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Romanones se quedó sin frase

Hoy todo lo que diga puede ser usado en contra mía. Incluso lo que pienso. Pienso en el salvaje fascismo que nos dispara con balas dum dum desde todos los medios. Todos. Pienso en el robo, en la desfachatez, el crimen y la indecencia condecorados. Pienso en una justicia que no se puede llamar así porque los jueces los son para beneficio de corruptos en nombre de la democracia porque los políticos legislan para facilitar a los jueces que se enmierden al máximo con la ley en la mano, con esos recovecos oscuros que solo conocen quienes la hacen. Pienso que un día hace muchos años mi amiga Juana Ginzo me dijo que se iba a morir sin ver gobernar la izquierda y cuando llegó Zapatero al poder pensé que ella se había equivocado. Pero no, tenía razón. Yo también me voy a morir sin ver gobernar la izquierda, porque la izquierda está avergonzada de que la señalen como izquierda vista desde el franquismo, perspectiva que caló hondo en la población. Es la primera en admitir el papel de mala malísima, portadora de todas las desgracias con que la etiquetó  la derecha asesina de este país. Es la primera en justificarse y,  desconcertada, habla de que cabemos todos, que ya no hay derechas ni izquierdas. Que eso ya es antiguo. No somos lo que os dijeron que éramos. Tranquilos.

Y es cierto: Solo hay derechas. Romanones no podría decir hoy lo de “creí que ganábamos los liberales y ganamos los conservadores”. Se acabó disimular.

Hoy he notado como flotaba, con más fuerza que nunca, el fascismo en el ambiente, inundándolo todo, como un tsunami atronador. Hoy más que nunca sé que ellos ganan por goleada. Y en las pantallas  un todos a una mostrando gente sonriente  con las paellitas, las terracitas, el solecito y las cervecitas, junto con los anuncios de bebidas espiritosas que nos hacen sentir que somos otra persona: guapa, rica, sexy, poderosa.

Y yo los miro y me dan asco.

Y todo esto sin mencionar las genuinas fiestas patrias para hombres. Eso ya supera todo lo que pueden aguantar mis neuronas.

Ah…. ahora mismo, mientras escribo, los desinformativos son Venezuela y Miguel Angel Blanco.

Corroborando mi náusea permanente.

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Percepciones en conciencia

demagogia-politica-corrupcion-concienciaNo encuentro motivos para alegrarme ni con  esta luz y temperatura magníficas ajenas a la ola de calor que asola el resto del territorio.

Unicef dice que me responsabilice de la desnutrición de niños y que por 10 euros al mes la evitaré.  Si es tan sencillo no sé como hay aún tanta hambre infantil. Mira que llevan años!

En España un grupo que no conozco me dice que el gobierno cierra los comedores escolares  en verano  y que los niños se quedan sin comer, así que quieren  también que me responsabilice de  la situación  y aporte dinero para gestionar la forma de que puedan acceder a la comida.

Toda esta publicidad, muy elaborada, cuesta mucho dinero en la televisión y supongo que la pagan las organizaciones que nos piden la colaboración económica para dar de comer a la gente que los gobiernos  desatienden y echan a un lado con sus politicas de destrucción de la dignidad de las personas.

Lo propio sería que los grandes organismos y empresas,  como las televisiones, dieran ejemplo y no cobraran miles de euros por estos spots. Sin embargo parece que ellos están exentos de colaborar y solo debes hacerlo tú, el de a pie que come cada día y por tanto eres   privilegiado/a.

Claro que las televisiones no deben de poder  hacer estas cosas gratis  porque son empresas y les piden cuentas a sus  poderosos accionistas.

El gobierno tampoco parece tener  ninguna responsabilidad al respecto, dado que cierra los comedores cuando se acaban las clases y se ponen ya a planificar sus propias vacaciones. Bueno no, antes hay que votar  para decirle a Grecia lo que tiene que hacer, pero las familias sin recursos no les competen y mucho menos figuran en sus agendas.

Será que no trabajan porque no quieren ! buenos son estos escaqueándose y luego exigiendo que les den de comer!… y todos los dias!.. cualquier día pedirán una bicicleta para sus vástagos, como ya adelantó el inefable Buruaga en un twitter de hace tiempo.

 La cuestión es que hace mucho que he llegado a la conclusión de que  Unicef  no me inspira la más minima confianza y mucho menos desde que me he dado cuenta  que, para mover nuestra “bondad” natural tendente a la caridad, nos regala en sus anuncios fotos de niños y niñas del tercer mundo que son auténticos cromos bellísimos retocados y cuidados pensando, tal vez, enternecer cualquier alma  sensibleramente caritativa…. u otra alma cualquiera, vaya usté a saber de qué tipo!

No recuerdo el nombre de la ong que nos informa del cierre de  comedores escolares pero carece de importancia el dato.. o no.

A menudo prefiero no tener referencias porque si miro el equipo directivo, las juntas o lo que sea que rigen esas asociaciones caritativas, suelo encontrarme con apellidos ilustres del más rancio franquismo, dedicados a estos menesteres de la caridad, dicen que para lavar su conciencia, pero yo creo que lavan otra cosa muy ajena a la  conciencia y mas cercana a valores materiales.conciencia-moral

No me constan que tengan conciencia pero sí me consta que abundan en riqueza, en ocasiones de dudosa procedencia según rumores.

Si mi  instinto fuera poco para no dejarme embaucar por la costosísima publicidad que pretende hacerme sentir culpable, me entero que la Agencia Española de  Cooperación Internacional para el desarrollo, organismo del gobierno,  financia a Repsol (empresa con más de 4.000 millones de beneficio) en Ecuador    y a una empresa acusada de apropiación de tierras en el Congo y yo apostaría que no son las únicas cosas de esta índole que,  con el dinero de todos,  ha hecho y sigue haciendo la Agencia  sin que los ciudadanos de a pie tengamos la más mínima noticia en los medios de manipulación.

Solo vemos a la reina y a su suegra en múltiples imágenes del cuché inaugurando algo e incluso acariciendo alguna cabecita infantil. Pero no podemos olvidar a Rus, por más que se empeñen en silenciar toda su actividad, y el ruido que hacía al contar dinero.

En resumen que es tan alto el grado de corrupción y llega a tantas esferas -de las altas ya sabíamos- que se ha  perdido mi sensiblería caritativa si la he tenido alguna vez, y solo  me hago eco y trabajo con el día a día cercano que puedo ver y conocer y sé que no se pierde en  intermediarios.

Pueden abstenerse las grandes organizaciones  de contratar carísimos anuncios, que no consiguen remover ni un ápice mi conciencia cooperativa.pobreza

Más bien consiguen que me pregunte si han  puesto en marcha otra forma más de saquearnos.