha olvidado tan rápido. O si. Era necesario borrar tanto sufrimiento, tanto abandono… pero con tanto olvido, estamos recuperando paso a paso situaciones que parecían arrinconadas.

Y es que cuarenta años de dictadura democrática no es nada. A ver si cuando, por fin, alcancemos la democracia porque nos empeñemos en tenerla en lugar de dejar todo en manos de “los de arriba”, conseguimos que las historias que cuenta Chirbes y Baricco sean solo un recuerdo pasado.

Hace dos días los mismos que nos gobiernan encarcelaban a los homosexuales, hombres porque las mujeres eran invisibles también en este colectivo, y ahora se suben a carrozas reivindicativas de la igualdad de derechos al margen de la opción sexual de cada persona. Algo tan obvio que parece increíble que aún se discuta y aún se condene brutalmente en casi medio mundo. Aquí lo primero que han reconocido es el poder adquisitivo del lobby gay   y a eso hay que  sacarles partido, comercializarlo y, por tanto, apoyarlo. Desde siempre los ricos no necesitan derechos y esas  fruslerías pero hay que hablar de ello y enmarcarlo en derechos e igualdad.

Como si de una casualidad se tratase, la Sexta  emite una entrevista en directo con una mujer que “pasaba casualmente por alli” y que  manifiesta no estar nada de acuerdo con lo que ve, argumentando que si bien es cierto que no somos todos católicos, como esgrimió Carmena para no  poner el belén municipal, va a ser que somos todos maricones porque esta fiesta si se hace pública y, parece ser, para todos.

Las redes  se revolvieron visceralmente y el argumento que prevaleció es que esa mujer”mayor” había sido educada de otra manera, por eso pensaba así. Por un momento olvidan el continuo actual ataque en los  centros educativos a jóvenes que muestran sus preferencias sexoafectivas de manera diferente a la “normal”, con profesores y directivos mirando hacia otro lado, y quieren hacernos creer que “nosotros los más jóvenes somos diferentes porque nos educaron “de otra manera” …en esta democracia que padecemos…mientras todo sigue peor.

Ni esa señora es tan mayor, ni estaba allí por casualidad, ni sus argumentos son propios, sino que está bien enseñada para decir lo que tenía que decir, de un modo aparentemente natural eso si, para que veamos que hay gente “normal” que opina diferente y para que la Sexta hiciera un ejercicio pedagógico de adoctrinamiento, mostrando argumentos cuasinapelables que no dieron resultado alguno en la buena, y adoctrinada adhoc, señora.

Y vamos y nos lo creemos. Siempre tragamos. No hay más que ver las cadenas  de cretineces que se montan en facebook denunciando cualquier idiotez en la que figuren palabras como “libertad” “pornografía” y se ponga en duda “mis derechos”…. El resto ni se lo leen y lo colocan en su muro para compartir y pedir que compartamos.

Como  la crisis. Mucha gente consideró realmente (no digo pensó, porque no pensaron) que era algo como una inevitable plaga de Egipto y que solo Moisés (Rajoy) podía sacarnos de ella, como me dijeron algunos que se confesaban de izquierdas de toda la vida  y que iban a votarlo por valorarlo  (OMG!!) el único capaz.

Yo pensaba que si creyera que ese era el único capaz me cortaba las venas!

Y lo siento pero yo, a  esos niveles  encofrado, me quedo sin argumentos y digo “sí, tú de izquierdas y yo Naomi Campbell, no me digas más”.

Ahora se atreven a ir emitiendo débiles señales de reconocimiento de que fue todo una estrategia para pisar a la clase trabajadora que contaba ya con demasiado derechos y  las élites juzgaban que apenas se distinguía lo bien que vivían los ricos de los obreros… !hasta ahí podíamos llegar!. Tiene que quedar claro quien es quien por eso los ricos se enriquecieron cuatro veces más durante la crisis y los pobres quedaron diez veces por debajo  del umbral del bienestar mínimo. Los políticos, en el medio, afanaron con lo que no se llevaron los ricos de las arcas públicas, que era mucho. Es mucho.

