Categoría: Miedos

Escribir sin pensar

Dice Gonzalo M. Tavares que él no es capaz de pensar una cosa de antemano sobre la que escribir, sino que escribe según va pensando. Y me siento identificada con esas palabras porque a veces voy en el coche y me digo.. voy a escribir sobre equis tema que llamó mi atención, pero se me amontonan los equis tema y decido que no escribo nada sobre nada. Y menos sobre la política actual en la que, inevitablemente, estamos enlodados hasta el cuello. Me llega la imagen de Omaira la niña de Armero … y acabaremos como ella, porque nadie hace nada para evitar este lodo que nos sumerge hasta ahogarnos.

Así que si me siento delante de la pantalla y mis dedos no se mueven casi con vida propia sobre las teclas, cierro y hasta otro momento. Hay un bloqueo que me paraliza no solo las manos sino la neurona esa que flota en mi cerebro, algo solitaria últimamente.

Y en el día a día pasan cosas que me hacen pensar   que este gobierno no es una casualidad ni una maldición como plaga de Egipto. En el entorno encuentros las claves.

Una compañera catalana y de ideología independentista -con un marido fascista de clara tradición paternofranquista que dice unas barbaridades que yo no me atrevería a comentar a nadie, además de unos amigos en la línea de su marido- me dice  ahora que ella en realidad nunca fue muy partidaria del independentismo, su familia si, pero ella “casi nada”… que lo que pasa es que está contra las políticas de este gobierno.

Hace poco, durante las horas más álgidas del process,  me decía que encontraba un puntito sexy a Puigdemont,  en cambio ahora le parece que, en realidad, no solo no lo es, sino que hay que pedirle explicaciones por algunas de sus “actividades” en la línea de fechorías. Tampoco le parece creíble que el estado sea capaz de matar para conseguir sus objetivos, sean éstos lo despreciables que sean, como por ejemplo en el caso del atentado de Barcelona y el iman de Ripoll.

El terrorismo de estado lo  vemos cada día en cada país. Nos lo muestran las películas de uso común como “En el nombre del Padre” de Jim Sheridan, “Agenda Oculta “ de Loach, muy conocidas por el público general y otras películas italianas y alemanas de los setenta y ochenta que se han distribuido menos pero con un contenido que continúa vigente. Pero no se trata de hacer una lista exhaustiva sino de que  esto es lo que nos muestran desde el cine, sin cortarse nada, por no hablar de la realidad de las guerras y los crímenes de estado de Israel, Burkina Faso (asesinato de Sankara), Siria, Libia…… y algunas otras que aparecen en la prensa y forman parte de una cultura general básica.

Pero ya se sabe que la incapacidad para relacionar lo que vemos y sabemos es el origen del subdesarrollo como afirmaba mi admirado Titón.

He vivido más realidades cercanas delatoras de que este  abuso de poder que padecemos, prensa, policía, jueces y gobierno  trabajando de manera conjunta,  no es una casualidad caída del cielo. Han logrado domesticarnos y alcanzar sus objetivos: el silencio, el temor  hasta a decir buenos días demasiado alto, por si se contradice con la información oficial.

No es que cada día este país se parezca cada vez más al franquismo, es que hace más de seis años que es franquismo sin tapujos.

La dictadura está servida, señores. Y no es que no la viéramos venir!.

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El día de la langosta

Llevo desde el fin de semana petrificada. Más de lo habitual.

El viernes la policía detuvo a un tipo al que, sin la menor duda, se le puede aplicar lo de excusatio non petita acusatio manifiesta…porque el día anterior se paseó por los medios hablando de su relación con la gijonesa desaparecida en la villa de Navia, ofreciendo información que pretendía derivar las pesquisas hacia otro lado. También nunca mejor dicho lo de “la policía no es tonta” y, tras la entrevista que pretendía ser exculpatoria, el viernes lo detuvieron. Ayer lunes reconoció su crimen. El tipo no creo que pase del metro sesenta centímetros de altura pero su chulería no tiene medida.

