Categoría: Vértigo

Un mal momento…

Llevo con un borrador abierto sin escribir ni una sola palabra en el blog desde el año pasado. Ya, ya sé que fue ayer, pero suena realmente lejano así escrito.

Y es que me cuesta centrarme, mirar más allá del día a día. El aluvión del horror  que nos muestran los desinformativos es imparable y me provoca un cabreo sordo permanente. Y no, no quiero hablar de Diana Quer ni del abogado de su asesino. Debe de ser muy difícil ejercer la abogacía y no enfangarse. Basta con leer lo que dicen los abogados de la manada y de “el chicle” para  constatarlo. Por cierto que estoy esperando ansiosa la sentencia de la manada porque me temo lo peor.

Tampoco quiero hablar de los que en plan “buenismo” se empeñan en que  se trata de enfermos puntuales que precisan atención psiquiátrica, que es un comportamiento individual no el resultado de un sistema  en el que se gestan asesinos, violadores y maltratadores en cantidades de alarma social, y también  “buenistas” que intentan hacernos creer que fue solo “un mal momento de un individuo” y todos sabemos que “un mal momento lo puede tener cualquiera” y solo es una casualidad que sean  los hombres los que tienen el “mal momento” en el 99,99%  de los casos y en realidad ellos estén pensando que es  “su buen momento”.

Hace unos días me preguntaba de qué hablo cuando no hablo de política y me respondía, casi inmediatamente, que desde que me despierto todo es política. Lo es despertarme sin sensación de frío al salir de la cama, ducharme con agua caliente y secarme con toallas secas. Desayunar, vestirme sin sentir el frío… todo eso es política. Incluso ir al trabajo lo es.

Porque el hecho de que algo tan cotidiano sea un lujo que no está al alcance del  40% de la sociedad en la que vivimos, es por culpa de la política. Y mucha gente se enroca y empeña en afirmar que no entienden de política y que no quiere saber nada del tema. Los programas televisivos en los que se embrutecen también son política y muestran el tipo de políticos que tenemos que, como decimos en mi tierra, llamarlos indecentes es “aponderarlos”. (alabarlos)

Total que una  vez que entras en el engranaje social haces política, eres política, por activa o por pasiva, pero no te libras porque salir de él, también es política. Ser un anti sistema o estar en exclusión  forma parte del funcionamiento del sistema. No podemos huir así que mejor  seamos personas políticas comprometidas y activas en lugar de dejar que nos aplasten los bulldozers de la política.

Y mientras escribo esto acabo de leer que, al parecer, “el chicle” era confidente de la policía y también  que un policía maltratador secuestró a sus hijos.

Seguro que esas son cosas que se hacen en un “mal momento”: que la policía acepta según qué  tipos como confidentes  y la coartada que le proporciona la esposa (desde cuando  es suficiente?) y, como quien no quiere la cosa, van cargando las tintas contra la vida personal, disoluta e impúdica como no se cortaron de relatarnos los medios de desinformación, de la  víctima y su familia.

Y que unos niños hayan sido secuestrados por su padre maltratador, que es un defensor de la lay dispuesto a hacérnosla cumplir “como sea” a los demás, incluso a golpes si es preciso, es otra conducta producto de “un mal momento” puntual que tuvo el buen hombre, no se debe a las políticas educativas, religiosas, sociales, sanitarias, económicas, laborales, organizativas, que nos marcan el paso.

Cuando las imágenes dicen mucho más que las palabras se pueden sacar conclusiones, aún cuando no quieras  “hablar de política”.

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El feminismo en imágenes

Mira que es malo leer la prensa! deja un mal sabor de boca horrible

Ayer leo que un ginecólogo le dice a una paciente “este coñito está perfectamente”. Creo que en toda mi vida de revisiones he escuchado nada parecido. Ni de lejos. Ni escuché ningún comentario de otras mujeres  a mi alrededor, aunque no dudo que hubiera casos, pero no se decían y hubiera sido imposible denunciarlo.

