amor por las palabras

 
Y qué decir de Aute que me acompaña desde la adolescencia cediéndome su palabra para expresarme y que una noche en Luarca me regaló sus bexos más alevoxos
 
ARREBATO
Luis Eduardo Aute

Contigo quemaré los días
y encenderé las noches,
los soles serán energía,
las lunas, un derroche…
Al fuego irán las felonías
de popes y fantoches
con nuestras propias cobardías
de culpas y reproches
 
sin ti…
lo que me resta por morir
es sólo un dato…
Contigo sé que volveré a sentir
el arrebato,
el arrebato de vivir.

Contigo el tiempo, ese payaso,
se morirá de risa
verá que llega con retraso
volando tan deprisa…
Demoraremos el ocaso
huyendo de las prisas,
yo quiero amarte paso a paso,
con pausas insumisas…

Contigo encontraré el sentido
del duelo entre contrarios,
y perderé lo resentido
amando al adversario…
Tú me dirás que has elegido
los mares del corsario,
yo te diré que he preferido
la olas de tu acuario…

Contigo atraparé los sueños
que fueran clandestinos,
aquellos que aún no tienen dueño,
acaso el torbellino…
Y mantendremos el empeño
de combatir molinos,
que la razón, sin el ensueño,
produce desatinos…

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cuando viajes a itaca

Dentro de poco agotaré mis recursos de copiar lo que los demás dicen por mi. Es un decir, porque no es cierto. Han sabido decirlo tantos y tan bien. Hoy me quedo con uno de mis mitos (y yo no soy mitómana, como los que dicen que no son racistas). Lluis Llach http://www.lluisllach.com/ Hay más… pero esta puede ser una muestra.
 
CANTO AL AMOR
Canto al amor
para decirte cómo me complace el azar
que me ha traído hasta ti
más allá de todos los caminos.

Y ni yo sabía de ti y ninguno de mis espacios
me llevaba a creer en otras señas
que aquellas que dejaban
con paso de viejo astuto y grave
una lejana señal del tiempo
dibujando sobre la nieve
que el corazón no puede
tirar ni rehusar
porque es la eterna ruta de vivir y amar.
Todo estaba vacío de mar y perfumes,
todo eran playas de espejismos y humo,
como una extraña
luz esperada
que enciende los ojos un solo instante
más allá de los cánticos
que quizá digan otras cosas
pero son como un espejo opaco,
lejos de todo,
lejos de la esperanza
de quien hace vibrar con fuerza los sentidos
y convierte el deseo en sangre.
Viento y misterio
que el tiempo se lleva…

Canto al amor
para decir que ahora que te he encontrado
todo es sol y camino
que quiero cantar.

La sombra de los años ya no me dará ningún miedo
porque de ti me viene la fuerza
que nada podrá torcer
porque es la voz de alguien que cree
que el esfuerzo más tentador
es el de vivir en la claridad
de los ojos abiertos
al fuego que vuelve más claro
el riesgo de compartirse
y el riesgo de soñar.
Todo será gozo de ti ahora que los corazones
laten juntos sin ley ni esfuerzo
y con manos y boca
tejemos la historia
que nos mantendrá siempre más unidos
sin la pesadumbre
de lo que hemos dejado mientras nos buscábamos
por el ancho mar de tantas noches,
piel contra piel
voz contra voz que clama
por un amor que no rehuse
esperanza ni deseo.
El tiempo nos llama,
todo es futuro…

Canto al amor
a la sombra de mi sueño encendido…

© Edicions l’Empordà

nada y todo

Sigo sin pensar en desnudos y busco entre los textos guardados. Los políticos han envejecido y su contenio apenas si destaca algunas frases memorables. Recurro a los poeta otra vez. Son atemporales. Perdura la poesía como  un árbol de grandes raices. Esta vez es José Hierro
 
 
Después de todo, todo ha sido nada,
    a pesar de que un día lo fue todo.
    Después de nada, o después de todo
    supe que todo no era más que nada.
 
    Grito "¡Todo!", y el eco dice "¡Nada!".
    Grito "¡Nada!", y el eco dice "¡Todo!".
    Ahora sé que la nada lo era todo,
    y todo era ceniza de la nada.
 
    No queda nada de lo que fue nada.
    (Era ilusión lo que creía todo
    y que, en definitiva, era la nada)
 
    Qué más da que la nada fuera nada
    si más nada será, después de todo,
    después de tanto todo para nada.
 
    José Hierro, "Cuaderno de Nueva York".
——-

baila

sigo con mi coraza puesta, así que vuelvo a copiar algo que tambien me gustó en su día. En cualquier momento decido que algo de lo que adjunto es mio. Pero eso será en otro momento. Ahora intentaré bailar
 

BAILA COMO SI NADIE TE ESTUVIERA VIENDO

 

Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después…. Después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces después de tener otro. Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen de ser niños, después nos desesperamos porque son adolescentes, difíciles de tratar. Pensamos: seremos más felices cuando salgan de esa etapa.