Cuando suceden estas barbaridades suelo dejar un espacio antes de condenar al sospechoso de turno mientras, a mi alrededor, el viernes escuché todo tipo de calificativos desorbitados y reacciones violentas para el supuesto agresor que, ciertamente, resultó ser el asesino. Si las pruebas lo confirman. Yo planteé la posibilidad de esperar un poco antes de condenarlo, pero me miraron muy mal todas mis compañeras. Y es que hay cierta alteración porque en el entorno inmediato hay aún dos mujeres desaparecidas y con toda la pinta de no serlo voluntariamente, así que la crispación es alta.

A esto añadimos el niño de Almería que, tras doce días de incertidumbre, ha aparecido asesinado por la novia de su padre. Joven, negra y extranjera…. para que queremos más!. Las redes se han convertido en un hervidero de gentuza.

Gentuza que cree que reaccionando así, pidiendo venganza porque su indignación es la más mejor que la de nadie, nunca dudaremos de ellos, siempre consideraremos su comportamiento ejemplar y nunca los veremos como posibles asesinos ni personas dañinas. Gentuza que condena sin preguntar y mataría sin reparo para demostrar que forma parte de los “buenos”, que se consideran muy por encima del bien y del mal. Y si los demás no decimos ninguna barbaridad contra esa mujer (incluida la madre del niño) es porque carecemos de dignidad, sensibilidad y empatía y a saber de qué no seremos capaces!

En cambio los que más voces dan y más barbaridades dicen se sienten ciudadanos decentes y “como dios manda”. Se encumbran por encima de cualquier duda. Ciudadanos fuera de toda sospecha.

Decir que estoy aterrorizada quizá sea una palabra excesiva, pero la sensación que tengo se le parece mucho.

A última hora de ayer he leído comentarios, ante las palabras sensatas de la madre del niño asesinado, probablemente mas bárbaros y más indecentes de una ciudadanía enferma de odio que forma parte de una sociedad cómplice de un gobierno culpable de que nos sintamos mal, sin que seamos capaces de actuar contra él. Ni siquiera lo vemos como el déspota, ladrón e inhumano enemigo que es.

Ni la gente de a pie ni los partidos de la oposición actúan. Todo permanece inmutable como si nos hubieran caído encima como una plaga “por la gracia de dios”.

Estoy derrotada. Me siento como cuando vi la película que da título al post. Han pasado cuarenta años desde entonces, pero cada vez se hace más real y cercano el horror que me causó. El que siento ahora. No la he olvidado. También la multitud estaba furibunda hasta el linchamiento….

Lástima que estas películas no las repongan en la televisión para constatar cómo una sociedad enferma genera gente perversa como la que se destapa con la complicidad de los medios de comunicación, voceros del horror sin preocuparse de las consecuencias. Midiendo su altísima capacidad de manipulación. Orgullosos ellos de su poder, escalando los máximos niveles de infamia.

Estamos rodeados de gente que cada día resta importancia y obvia noticias como éstas:

https://www.telesurtv.net/news/unicef-ninos-muertos-siria-2018-20180302-0027.html

https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/siria-mas-de-20000-ninos-han-muerto-en-siete-anos-de-guerra-articulo-743928

Que no les importa que aquí la infancia muera lentamente cada día. Nadie insulta ni desea la muerte a un gobierno culpable de esta situación. Ni siquiera le piden responsabilidades. Será porque el gobierno no lo forman ni negros ni mujeres.

https://politica.elpais.com/politica/2017/04/13/actualidad/1492085400_707384.html

https://www.20minutos.es/noticia/3065132/0/pobreza-infanil-espana-informe-unicef/

Mi agotamiento y rabia alcanzan límites que no sabía que podía soportar.

Por encima de nuestras posibilidades

Qué mesecito más complejo está acabando! Cuantas cosas juntas y sin que se mueva nada!