Hoy lo que leo es que un abogado que defiende a un “presunto” violador, que fue absuelto de manera incomprensible de otra denuncia de abusos a una taxista, establece como parámetros de defensa que ” no se puede demostrar la penetración porque si no eyaculó no es demostrable” (?) y “si hubiera sido violada no habría venido al juicio con falda”. He anotado  su nombre para evitar cualquier posibilidad de contratarlo si  un día necesito un profesional del sector. Sus palabras son consecuencia de la falta de argumentos para defender lo indefendible (no deja de ser un papelón difícil), pero que se le hayan ocurrido éstos deja traslucir su criterio personal sobre las mujeres y también sobre lo que es un ataque sexual.

Haya o no penetración es una violación. No es una cuestión de flujos.

Yo soy lectora habitual de Barbijaputa  y veo la noticia de que participó en un coloquio con la cara tapada, lo  que permitió a alguna  feminista buena -como las define Pérez Reverte (me jode citar al energúmeno)-  que en las redes sociales se le llena la boca definiéndose feminista,  escribir para intentar desacreditar todas las aportaciones a la lucha contra el mansplaining (en castellano, condescendencia  en las explicaciones de los hombres hacia las mujeres), asesinatos de mujeres,  acosos y micromachismos cotidianos,  que denuncian los escritos demoledores de Barbi.

Con o sin cara las aportaciones de Barbijaputa son  un  clamor contra la realidad sociopatriarcal que nos envuelve. Yo en su caso no daría explicaciones de por qué hago las cosas, si quieren que participe en los debates desde los parámetros que ella marca, bien y, si no, que no la llamen a  debates.

El argumento de crítica se centra en el tema de la invisibilidad de las mujeres. Algo falaz porque no somos invisibles, somos decorativas y adornamos en toda fiesta y sarao que se precie. En navidá, reyes, carnaval, semana santa o vacaciones la imagen de las mujeres es un permanente adorno en  la publicidad, las pantallas televisivas y cualquier otro medio, especialmente los dirigidos al  público masculino como los diarios deportivos.

No es nuestra imagen la que es invisible sino nuestro trabajo, nuestros escritos ,  nuestros puntos de vista y criterios. Y lo son no porque seamos rubias o morenas, altas o bajas, delgadas o gordas, sino porque lo único que interesa a esta sociedad es, precisamente, nuestra imagen y no lo que queramos y tengamos que decir.

Así que totalmente de acuerdo con la postura de Barbijaputa. Ya hay demasiadas mujeres golpeadas y muertas. Demasiadas mujeres acosadas, menospreciadas por el hecho de serlo. Basta con que, imagen aparte, siga desenmascarando tan certeramente al machismo dominante. Incluso el machismo del  bueno

Tuve un jefe  que  cuando  yo planteaba alguna propuesta  me miraba las tetas mientras  hablaba, llevara escote o cuello de cisne, y solo cuando un compañero  decía lo mismo que yo había planteado, con voz varonil y profunda, le parecía oportuna y aceptable.

Y es que  Luis era considerado como un profesional muy inteligente e incluso brillante. Y los de alrededor asentían.

Yo era la única mujer del grupo en una tarea en la que  todos eran  hombres y no solían tenerme en cuenta. Me veían más bien como una “putada” porque mi presencia “les impedía contar chistes verdes” (sic)

Hablo de los años noventa. Se puede decir que fue hoy.

La imagen es precisamente  la que hace que no nos tomen en serio. Si deciden que estás buena, porque “piensan en otra cosa” (se ve en sus ojos) cuando hablas y si no lo estás porque  piensan “vaya callo”. Ellos son los que  valoran. Sigue pasando.

A ver si, al no vernos, nos escuchan aunque no nos vean y entonces sí nos hacemos realmente visibles.