Luego decidimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro esposo o esposa le vaya mejor, cuando tengamos un mejor coche, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando consigamos el ascenso, cuando nos retiremos. La verdad es que

NO HAY MEJOR MOMENTO PARA SER FELIZ QUE AHORA MISMO

Si no es ahora, ¿cuando? La vida siempre estará llena de luegos, de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices ahora de todas formas …………….. No hay un luego, ni un camino para la felicidad, la felicidad es el camino y es AHORA …………………… ATESORA CADA MOMENTO QUE VIVES, y atesóralo más porque lo compartiste con alguien especial; tan especial que lo llevas en tu corazón y recuerda que EL TIEMPO NO ESPERA POR NADIE.

Así que deja de esperar hasta que termines la Universidad, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta que pierdas esos diez kilos, hasta el viernes por la noche o hasta el domingo por la mañana; hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que justamente ESTE PARA SER FELIZ ……… LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO. TRABAJA COMO SI NO NECESITARAS DINERO, AMA COMO SI NUNCA TE HUBIERAN HERIDO, Y BAILA …………… COMO SI NADIE TE ESTUVIERA VIENDO.

 

 

 

Poetas

Recientemente descubrí un poeta que me pone la piel de gallina cuando lo leo y me sumerge en miles de sensaciones. Le debo mis días descalzos del título y es injusto que no lo cite y no lo conozcais. Luis García Montero
Este es uno de esos poemas que provocan
 
EL AMOR

Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.

Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.

Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.

Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma
.

el poder de las palabras

como no estoy para plantear aqui intimidades me acojo a pequeños textos que ruedan por internet y guardé porque en su momento me parecieron curiosos … solo por escribir algo en el blog que no sea parte de mi. No pretendo desnudarme

Un  grupo  de  ranas  viajaba  por  el  bosque y, de repente, dos de ellas cayeron  en un hoyo profundo.

Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.  Cuando vieron cuán hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.  Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas.  Las otras ranas seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.

Finalmente,  una  de las ranas puso atención a lo que las demas decían y se rindió. Ella se desplomo y murio.  La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.  Una vez más, la multitud de ranas le gritó que dejara de sufrir y simplemente se dispusiera a morir. Pero la rana saltó cada vez con más fuerza hasta que finalmente salió del hoyo. Cuando salió, las otras ranas le preguntaron: "No escuchaste lo que te decíamos?" La rana les explico que era sorda. Ella pensó que las demás la estaban animando a esforzarse mas para salir del hoyo.

Esta historia contiene dos lecciones:

  1. La lengua tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento compartida a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarle y finalizar el día.
  2. Una palabra destructiva a alguien que se encuentre desanimado puede ser lo que acabe por destruirlo.

Tengamos cuidado con lo que decimos. Pero sobre todo con lo que escuchamos: no siempre hay que prestar atención, utiliza sólo lo que es bueno para  ti.  

Hablemos de vida a aquellos que se cruzan  en nuestro camino. 

El poder de  las palabras…

A veces es difícil comprender que una palabra de ánimo pueda hacer tanto bien. Cualquiera puede hablar palabras que roben a los demás el espíritu que les lleva a seguir en la lucha en medio de tiempos difíciles.

"Especial es el individuo que toma tiempo para animar a otros" Dispongámonos a ser especial y no dejarnos vencer tan sólo porque nos lo dicen los demás, pero principalmente seamos especiales para ellos con una sonrisa.

gabo

Este es uno de mis textos favoritos y que comparto de la A a la ceta…
 

A mis 12 años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: "¡Cuidado!". El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: "¿Ya vio lo que es el poder de la palabra?".Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor, que tenían un dios especial para las palabras.

Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual.Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritados a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor. No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber cómo se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global. La lengua española tiene que prepararse para un oficio grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoyo, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión, en un ámbito propio de diecinueve millones de kilómetros cuadrados y cuatrocientos millones de hablantes al terminar este siglo. Con razón un maestro de las letras hispánicas en los Estados Unidos ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo "pasar" tenga cincuenta significados, mientras en la República del Ecuador tienen ciento cinco nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabras "condoliente" que se explica por sí sola y que tanta falta nos hace, aún no se ha inventado. A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero dijo: "Parece un faro". Que una vivandera de la Guajira colombiana rechazó un cocimiento toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que don Sebastián de Covarrubias, en su Diccionario memorable, nos dejó escrito de su puño y letra que el amarillo es la color de los enamorados. ¿Cuántas veces nos hemos probado nosotros mismos un café que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cereza que sabe a beso?

Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempo no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo veintiuno como Pedro por su casa. En ese sentido, me atrevería a sugerir en esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas, a las que tanto debemos, lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los "que" endémicos, el dequeísmo parasitario y "devuélvamos" al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas; váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y la jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revólver con revolver. ¿Y que de nuestra be de burro y nuestra uve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?

Son preguntas al azar, por supuesto, como botellas arrojada a la mar con la esperanza de que le lleguen al dios de las palabras. A no ser que por estas osadías u destinos, tanto él como todos nosotros terminemos por lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a tiempo aquella bicicleta providencial de mis 12 años

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texto leído por Gabriel García Márquez en la inauguración del I Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celbra en Zacatecas (México)