Nos han insultado una y otra vez con parámetros no conocidos desde el más duro franquismo y, menos llevarnos al paredón físicamente de momento al menos, nos han hecho  los más despreciables avasallamientos que se conocen. Pero es que la cervecita en la terracita está tan rica aunque luego el resto del año no tengas para tomar otra! Los esclavos  explotados no se quejan de lo que cobran y de las horas sin cobrar. “Es lo que toca” he escuchado decir a alguno. Y yo no doy crédito a mis oídos. Es más, prefiero el silencio de mis compañeras  de trabajo ante todo lo que ocurre fuera de nuestras cuatro paredes, como si no existiera Rajoy ni Blesa, ni ningún personaje indecente de los que estamos rodeados. 

Intenta ser un mundo aséptico y a pesar de que nuestro trabajo por sus características  nos proporciona un contacto directo con la realidad más dura, no se plantean las causas de esa realidad, como si cayera de la nada. Cosas que pasan. Siempre hubo pobres y ricos. Siempre… siempre… siempre… y eso  justifica todo.

Por un lado obliga a olvidar lo que sucede ahí fuera  y yo, si no fuera por las redes sociales a las que echo un vistazo de vez en cuando, ni me enteraría de nada porque, además, estoy sin televisión desde hace una semana y me encanta la sensación. Me recuerda los 10 años que estuvimos sin ella hasta que mis amigos se empeñaron en que debíamos tener una ya que al estar conectados al cable la pagábamos. Pagábamos por no tener televisión. Ahora me estoy planteando seguir sin ella otra vez y volver a pagarla sin verla. Total son canales del régimen fascista que desinforman .. No recuerdo tanta unanimidad desde que  se impuso el franquismo.

No sabía que nos podíamos permitir una dictadura tan obscena. Está muy por encima de nuestras posibilidades.

Indefensión

No sé si conseguiré que salgan las palabras. Es como un tapón que no deja que fluyan y no encuentro las que puedan expresar lo que quiero

Se me murió como el rayo, Victor, con quien tanto quería. Lo dice el poeta y lo incorporo porque es una realidad tras 18 años de amistad y risas. Era inteligente, peleón, ingenioso, lletra-ferit, leal, sibarita, republicano y, lo más increible, del zaragoza con toda la pasión!. Cuando a través del facebook alguien comentó su muerte supe que era verdad, que parecía increíble lo que leía, pero que era verdad.

Un infarto  repentino del que no se recuperó. Me fui a  dormir pensando en él y esta mañana me desperté recordando a mi viejo amigo Try. Inolvidable.

Por si si eso fuera poco, alguien muy, muy querido de mi juventud perdió por completo su sitio en nuestro mundo y está ingresada en un hospital de salud mental. Llevaba mucho tiempo perdida y no es algo que me sorprenda, pero me ha golpeado un agudo dolor porque sé que estuvo sola todos esto años, que se perdió hace mucho gracias a nuestra mentira social heredada de lo peor del franquismo y nunca recuperó su sitio.

Una personas inteligente- estudiamos juntas-  una magnífica profesional hasta que fue perdiendo el suelo que pisaba por creer que las cosas que iban mal en su vida privada eran culpa suya y no de quien estaba a su lado. Jamás se consideró a la altura de sus parejas, cuando en realidad fueron sus parejas lo más despreciable que recuerdo. La primera, porque no eran buenos tiempos para los homosexuales. La segunda y definitiva, que acabó con ella, porque jamás se mostró satisfecho de nada de lo que ella hacía o decía y ella se autoculpó de su escasa valía. Ha sido un proceso muy largo que empieza con sus 17 años y ahora, más de cuarenta años después, la deja encerrada. Solo espero y deseo que alguien, lejos de su maltratador por omisión, consiga hacerla ver que vale mucho. Muchísimo.

No ha sido la mejor semana. He vuelto a recordar lo peor de nuestra adolescencia, todo lo que no entendíamos y nos dejaba indefensas ante la realidad que no se parecía en nada a lo que nos habían enseñado padres, curas, profesores y todo lo que nos rodeaba. Y he mencionado eso más veces tratando de analizarlo  con distancia.