Abominable

Cuando piensas que esto es un atolladero sin salida suceden cosas que te hacen pensar que igual eres un poco agonías y no es para tanto…

Noviembre parece una mes adecuado para que mueran, también,  asesinos y corruptos, lo cual tampoco está mal del todo. También fue el mes del armisticio de la Primera Guerra Mundial,  donde el asesinato y la corrupción camparon a sus anchas. Vamos, que la cosa viene de lejos Los franquistas se empeñaron en hacer coincidir la fecha de la  muerte del dictador, todos ansiábamos que la comunicaran de una vez pues ya llevaba días dando el tufo, con la del falangista  cuya sombra tanto temía el asesino. Y lo lograron. Parece que al franquismo no se le pone nada por delante porque 42 años después de la muerte del sátrapa, sigue con el poder y la corrupción en su mano. Y lo que es peor, los advenedizos como González, Guerra y demás mandamases  de la “izquierda” se sumaron gustosos al festín, da para todos, y se han hecho millonarios. Se ve que la eliminación de todo tipo de servicios y derechos a la población proporciona buenos dividendos a los que ponen la mano.

Pasaron, vaya si pasaron!!

Sin embargo con todo el ruido que hacen da la impresión de que las cosas no  les van tan rodadas . La gente empezamos a cansarnos y no tragamos cualquier bazofia que se les ocurra. Para ejemplo, ponerle en bandeja un programa a Carlos Herrera, sin más intención que provocarnos, y no lograr la más mínima audiencia hasta el punto de eliminarlo  (y mira que los hay malos porque  con el de Cárdenas no sé a qué esperan). Igual es que nos estamos espabilando sin dar demasiadas voces.

Aún.

Así y todo queda mucho por andar. Lo del juicio de Pamplona, lo mismo que el tema catalán, está sacando mucha basura a la luz. Ya era hora en ambos casos. Tener toda esa mierda enquistada es socialmente insano. Tenemos que saber quien son y que, aunque hacen mucho ruido, no son tantos como nos quieren hacer creer. Tienen poder y dinero, eso si… y compran voluntades descerebradas sin reparo alguno.

Mi ordenador del trabajo no me permite entrar en muchas web, pero si en la prensa. Suelo echar un vistazo rápido a las noticias y pararme en alguna de interés. En el caso de El Diario puedo abrir todos los medios y artículos excepto el de Javier Gallego de “Carne Cruda”. Se ve que quien pone las cortapisas tiene muy claras las razones.

pa abominable…..

En fin, y hoy para rematar me encuentro con que  Arsenio Escolar me llama abominable porque no he lamentado ni un ápice la muerte de un tipo cuya moralidad y carrera profesional está mas que en entredicho…por decirlo finamente.

Ay estos progres pero menos me sacan de quicio! el amarillismo se extiende en los medios como una mancha de aceite y, al igual que Macri, a las políticas y saber estar pepero, las apoyan más los medios que el pueblo. A ver si es verdad que ya vamos viendo la realidad de frente y le plantamos cara, massmierda, aparte.

Saturación y hastío

Estaba  leyendo la entrada de Icástico y comparto con él esa sensación de sequía cerebral provocada por tanta política, tanto robo, tanta tomadura de pelo, tanta dictadura, tanta falta de justicia, tanta prepotencia, agotan las neuronas y, ya se sabe,  con los años van desapareciendo y su sinapsis es más deficiente. Sucede que la realidad no la sigo ya por los “mass mierda” sino por la redes sociales que están demostrando ser una herramienta muy adecuada para el pensamiento corto y respuesta rápida, no siempre muy coherente pero, sin duda,  de mucha vehemencia.