 

Y así continuamos con nuestra memoria de pez a pesar de la tozuda realidad del día a día porque nos bombardean con frivolidades y ningunean lo importante. Goebbels en acción, ni siquiera se molestaron en inventar nada nuevo. Sigue siendo una teoría, todos estos años testada, válida.

No critiques a tus enemigos que a lo mejor aprenden

Murió Juan Goytisolo. A estas alturas ya pasó la noticia y sus restos descansan en Larache, al lado de su amigo Jean Genet. Ambos referentes de mis lecturas. Juan desde 1976 y Jean Genet 10 años después de la mano de mi mejor amigo, Marino. Ambos fueron lectura obligada que llenaron horas y horas de  largas charlas placenteras.

En 1976 revisando la biblioteca de un conocido tropecé con “Señas de identidad” y cuando vio  que yo lo hojeaba interesada me dijo ” Si te apetece  llevátelo, te lo regalo. Me lo trajeron cuando estuve en el hospital y no fui capaz de pasar de la tercera hoja”. Yo tenía referencia del autor gracias a mi maravilloso profesor de literatura de COU, Jose Bolado que , como ya dije, abrió mis ojos y mi mente con su lista de autores españoles imprescindibles (Carranque, Goytisolo, Felipe Trigo, Max Aub, Valle Inclán, Baroja, Sender..) que grabados en mi cabeza los buscaba en librerías, bibliotecas  e, incluso, en las estantería de conocidos. Algunas veces con mucho éxito, como  este primer libro que cayó en mis manos, y desde entonces no pude ya prescindir de su obra. Durante años alrededor de la fecha de mi cumpleaños  salía a la venta un libro suyo y se convertía en el regalo más deseado.

Ahora que Juan ya no está puedo escuchar sus palabras en entrevistas grabadas, leer uno a uno sus libros de nuevo, ver la magnífica serie Alquibla que me puso en contacto con Luis Delgado, su músico, mi músico favorito con quien viví algunas anécdotas divertidas y a quien aprecio profundamente por lo que hace y como lo hace.

O sea que Juan sí que está, sigue aquí. Lo vi por primera vez en los cursos de verano del Palacio de la Magdalena de Santander, en 1982, y fui incapaz de acercarme a él porque no se me ocurría nada medianamente coherente que decirle. Estaba solo esperando la hora de su curso, al que asistí desde fuera del aula, desbordada de gente. Fue toda una experiencia (me encantaba su voz) inolvidable. Para entonces ya había leído varios de sus libros de la primera época.

En 2004 asistí a su conferencia en la Universidad de Oviedo y, por fin pude estrechar su mano  y pedir que me firmara su último libro “Telón de boca“. No era plan llevarlos todos. Estuvimos unos momentos hablando distendidamente  con él y,  mirando a uno de mis amigos, le preguntó si era turco. Guapo Arturo!.

El último libro de Juan Goytisolo, de poemas, me lo regaló, una vez más, Marino “Ardores, cenizas, desmemoria” (2012)

Mi agradecimiento por haber coincidido en parte de su tiempo y proporcionarme textos impagables con su mirada sobre sí mismo y sobre la realidad de nuestro país, no tiene límite.

El color del cristal con que se mira

ovejas del belén del Centro de Día de Vegadeo elaboradas por sus usuarias/os
ovejas del belén del Centro de Día de Vegadeo elaboradas por sus usuarias/os

Como no quiero hablar de política y me resulta imposible escaparme de las noticias que se suceden como avalanchas de horror en este, supuesto, nuevo año, me acerco a la literatura como refugio y para expresar, en parte,  el malestar que me produce el día a día.