Yo la quería mucho y de hecho, tras perdernos la pista por lejanía territorial, cuando apareció Facebook fue la primera persona que busqué. Desde entonces solo nos vimos una vez  y  hablamos varias, pero ella ya estaba lejos en un mundo que no se parecía en nada al  día a día, porque ese día a día no lo soportaba, siempre pensando que era por culpa suya que fuera todo tan mal.

En fin supongo que para mi ha sido una suerte encontrar siempre personas que nunca me hicieron sentir mal conmigo misma y sobre todo estar con quien  propició y apoyó mi empoderamiento personal sin cuestionarme las decisiones, excepto cuando, en un arrebato pasional, propuse que lo mejor era dejar mi carrera, aún iniciándose, y dedicarme a él,  a lo que me respondió “si quieres odiarme el resto de tu vida, hazlo”.  Eso fue hace 35 años y sigo volando sin ninguna cortapisa. No me imagino de otra manera.

Hablo de mi porque me cuesta asumir todo el dolor e insatisfacción que acabó con mi amiga querida que nunca entendió por qué después de tanto esfuerzo en  ser perfecta, mimetizándose con los gustos y creencias de quien siempre estaba insatisfecho de todo lo que le rodeaba, perdiendo su propia identidad para poder sacarle una sonrisa alguna vez, nunca lo logró y hoy el resultado es su ingreso en una clínica. Al menos, lejos del torturador, igual recuerda quien es ella misma. No lo sé.

Se me confirma, cada vez más,  la importancia de aquellos años setenta con más sombras que luces, que nos han atacado y, en casos como este, derrotado.

Seguimos empeorando

Algunos días se acumulan un montón de situaciones de esas  que te quitan la palabra.

Por la mañana escucho a dos compañeras hablar sobre el terrible suceso del asesinato de una mujer y dos hijos perpetrado por el marido y padre de la familia, que después se suicidó: “que habrá pasado por la cabeza de ese hombre para realizar esa barbaridad” “Es terrible” “antes no pasaba esto. Las relaciones entre hombres y mujeres eran diferentes”….por fortuna alguien llamó al teléfono y se acabó la conversación sin darme tiempo a recuperarme de la estupefacción. Gente joven, con formación que, por su trabajo, están viendo cada día realidades familiares tremendas de todo tipo.

También hablé con una compañera que asistió a los actos de un ayuntamiento conmemorando el Día Internacional de la Mujer y salió abochornada porque, además de una mesa redonda moderada por un chico cuyo cerebro ignoraba que existe el concepto de perspectiva de género y, lo que es peor, las mujeres que participaban en ella tampoco lo conocían,  tuvo que presenciar una obra de teatro costumbrista con la que la gente, políticos y políticas presentes incluidas,  se reían a grandes carcajadas en un diálogo en el que no cabían más estereotipos machistas. Estaba horrorizada y no sabía que hacer. Yo le dije que felicitara a la concejala de turno y le dijera que había sido todo un éxito programar una obra de teatro en la que no eran posibles más expresiones machista, para demostrar a la gente que asistió lo que era el machismo en el día a día. Se sorprendió e, inocentemente, me pregunta si creo que la programaron por esa razón. Cuando entendió la ironía afirmó que no se sentía  con fuerzas para plantearlo así. Estaba desarmada porque, además,  donde ella trabaja estaba preparando una serie de actividades con el mismo motivo y una de las trabajadoras que colaboraba, cuando acabaron los preparativos y el programa comentó asustada “van a pensar que somos feministas!” algo que las otras dos confirmaron “lo somos” mirándola estupefactas.

Y como guinda  alguien comentó  en una conversación distendida “es que eso es la vida. Carmen Posadas dice que la vida es una manta pequeña que cuanto te tapa los pies te destapa la cabeza, y yo por fin ya llegué a asumirlo ” a esto otra personas  dice  orgullosa “esa es la frase que tiene mi hija en el whassap”.