A todo el tema político se une el, también político, asunto de maltrato, violación, abusos de poder desde la perspectiva sexual, porque el abuso de poder lo vivimos cada día desde la política, la judicatura, la policía, el empresariado a pesar de lo cual esa situación  parece causar menos escándalo que el abuso de poder desde la perspectiva sexual. Algo que se ha hecho siempre y sin embargo recientemente es un filón de noticias, como si hubiéramos descubierto el Missisipi, que hace fluir ríos de tinta incluso en las revistas mujeriles que aprovechan para mostrarnos fotos  más glamurosas de las víctimas  dejando caer que “algo habrán hecho” si se atreven con esos modelitos que crea la industria para ellas.

Dicen los que conocen a Spacey que es un depredador sexual que si no consigue sus  caprichos sexuales  entonces destroza la carrera cinematográfica de quien,  recién llegado a ella, se los niega. Eso es abuso de poder. Lo mismo que es abuso de poder que unos cuantos políticos intenten despedir a Cristina Fallarás o a cualquier profesional  del periodismo que no les rinde pleitesía. Es un abuso de poder y también jode porque de ellos depende que tengas trabajo o no. A ver si en realidad va a ser todo una cuestión sexual.

Y es que la jodienda no tiene enmienda, dice el refrán, y sigue siendo carnaza y material de escándalo para que nos olvidemos de lo que en realidad importa.

Importa constatar que a un juez se le note nada más empezar el proceso su admiración por una manada de cerdos, que la víctima tenga que narrar varias  veces con todo lujo de detalles lo que pasó (eso es otra violación aún más brutal) y dejar claro que cerró bien las piernas, la boca y el esfínter oponiendo resistencia férrea porque el menor síntoma de relajación presupone consentimiento  y  sería suficiente para un .. “ah!, fue  sexo consentido”. Si, parece que se le nota mucho que van por ahí sus  preferencias desde antes, seguramente, de que se iniciara el proceso. La mujer debe de ser precisa en los detalles más minuciosos y, además, es necesario que unos señores (hombres) con autoridad digan que la víctima no fingía… Lo que ella declare no es suficiente.

También importa mucho que la palabra de las mujeres siga poniéndose una y otra vez en tela de juicio. porque el código social nos define desde siempre como mentirosas, frívolas, calientapollas y sibilinas, de nacimiento.

Y a pesar de la obscena realidad que me rodea  me animo a leerme el “Cuento de la doncella”, con el resultado de que la historia de Atwood, contada y traducida de manera brillante, no me resulta nada, nada, descabellada.  No tengo intención de ver la serie que han hecho. No creo que supere a la   película  de los noventa que vi sin que me dejara demasiada huella.  La lectura del libro es mucho más impactante y estremecedora.

A pesar de que los mimbres con los que se teje la realidad me dejan exhausta me paseo por la redes buscando otra mirada y encuentro que en Twitter, es mi red  favorita, he aprendido a conocer a gente que me parece absolutamente prescindible  sin que necesiten ni los 140 caracteres de rigor para decir lo que piensan. A esa gente la bloqueo sin más. No quiero saber ni que existe ese tipo de personas. Ya sé que están ahí pero al menos yo no las veo y, tal y como están las cosas, considero mi actitud de lo más saludable.

Se que bloquearlas no es solución porque al final leo solo lo que me gusta y quiero leer pero pensando que durante más de cuarenta años estuve leyendo únicamente lo que no quería -mentira sobre mentira hasta que la verdad no importe si llega a descubrirse- y estoy saturada, ya es tiempo de buscar exclusivamente lo que me gusta de gente que me gusta lo que dice y eso me lleva a dejar fuera a todas las cadenas de TV, el 98% de la prensa y  toda la radio, menos Radio3.

Antes veía “El Intermedio” y desde que ni paso por allí noto que he ganado en salud. He descubierto que no los soporto tampoco. A los documentales de los bichos en ocasiones tengo que eliminar  el sonido porque los guiones son obscenos: hablan de asesinos crueles, sumisión y dominio con criterios humanoides y me sacan de quicio.

Si,  estoy hiperhastiada, muy quemada. Agotada diría ya a estas alturas. Definitivamente no veo ninguna salida, solo huir encerrándome en mi propio espacio.