EL CAMALEÓN QUE FINALMENTE NO SABÍA DE QUÉ COLOR PONERSE

En un país muy remoto, en plena Selva, se presentó hace muchos años un tiempo malo en que el Camaleón, a quien le había dado por la política, entró en un estado de total desconcierto, pues los otros animales, asesorados por la Zorra, se habían enterado de sus artimañas y empezaron a contrarrestarlas llevando día y noche en los bolsillos juegos de diversos vidrios de colores para combatir su ambigüedad e hipocresía, de manera que cuando él estaba morado y por cualquier circunstancia del momento necesitaba volverse, digamos, azul, sacaban rápidamente un cristal rojo a través del cual lo veían, y para ellos continuaba siendo el mismo Camaleón morado, aunque se condujera como Camaleón azul; y cuando estaba rojo y por motivaciones especiales se volvía anaranjado, usaban el cristal correspondiente y lo seguían viendo tal cual.

Esto sólo en cuanto a los colores primarios, pues el método se generalizó tanto que con el tiempo no había ya quien no llevara consigo un equipo completo de cristales para aquellos casos en que el mañoso se tornaba simplemente grisáceo, o verdeazul, o de cualquier color más o menos indefinido, para dar el cual eran necesarias tres, cuatro o cinco superposiciones de cristales.

 www.filmaffinity.com/es/film131808.html

Pero lo bueno fue que el Camaleón, considerando que todos eran de su condición, adoptó también el sistema. Entonces, era cosa de verlos a todos en las calles sacando y alternando cristales a medida que cambiaban de colores, según el clima político o las opiniones políticas prevalecientes ese día de la semana o esa hora del día o de la noche.

Como es fácil comprender, esto se convirtió en una especie de peligrosa confusión de las lenguas; pero pronto los más listos se dieron cuenta de que aquello sería la ruina general si no se reglamentaba de alguna manera, a menos que todos estuvieran dispuestos a ser cegados y perdidos definitivamente por los dioses, y restablecieron el orden.

Además de lo estatuido por el Reglamento que se redactó con ese fin, el derecho consuetudinario fijó por su parte reglas de refinada urbanidad, según las cuales, si alguno carecía de un vidrio de determinado color urgente para disfrazarse o para descubrir el verdadero color de alguien, podía recurrir inclusive a sus propios enemigos para que se lo prestaran, de acuerdo con su necesidad del momento, como sucedía entre las naciones más civilizadas.

Sólo el León que por entonces era el Presiente de la Selva se reía de unos y otros, aunque a veces socarronamente jugaba también un poco lo suyo, por divertirse. De esa época viene el dicho de que

todo Camaleón

es según el color del cristal con que se mira.

La realidad atemporal

viñeta de Ferránmartín
viñeta de Ferránmartín

“…. La razón por la que mencionaba el asunto era que un montón de  esos guardias, a los que detestaba cordialmente, eran conocidamente poco escrupulosos en el servicio a la Corona y, como indicó el señor Bloom, recordando algún que otro caso de la sección A de la calle Clanbrassil, estaban dispuestos a jurar que era de día cuando era de noche. Nunca en su sitio cuando hacían falta, sin embargo, en zonas tranquilas de la ciudad, por ejemplo Pembroke Road, los custodios de la ley estaban muy en evidencia, siendo la razón obvia que se les pagaba para proteger a las clases superiores. Otra cosa que se discutió fue el equiparlos con armas de fuego largas o cortas de cualquier tipo, capaces de dispararse en cualquier momento, lo que era equivalente a incitarles contra la población civil en cualquier circunstancia en que se pelearan por algo….” (pp.748 del Ulises de James Joyce, publicada en 1922).

Este párrafo no es el único  en el que podemos leer opiniones sobre el orden, las autoridades y la iglesia.

Con sus descripciones de esta última nos identificamos quienes padecimos en infancia y juventud su poder. Un poder que continúa sin límites y, a pesar de que sus bienes no son de este mundo, los de este mundo les gusta acapararlos sin límites.