Yo estaba lo suficientemente agotada para responder  que será por eso por lo que ella se compró una manta muy grande casándose con uno de los mayores “beneficiados”por esta”transición demócrata” que nos toca vivir y ya no se le destapa la vida por ningún lado.

Hay días que machacan, descontando las noticias  de los medios que no tienen desperdicio como por ejemplo la absolución a un tipo que violó a una mujer pero no disfrutó del acto. Pero las actuaciones “modélicas ” de los jueces, sean de donde sea, no son novedad tampoco.

Y para culminar la semana me envían, dos personas distintas, un audio  en el que una mujer con acento andaluz narra con voz aterrada que  últimamente te drogan y te envían al paraíso donde te hacen disfrutar de todo tipo de placeres, sacándote de  tu  cómodo día a día en tu casa cuidando a los tuyos, y tiene que avisar a sus amigas de semejante horror! (creo que es algo así porque no lo escuché entero  inmersa en el mayor estupor). Cuando di mi opinión sobre la poca gracia que tenía algo así con la que está cayendo en el tema de violaciones y demás, me responden que es humor que me pongo como los que encarcelaron a los titiriteros o el juicio de Carrero Blanco, porque “a uno y otro lado” estamos en plan intransigente y susceptible y este país empieza a dar miedo, y menos mal que la hizo una “humorista”…

La maldita equidistancia inventada por los historiadores demócratas actuales, de nuevo. Es lo mismo un sistema político y judicial con una ley mordaza detrás apuntalándo, te condene y te metan en la cárcel, que a mi me parezca que ese audio no tiene ninguna gracia.

Lo cierto es que me hace dudar de si en efecto seré una intransigente y en realidad, como no lo escuché bien, tiene gracia.

Será la edad que me resta sentido del humor sin sentido.

let her go, let him go…

Me llena de felicidad pensar que te ha quedado un buen recuerdo, algo que mereció la pena vivir aunque fuera en unos tiempos en los que mantener una relación era muy complicado, al menos así lo percibo  ahora intentando explicarme mis reacciones contradictorias. Todo el tiempo luchando con un  tsunami que arrasaba, mientras  intentaba contenerlo con todas mis fuerzas.

Era el deseo. El deseo que afloraba y se empeñaba en luchar contra la realidad. Nunca supe encauzarlo y pasaba, sin aviso, de dejarme llevar al miedo. Miedo exacerbado a las consecuencias debido a mi total y absoluta ignorancia. Y eso que leía ávidamente buscando saber, empaparme como una esponja. Pero leía cosas erróneas (te acuerdas del famoso libro del joven? yo aún recuerdo tu estupefacción al recibirlo.)

Si alguien se cree que ese miedo desaparece rápido que me  diga cómo, porque condicionó mis dos mejores años de adolescencia e incluso sobrepasó ese tiempo.

No me cansaré de repetirlo: tanta ignorancia destruyó nuestra juventud. Cuando alcanzamos el control sobre nosotros y hacemos lo que realmente deseamos  han quedado lejísimos aquellos años.

También es posible que deba de  añadir  que yo era lentita y me costara entender lo que me pasaba, porque reconozco que había mucha gente que no se planteaba ninguno de mis miedos y se dejaba llevar por sus impulsos. Parecía que dominaban muchas cosas que yo desconocía en mi  ignorante mojigatería.

Todavía hoy me resulta  imposible hacer algo sin haberlo entendido antes.

Así y todo quedan buenos recuerdos,  buenos momentos que no fueron mejores porque todo alrededor  estaba en contra.  Cuando no era un policía local que nos pedía el carnet por estar besándonos de noche en una esquina donde no pasaba nadie, era un camarero que nos reñía por cogernos de la mano en su local alegando “que hay niños..” o sencillamente nos dejaba una tarjeta con un mensaje invitándonos a dejar de besarnos en un sitio donde tampoco había nadie más que nosotros. El entorno no ayudaba, desde luego, y la sensación de culpa convertía el placer de besarse -que yo acababa de descubrir y me tenía atrapada- en algo reprobable socialmente y todo eso se percibía también en el lenguaje del grupo que frecuentábamos.