Cobarde? no lo sé.  Me da igual la etiqueta. Tengo suficientes años para permitirme ser lo que me da la gana.

Desaprender estereotipos

El caso de Weinstein ha hecho que Hollywood se rasgue las vestiduras como si se tratara de una novedad nunca vista. Cuando tenía 13 años leí El Valle de las Muñecas , una de las muchas novelas que devoré en aquella época,  y me pareció un mundo absurdo, lejano y muy ajeno a mi vida.  Como un relato de adultos que daba miedo, aunque no entendía muchas cosas, así que no le di más vueltas. El horror también era una constante en los cuentos infantiles.

Hubo una película a finales de los sesenta, pero si la vi no la recuerdo.

Años mas tardes escuchas anécdotas como que Marilyn, contrato en mano, dice a gritos “esta es la última polla que chupo”… o que Katherine Hepburn  estuvo con el nefasto Howard Hughes, como muchas otras mujeres bellas, inteligentes y buenas actrices. Sería casualidad… o amor, claro.

En España se rumorea que había también mucho “ambiente” pero nuestra cultura del día a día nos hizo imaginar que el tema era propio de “ese mundo” y, por supuesto ellas, todas mujeres de vida alegre que en nada se parecía a nosotras, que solo padecíamos el acoso del jefe con comentarios con segunda intención, muy de los setenta, que obviábamos para que las cosas no pasaran de  ahí. En realidad no creíamos que era acoso sino parte de las cosas habituales que hacían los tíos mayores ante una chavala de 18 años con la que convivía 7 horas cada día y a la que le daba órdenes porque era el jefe.

 Me consta que hubo casos de gente que recibía en un hotel a las “chicas” que enviaban el currículum respondiendo a un anuncio de empleo. Era una cuestión de poder en todos los casos pero el mundo de la farándula nos quedaba lejos y no relacionábamos. Así éramos de subdesarrolladas.

Hoy Hollywood cree que tapa el escándalo expulsando a unos de los ricos más cerdos, o viceversa, de su meca, cuando espero que solo se haya abierto la caja de pandora de una vez. Por mucho que Oliver Stone hable de presunción de inocencia.

Y como no hemos salido  del subdesarrollo porque somos incapaces de relacionar lo que supone la fuerza del patriarcado, hay que leer comentarios como:  “así que se tiró a todas esas macizas” “bueno ellas también tuvieron su parte de culpa porque se aprovecharon para triunfar” “y por qué no lo denunciaron antes?”…

Y a una le entra una desolación sin límites porque seguimos fracasando en el intento de romper el estereotipo diseñado para culparnos una y otra vez, logrando que nos tiremos de los pelos unas a otras y nos pongamos zancadillas, mientras los hombres siguen siendo los héroes y, sobre todo, los que marcan nuestra manera de no pensar. Porque no pensamos. Es más  fácil tirar de estereotipo.

Total que hoy me siento hundida doblemente pero me niego a hacer  razonar a quienes en todo este tiempo no han aprendido nada y se siente muy satisfechas de haberse conocido. Hay material suficiente publicado y fácilmente localizable Miguel Lorente, Barbijaputa, Mujeres en red . Vamos, que quien no se entera es porque no quiere y, desde luego, habrá que empezar a aprender a desaprender el pensamiento social imperante de una puñetera vez. O es que además somos idiotas???

 

 

Los visitantes

Hoy me avisa wordpress que mis estadísticas del blog se han disparado porque hay muchos visitantes.. 98. Qué raro, pensé, como mucho no pasa de 10 que  pierdan su tiempo por aquí así que, sin darle mucha importancia, lo atribuí a que en mi último post cité y copié íntegro un  artículo de un catalán . Eso seguro que llamó la atención de las fuerzas del desorden. Porque otra cosa no me la explico. Pues nada. Habrá que asumir que una es famosa. Igual encontraron términos y frases judicialmente reprobables, vaya usté a saber!. También parece ser que el mayor número de visitantes, me informa wordpress, es de Colombia… mmm Felipe González no tiene esa nacionalidad?  A ver si va a ser eso! que esos del psoe que se sitúan a la izquierda del pp en los mítines pronacionalistaspatrios,  están preocupados por algo y vigilan desde Colombia!. Y eso que yo apenas me meto con ellos de lo poca cosa que me parecen. Así que sigo sin entender la razón pero lo mejor es no darle más vueltas.