Me pregunto si realmente cambiará algo alguna vez y si estamos deseando y peleando para que cambie. A veces tengo la impresión  que resulta cómodo caminar por lo que sabemos y conocemos sorteando los inconvenientes harto conocidos. Después de todo, como me dijo un político recientemente  “el hombre busca el poder y la riqueza. La democracia y la voz del pueblo son el freno para que no haya  excesos”.

Visto lo visto tengo grandes dudas al respecto. Creo que somos el trampolín  desde el que se lanzan al expolio  justificados por nuestros votos.

Yo no quería….

2013-08-17 12.14.56Han pasado 77 años desde que asesinaron a Lorca. Sus asesinos nunca fueron castigados y además nos gobernaron y ahora lo hacen sus descendientes. Ha pasado un año desde el asesinato de los mineros en Sudáfrica. Sus asesinos no han sido castigados y no hay intención de hacerlo, porque también son los que mandan…. Y no solo eso, sino que  a la prensa de todo el mundo le da lo mismo. Apenas informó y ahora tampoco lo va a hacer. En Egipto se mata indiscriminadamente al pueblo. La gente sale a la calle con su nombre escrito en el cuerpo, conscientes de que pueden no volver. Acabo de ver la imagen del hombre tiroteado mientras se pone delante de un tanque con  los brazos en alto. Milana bonita.

Se asesina en nombre de la democracia y el bienestar de EEUU e Israel mientras Europa mira para otro lado y pide “moderación” a “ambas partes” ya que se  está usando una violencia desproporcionada… La hay proporcionada que es más tolerable,supongo.

Pero mirar para otro lado es lo habitual en los gobiernos de los países demócratas de toda la vida, por eso miraron para otro lado hasta que el horror fue tan evidente que tuvieron que poner en marcha  la pantomima de Núremberg para hacernos creer que realmente estaban conmocionados por algo que, aseguran, ignoraban. Pero los gobiernos desde la Edad Media que yo alcance, tienen la misma función, diezmar población para que los que quedan sean más dóciles. Y si no que se lo pregunten a Franco y sus generales asesinos.

Pero también el PC francés, luchador por los derechos de los trabajadores, el pueblo  y todo eso que se dice,  cuando miró hacia otro lado y calló como un muerto ante el comportamiento del gobierno francés en Argelia.

Hoy ha sido un día luminoso. La playa estaba preciosa y el agua  se movía  suavemente con olas que apenas dejaban un leve ruido en la orilla. Parece tan perfecto todo en vacaciones que no debería leer noticias ni según qué autores. Me llevé a Buero Vallejo y su obra de teatro (me encanta leerlas) La Fundación y a medida que pasaba las hojas del libro juraría que el día se iba oscureciendo, hasta el punto de dejar de leer para constatar que el mar sigue tan intensamente azul como antes,  y a pesar de ello,  no podía dejar de darle vueltas a algunos de los episodios más negros de la historia reciente. Con el Cid no me meto, me quedo en hoy que me resulta más fácil y la muestra es harto numerosa.

A mi lado M. está absorto con la lectura de Eichmann en Jerusalén de Hanna Arendt   y tomando notas mientras  dice de vez en cuando  “sabías que …” y me cita un horror más. Tal vez no es tiempo de leer este tipo de cosas… pero no sé si hacerlo en invierno con un día lluvioso puede ser mejor compañía climática.

A lo mejor es que soy muy drástica en mi intento de alejarme de los informativos donde individuos /as con voz chillona hablan de las cervecitas, la playita, el solecito y la fiestecita y el diario de Mallorca  hace que los hosteleros se froten las manos felices con su titular  sobre los numerosísimos muertos en Egipto que harán cambiar de idea a los veraneantes con dinero que elegirán las Baleares.. No es genial?.

Además, enseguida empieza la Liga…..