Y aprendí mejor a decir lo que debía, lo que  suponía  que se esperaba de mi, que lo que quería. Y lo hacía con toda seguridad, como si creyera realmente que era lo correcto. Tardé mucho en desprenderme de ese lastre. No creo haberlo conseguido totalmente.

Cuando, mucho después, vi películas y leí libros que hacían referencia a este tipo de situaciones, supe que era un atavismo ancestral en las mujeres en el siglo XIX, al que nos trasladó el franquismo y que, en sus últimos años, permanecía  dando coletazos  con idéntica intensidad.

Pero a pesar de habernos mutilado la frescura y la espontaneidad -supe tarde que no tenían razón, que la razón era nuestra- los buenos recuerdos están por encima de todo lo que buscó cercenar aquellas emociones.

Por esa razón me parece maravilloso que tú  también te hayas quedado con  lo mejor, a pesar del tiempo que ha pasado.

Gracias por este regalo inesperado -a menudo pienso que la única que guarda recuerdos soy yo- que interpreto como un  guiño que me haces, mientras mi eterna inseguridad me dice que, a lo peor, solo querías que practicara mi inglés con una canción bonita.

Ahora la diferencia está en que me importa más ser capaz de verbalizar los  recuerdos que ha desencadenado esta canción, que cuestionarme tus motivos.

Es un placer saberte.

Los votos nos delatan

Cada día cuando abro la prensa, pero sobre todo las redes sociales, me encuentro con noticias que los medios tratan como si salieran inesperadamente  de la nada. Como si de pronto el país se hubiera vuelto loco  y los crímenes contra los refugiados, los asesinatos del machismo, los robos de los políticos, las leyes que eliminan derechos, salarios, educación y sanidad, fueran algo de hoy mismo. Y resulta que no, que hemos trabajado duro para llegar a donde estamos, especialmente desde que nos hemos hecho europeos con todos los recortes que ello conlleva.resumen_edicrt20161226_0001_3

No es la primera vez que los que mandan dan medallas a toreros, expulsan, matan y torturan refugiadxs, se hacen la foto  típica de nochebuena  “somos güenos” con desfavorecidos que desaparecen de nuestro entorno a continuación sin dejar rastro y no volvemos a saber nada de ellos. munanvarra

No es la primera vez que el psoe nos traiciona y asume las maneras  y el fondo de la derecha franquista que supuestamente combate. Concretamente en Asturias su unión y reparto de poderes con el pp llevamos padeciéndola desde el principio de la democracia ésta.

Llevamos cuarenta años de democraciafranquista y las historias se repiten año tras año. Cosas que olvidamos cual peces en pecera y  cuando llega la hora de votar volvemos a hacerlo por quienes nos han traicionado descarada y descarnadamente.  Y luego nos atrevemos a decir que si “piensan que somos tontos”. Si lo hacen, que no me extraña nada, está muy bien pensado. Somo tontos. Patéticamente tontos. Los votos nos delatan.

No, no  es la primera vez que se repite la historia y, en el instante mismo, gritamos, nos enfadamos, nos asombramos, nos disgustamos… incluso nos horrorizamos. Pero diez minutos más tarde volvemos a ver la misma noticia y las reacciones  son las mismas, como si no la hubiéramos visto antes, y cuando esa noticia se repite año tras año y en idéntica secuencia, volvemos a mostrar nuestras reacciones con expresión de sorpresa, enfado, asombro..

Donde estábamos estos cuarenta años en los que el poder fue cerrando todas y cada una de nuestras válvulas de escape hasta meternos en un corral con pastor eléctrico? En estos momentos ya hacen lo que quieren y desearon hacer todo este tiempo que nos estuvieron tanteando. Ahora están seguros.