Y ya que paso por aquí y que el psoe sale a colación, os dejo el enlace para leer a Millás que, como no profundiza, nos deja esa sensación de que hay que seguir pensando.

Yo he llegado a la conclusión, entre otras, de que si con todos los medios y nuestro dinero a su alcancen los patrioteros dicen que han movido tres millones de personas (al cocer menguan) para ir a Catalunya en plan “somos los mas machos”, somos muchos más los no fascistas. Y solo espero que las urnas lo ratifiquen de una vez porque los que creen que no se necesita su voto, acudan a ellas.

D-E-S-O-B-E-D-I-E-N-C-I-A

Estos días han escrito mucho y bien, con coherencia y reflexiones contundentes numerosos articulistas analizando el instante que estamos viviendo. Puede afirmarse que está todo dicho  y, además, yo no quiero hablar de política en mi blog aunque siempre va implícita en lo que digo. No es algo aparte en mi vida, es una transversal en ella. Por eso no la rehuyo pero intento que no sea mi latemotiv, aunque el día a día deja pocas opciones.

Prefiero ver como me afectó la política a lo largo de mi vida, en cosas tan nimias como qué hacer los domingos por la tarde, y llegar a la conclusión de que no seguir los pasos que venían marcados sociopolíticamente fue un pulso constante con lo que nos rodeaba, pero lo ganamos.Y eso hace que me sienta bien desempolvando sensaciones, recuerdos, emociones que se despertaron y que fueron únicas y para aquel momento, sin quedarme enganchada en ninguna. Estaba creciendo y quiero seguir con emociones y sensaciones únicas. Sin anclajes . Ligera de equipaje intentando imitar al poeta.

Y es que me encanta la desobediencia, ir contra corriente. Mi madre decía que era por la sangre aragonesa de mi abuela.  Los genes tienen su importancia, no cabe duda.

Esto me recuerda a una explicatio non petita pero es que hoy voy a compartir íntegro un articulo de total actualidad con el que me identifico plenamente.  Es largo pero merece la pena.

También me ha gustado el soporte donde escribe  Marc Almodovar:   https://www.elsaltodiario.com

El mayor acto de desobediencia de los últimos 30 años

Ya está. Ya lo vimos. Ya sabemos, por fin, a qué se refería aquello del “¡a por ellos oé!”.

“Actuaremos con toda la inteligencia”, nos había alertado Rajoy. Menudo augurio.

Curioso retrato de la democracia española. En lugar que contar votos hemos estado contando heridos. Y llevamos más de 800. Una persona al borde de la muerte y un chico operado en el ojo por el impacto de una pelota de goma. Aquellos que venían a respetar las leyes, a defender la Constitución y el Estatut, se trajeron armamento prohibido en Catalunya para hacerlo.

Curioso retrato de la democracia española. Policías arrancando urnas.

Curioso retrato de la democracia española. La ley como cárcel. Las urnas como akelarre. Al Estado se le cayó toda careta.

No sé si hace falta resumir la operación policial. Si hace falta hablar de ese policía que salta tres escalones para caer encima de un peligroso hombre sentado en el suelo. O de ese otro que arrastra por las escaleras a una chica y le va rompiendo uno a uno los dedos mientras le mete mano y le lanza comentarios sexuales. O de ese otro que arranca cebollas jubiladas. O de ese grupo de antidisturbios que saltan la valla como poseídos para entrar en un colegio en Barcelona y empezar a repartir. Un avispado tuitero hablaba de “asalto a la valla de inmigrantes ilegales”. O de ese picoleto completamente desbocado que usa la cizalla durante cinco minutos para romper un cristal de una puerta en lugar de para cortar la cadena que impedía abrirla. Ante todas las cámaras.

En el pequeño pueblo de Fonollosa, 80 antidisturbios de la Civil arrasaron con los 70 votantes que hacían cola para entrar a votar. Con ellos y con el Ayuntamiento entero ya que les costó encontrar donde se ponían los peligrosos papelitos.

Ya no hablemos de la imagen de Puigdemont cambiando de coche en un túnel para evitar el seguimiento de los helicópteros policiales y poder votar mientras la civil arrasaba con todo en el colegio donde se le esperaba. Ante todas las cámaras. Con desfachatez. Imágenes de golpe de Estado, señores.

“Proporcionalidad”, no paraban de repetir Soraya desde Madrid, y el delegado del Gobierno en Catalunya, Enric Millo, ejerciendo ya casi como de President interino, desde Barcelona. Proporcionalidad era reventar la cabeza a abuelos, aporrear a votantes estirados en el suelo y lanzar pelotas de goma a diestro y siniestro. Desde luego caló hondo entre las fuerzas policiales el discurso belicista de cierta brunete mediática que no paró de repetir aquello de “los escudos humanos de Puigdemont”. Escudos humanos, repito, para proteger la peligrosa arma de destrucción masiva de unas urnas. De unas urnas cuya hipotética operatividad oficialista había ya sido desarticulada. O eso nos habían dicho.

Mientras tanto, cuando en Catalunya teníamos 800 heridos, una persona en la UCI y otra operada del ojo por el impacto de unas ilegales (estas sí) pelotas de goma, en la portada del ABC se hablaba de seis policías heridos. No es broma. En la portada. En Telecinco se obviaba la actuación policial. Y en RTVE, donde el Consejo de Informativos ha estallado en ira por el sesgo implantado, se repetía una y otra vez la única imagen en que un cordón policial reculaba y les caía una botella de plástico. No pude ver más. Supongo que esa era la cobertura que necesitaba el Estado para desplegarse. Obviaban, sin embargo, que cientos de medios internacionales estaban aquí. Para cubrir precisamente todo esto.

Y mientras Le Monde decía en Francia que esta era la derrota de Rajoy, la CNN hablaba de la vergüenza de Europa y The Guardian hablaba que el estado había perdido, sale Rajoy y dice que hemos sido un ejemplo para el mundo. Ese hombre, que sigue viviendo en una galaxia muy muy lejana es quien efectivamente vive independizado de Catalunya. Él.

No han sido millones de catalanes los que han independizado Catalunya. Ha sido un Estado que ha tratado como colonia a sus gentes. La brecha en la cabeza de muchos catalanes ya no es solo una herida con sangre, es una ruptura emocional y factible que no se arreglará con diez puntos de sutura. Ni mucho menos con los 23 puntos que Mas planteó a Rajoy en 2014 y que aún aguardan respuesta.

Pero no es solo el PP. No nos equivoquemos. El cheque en blanco del PSOE, la dualidad de Sánchez, con esa tacticista equiparación entre Puigdemont y Rajoy, lo hace igualmente responsable. Y lo convierte en estrategia de estado. No es Rajoy quien independiza Catalunya. Es España, su estado y su régimen del 78 sin careta ni cartón, quien lo están haciendo.

Corre por las redes un meme que pide un minuto de silencio por esos bipolares que odian los catalanes pero no quieren que se vayan.

Pues eso. Minuto de silencio. O un día entero, por favor.

Y el tema central es que, de hecho, ya lo tenían. Tenían su foto. Habían desarticulado por todos los lados posibles el operativo referéndum. Podían apelar, como hacían, a la falta de protocolos homologables, las famosas garantías. Ignorarlo. Atacar luego a los políticos si pensaban darle efectividad práctica, y secesionista, alguna. Tras semanas a la búsqueda de las armas de destrucción masiva, de haber intervenido miles de carteles, millones de papeletas, cerrado webs a diestro y siniestro, asaltado imprentas, redacciones de medios de comunicación, intervenido la economía y casi también la policía catalana. Tras todo eso, la benemérita ocupaba desde hacía 24 horas el CTTI y el CETICAT e impugnaba aparentemente todo acceso al censo o a los sistemas de recuento. Parecía el golpe definitivo. Seguramente les jodía no haber encontrado las urnas, vale. Pero Albiol ya lo había finiquitado con eso de que su mujer guardaba la ropa sucia en una caja muy parecida. ¿O no?

El Govern no sabemos todavía si improvisando o aplicando los planes B, Z u Omega, cambiaba las reglas del juego. A 45 minutos de abrir los colegios, implantaba el censo universal, es decir, votar en todos lados. Desconcierto en las considerables colas que, ya desde las 4:30h, esperaban defender la apertura de los centros de voto. Cuatro horas y media antes. Dispuestos a defender como fuera este akelarre satánico convocado. La gente se votaba, literalmente, encima.

Como decimos, el Estado había desarticulado el operativo del referéndum montado por el Govern. Y fue la gente quien lo defendió. Ocupando colegios por 48 horas, escondiendo urnas en sus casa, organizando las mesas electorales, coordinándose con los barrios, haciendo cordones humanos para garantizar el voto, chavales bajando sus equipos informáticos para sortear el hackeo al censo electrónico y permitir que la gente diese su voto. Y pese a la represión. Pese a los impactantes vídeos que iban llegando. Pese al nerviosismo. Pese a la lluvia. Pese al miedo desenfrenado por una caverna mediática harta de repetir que eso era ilegal. Pese a todo. La gente votó. Votó y se quedó a defender su voto.

El hackeo constante al sistema de voto, así como el sabotaje a las líneas de wifi en algunos centros, ralentizó mucho el proceso. “Quitaos los datos de los móviles”, pedían desde un lado. A cada votante, una marea de aplausos y gritos de “votarem”. Y con la lluvia; impasibles. Y pese a las imágenes que llegaban, la gente se acercaba. “Yo no iba a votar”, me dice un hombre, “pero tras lo visto esta mañana, no podía quedarme en casa”.

Nonagenarios desafiando el miedo y alzando sus papeletas al aire. Éxtasis colectivo. Llamamientos a la paciencia y sobre todo a la calma ante la presencia de secretas. Una amalgama bestial de votantes en las colas. Ya lo he dicho, pero lo repito: que tengamos a miles de anarquistas defendiendo el voto es algo. Unos chavales que parecen más propios de MHYV [“Mujeres y hombres y viceversa”, programa de TV] que de una mani indepe, lanzando gritos en la cola a cada vídeo que iban viendo de las cargas policiales. A su lado, grafiteros de barrio que han pasado la noche defendiendo el colegio y que han sido los primeros en echarse la foto con las urnas y los pies en la mesa. Al más puro estilo 36. Catalanes jienenses destacando la locura vivida los últimos días. A su lado, señoras bien peinadas de claro perfil ANCero. El pueblo, su gente, señores. Con todas sus contradicciones. Esas son las brujas satanistas dibujadas por algunos en la meseta.

Este no fue el referéndum del Govern, ni el referéndum de Puigdemont. Cada uno le dará la lectura que quiera. Cada uno lo contará como quiera. Pero la lección de poder popular, de desobediencia, vivido ayer pese a todo, es enorme. Quizás hayamos visto, estemos viviendo, la mayor acción de desobediencia civil de los últimos 30 años en este rincón de mundo. Porque esto, señores, no va de Catalunya. No va de independencia. Al menos no independencia de los pueblos de la península.